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El colon es la última parte del sistema digestivo o tracto gastrointestinal. Cuando allí aparece un tumor maligno se habla de cáncer colorrectal (CCR); si este cáncer se detecta en etapas tempranas hay un 90% de posibilidades de curarse.

La Argentina tiene una alta incidencia de esta enfermedad: Según las estadísticas, el cáncer colorrectal es el segundo más frecuente luego del de mama y el segundo en mortalidad después del de pulmón.

Más datos relevantes de esta patología:

  1. El 90% de los casos de cáncer colorrectal se presenta en mayores de 50 años.
  2. Solo entre el 10 y 15% de los casos se dan en menores de 50.
  3. El 75% son casos esporádicos o aislados.
  4. Un 25% de los casos diagnosticados corresponde a personas con riesgo adicional o aumentado.
  5. Entre el 3 y el 5% son originados por causas hereditarias.

La edad, los antecedentes familiares o personales de CCR, pólipos, enfermedades inflamatorias del intestino grueso como la Colitis Ulcerosa y la Enfermedad de Crohn, los síndromes de CCR hereditarios como el Síndrome de Lynch, la Poliposis Adenomatosa Familiar y el Síndrome de Peutz Jeghers, son factores que aumentan el riesgo. Pero también hay otros factores externos que pueden aumentar las chances de enfermarse: Llevar una alimentación desequilibrada, tener obesidad o sobrepeso, fumar, tomar alcohol en exceso y ser sedentario son malos hábitos que deberán modificarse para mejorar la calidad de vida y reducir los riesgos.

Por el contrario, llevar una dieta rica en vegetales y frutas; disminuir el consumo de carnes rojas quemadas y grasas de origen animal, consumir lácteos y otros alimentos ricos en calcio, no fumar ni tomar alcohol y hacer actividad física regularmente sirven para prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad. Hay evidencia científica de que la prevención primaria a través de la modificación del estilo de vida, sumado a los programas de prevención, reducen la incidencia y la mortalidad.

El cáncer de colon, detectado en etapas tempranas, suele requerir tratamientos menos invasivos y las chances de curarse son muy altas (alrededor de un 90%). Por eso es necesario prestar atención si hay cambios en la forma de evacuar el intestino, sangrado en las deposiciones, dolores y calambres abdominales frecuentes, anemia  y pérdida de peso, vómitos, cansancio y fatiga. En caso de presentarse estos síntomas, se recomienda una consulta con el médico de cabecera para que evalúe el caso e indique, de considerarlo necesario, otros estudios. Vale aclarar que todas las personas mayores de 50 años deben hacerse chequeos regulares del aparato digestivo aunque no tengan síntomas.

Fuentes:
– Ministerio de Salud de la Nación
– Fundación para la Investigación, Docencia y Prevención del Cáncer (FUCA)

 


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El cáncer de cérvix o cuello de útero es el segundo tipo de cáncer más frecuente en mujeres y es causado por algunos tipos de VPH (Virus de Papiloma Humano), un virus muy común de transmisión sexual. Cuando el VHP no es tratado y las lesiones persisten en el cuello uterino pueden transformarse en cáncer. Este tipo de cáncer es frecuente en mujeres jóvenes: según datos publicados por la Fundación para la Investigación, Docencia y Prevención del Cáncer (FUCA), se diagnostican 15 a 20 casos cada 100.000 mujeres de entre 20 y 35 años.

La buena noticia es que existen formas de prevenir esta enfermedad:

  • La vacuna contra el VPH. Son dos dosis obligatorias (tienen que pasar al menos 6 meses entre ambas dosis) y es para todas las mujeres y varones de 11 años. Sin la segunda dosis no hay protección. Esta vacuna forma parte del Calendario Nacional de Vacunación Obligatoria.
  • El Papanicolau o PAP. Es recomendable que todas las mujeres mayores de 18 años o que hayan iniciado su vida sexual realicen un control ginecológico cada año, que incluya Pap y Colposcopía.
  • El uso de preservativo protege contra el contagio del VPH y otras enfermedades de transmisión sexual.

Factores de riesgo y síntomas

El cáncer de cuello uterino no suele presentar síntomas en sus etapas tempranas, por eso se insiste en la importancia de realizar el control ginecológico anual.  Tener o haber tenido una infección por VPH, fumar, tomar anticonceptivos orales por períodos muy prolongados, haber tenido múltiples parejas sexuales o tener VIH son factores que aumentan los riesgos de enfermarse.

Si se presenta dolor o sangrado con las relaciones sexuales, flujo vaginal maloliente o sangrado fuera de las menstruaciones se sugiere visitar al ginecólogo.

FUENTE:
– Fundación para la Investigación, Docencia y Prevención del Cáncer (FUCA)
– Ministerio de Salud de la Nación


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Descansar es fundamental para la salud y el bienestar. Está comprobado que dormir 8 horas mejora la memoria, fortalece el sistema inmune y baja la presión sanguínea, entre otros beneficios. Por el contrario, al dormir poco aumentan el mal humor y la irritabilidad, el sistema inmune se debilita, baja la energía y, como consecuencia, la productividad y concentración. En definitiva, la falta de sueño aumenta las posibilidades de enfermarse.

Durante las fases de descanso, el cuerpo segrega una hormona llamada somatropina, que es la responsable de estimular el crecimiento de células y tejidos, reparar lesiones y fortalecer el sistema óseo. De esta forma, se refuerza el sistema inmunitario.

Si dormir poco nos vuelve distraídos e irritables, el buen descanso aporta una sensación de equilibrio y felicidad. El cansancio es uno de los principales causantes de accidentes de tráfico, mientras que haber dormido bien nos mantiene en alerta.

Además, al descansar mejora la memoria, porque durante el sueño nuestro cerebro asimila y procesa la información recibida durante el día.

Otro de los beneficios del buen descanso es que ayuda a controlar el peso y protege el corazón debido a que, cuando descansamos, la presión arterial y la frecuencia cardíaca disminuye.

Recuerde: Un adulto necesita dormir entre 7 y 8 horas cada noche. Los bebés suelen dormir unas 16 horas por día, mientras que los niños y adolescentes requieren entre 9 y 10 horas de sueño cada día para mantenerse saludables.

Consejos para lograr un buen descanso:
  • Se recomienda evitar la cafeína por la noche.
  • Desconectarse de aparatos electrónicos (celular, Tablet, notebook) al menos 15 minutos antes de acostarse.
  • Intentar que esos dispositivos estén alejados de nuestro lugar de descanso.

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El British Medical Journal publicó un estudio que incluyó datos de más de 110.000 personas y analizó específicamente enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes tipo 2. Los investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard en Boston y la Universidad de Ciencias Aplicadas de Amsterdam, observaron cinco hábitos saludables de “bajo riesgo”:

  • No fumar
  • Tener un índice de masa corporal (IMC) saludable de 18 a 25
  • Realizar actividad física durante al menos 30 minutos por día (incluida una caminata rápida)
  • Consumir alcohol con moderación*
  • Llevar una alimentación saludable

Luego, el equipo analizó la esperanza de vida libre de diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer y cuántos años más libres de enfermedad podrían esperar las personas a partir de los 50 años. Los resultados mostraron que las mujeres de 50 años que llevaban un estilo de vida saludable (que adoptaban cuatro o cinco factores de vida saludable) tenían una expectativa de vida libre de enfermedad de 34.4 años más, llevándolas a la edad de 84 años sin diabetes, cáncer o enfermedad cardíaca. Esto se compara con solo 23,7 años más de esperanza de vida libre de enfermedad para las mujeres de la misma edad que no habían adoptado ninguno de los factores de un estilo de vida saludable.

En el caso de hombres de 50 años, aquellos que adoptaron cuatro o cinco factores de vida saludable podrían esperar 31.1 años sin enfermedad, en comparación con los 23,5 años para los hombres que no tenían comportamientos de estilo de vida saludables.

Los hombres que fumaban más de 15 cigarrillos al día y los hombres y mujeres obesos (con un IMC superior a 30) tenían las más bajas posibilidades de vivir una vida libre de enfermedades.

Los investigadores concluyeron: “Hemos observado que la adherencia a un estilo de vida de bajo riesgo se asoció con una mayor esperanza de vida a los 50 años libre de las principales enfermedades crónicas de aproximadamente 7,6 años en hombres y 10 años en las mujeres en comparación con los participantes que no tienen un estilo de vida de bajo riesgo”.

Políticas públicas para la mejora de la alimentación y el medio ambiente físico propicio para la adopción de una dieta saludable y estilo de vida, así como las políticas y regulaciones pertinentes (por ejemplo, la prohibición de fumar en lugares públicos o restringir las grasas transgénicas) son fundamentales para la mejora de la expectativa de vida, sobre todo la esperanza de liberarse de las enfermedades crónicas más importantes”.

La Dra. Kate Allen, directora ejecutiva de ciencia y asuntos públicos del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, dijo: “Este nuevo y amplio estudio confirma aún más nuestra propia investigación de que tener un estilo de vida saludable reduce el riesgo de cáncer y otras enfermedades”.

*Se considera consumo moderado de alcohol a la consumición de 5gr a 15gr por día para las mujeres (una unidad de alcohol tiene 8 gramos de alcohol puro, por lo que 15gr es aproximadamente un vaso de vino de 175 ml ), y 5 a 30 gr por día de alcohol para los hombres (30gr es de aproximadamente 1,5 pintas de cerveza).

Fuente: Consenso Salud


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El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Un Índice de Masa Corporal (IMC) elevado es factor de riesgo para contraer enfermedades no transmisibles como Diabetes Tipo II, enfermedades cardíacas, ACV y algunos tipos de cáncer (de endometrio, mama, ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y colon).

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre las calorías que se consumen y las que se gastan. A nivel mundial, se ha dado un aumento en la ingesta de alimentos procesados con alto contenido calórico y ricos en grasas y azúcares;  sumado a un descenso de la actividad física debido, entre otros factores, a la urbanización y el aumento de formas de trabajo sedentarias.

A continuación, compartimos 8 datos publicados por la Organización Mundial de la Salud que permiten tomar dimensión de la situación mundial actual respecto de la Obesidad*:

 

  1. La obesidad se ha triplicado en todo el mundo desde 1975 a la fecha.
  2. Más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tienen sobrepeso
  3. Entre aquellos adultos, más de 650 millones son obesos.
  4. El 39% de las personas adultas de 18 o más años tienen sobrepeso.
  5. El 13% de las personas adultas son obesas.
  6. La mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia ponderal.
  7. 41 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso o son obesos.
  8. Más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) tienen sobrepeso u obesidad.

La buena noticia es que el sobrepeso y la obesidad, así como las enfermedades no transmisibles vinculadas, pueden prevenirse en su mayoría. Es importante educar desde pequeños en la elección de alimentos saludables y la importancia de realizar actividad física periódicamente.

Limitar la ingesta de azúcares, aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos y realizar una actividad física periódica son iniciativas que ayudan a prevenir el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades no transmisibles mencionadas anteriormente.

Fuente: Organización Mundial de la Salud
*Datos de 2016 publicados por la OMS


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Según datos de la 4° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2018, más del 60% de los argentinos adultos tiene sobrepeso y un poco más del 25% padece obesidad, una epidemia que acelera su crecimiento y que hoy afecta a un cuarto de la población mundial. El sedentarismo, el sobrepeso, la obesidad y el consumo de tabaco son las principales causas de las enfermedades crónicas no transmisibles, como diabetes, hipertensión arterial y algunos tipos de cánceres.

Llevar una vida saludable no solo mejora nuestra calidad de vida, sino que además previene o retrasa la aparición de enfermedades no transmisibles.

A continuación, compartimos 10 sugerencias de las Guías Alimentarias para la Población Argentina para incorporar una alimentación más saludable a la vida cotidiana:

  1. Realizar 4 comidas al día: desayuno, almuerzo, merienda y cena.
  2. Consumir frutas y verduras diariamente.
  3. Consumir carnes magras y aumentar el consumo de pescado.
  4. Tomar 8 vasos de agua segura por día.
  5. Reducir la ingesta de sal y de alimentos con alto contenido de sodio. Se puede reemplazar por otros condimentos para saborizar las comidas.
  6. Evitar las bebidas azucaradas y los alimentos con elevado contenido de grasas, azúcar y sal.
  7. Evitar o reducir el consumo de alcohol.
  8. Elegir preferentemente alimentos preparados en casa en lugar de procesados.
  9. Limitar el consumo de golosinas, amasados de pastelería y productos de copetín.
  10. Consumir leche, yogur o queso descremado diariamente. Elegir quesos blandos antes que duros.

Además de estos consejos alimentarios, es recomendable:

  • Evitar o abandonar el cigarrillo.
  • Realizar al menos 30 minutos diarios de actividad física de moderada a intensa.
  • Mantener la higiene personal y del hogar.
  • Llevar una vida social activa.

Una dieta equilibrada, el ejercicio físico, la higiene y la búsqueda del equilibrio mental son claves para mantener una vida saludable y prevenir enfermedades.

 

Fuentes:
– Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación
– Guías Alimentarias para la Población Argentina


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El 30% de la población argentina de entre 18 y 65 años fuma. Esto impacta en más de 40.000 muertes anuales en el país.

El tabaquismo es una adicción a la nicotina que, en la mayoría de los casos, se produce a través del consumo de cigarrillos y, con menor frecuencia, a través del consumo de habanos, cigarros o pipas.

Fumar daña todo el organismo y la peor parte se la llevan los pulmones y las arterias, pero –además-, fumar puede ocasionar alteración del olfato y el gusto; trastornos de la fertilidad; enfermedades respiratorias crónicas; Cáncer de pulmón, boca, laringe, páncreas, riñón o vejiga; dolores de cabeza, sensación de embotamiento y cansancio por intoxicación crónica con monóxido de carbono; infartos; ACV; trastorno de las encías, mayor número de caries y pérdida de dientes; partos prematuros, trastornos de la placenta y recién nacidos con bajo peso.

Todos los daños que produce el cigarrillo son prevenibles y desde que se deja de fumar los riesgos disminuyen notoriamente. Cuanto antes se abandone el cigarrillo, mayores beneficios se obtienen.  Enumeramos solo algunos:

 

  1. Se normalizan la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
  2. Mejora la circulación sanguínea en manos y pies.
  3. Mejora el colesterol.
  4. Se revitalizan las arterias y disminuye el riesgo de enfermedad coronaria.
  5. Mejoran la capacidad respiratoria y la resistencia a la actividad física.
  6. Mejora el aspecto de la piel.
  7. Cumplidos de 5 a 10 años tras haber dejado de fumar, el riesgo de sufrir un ACV es comparable al de una persona no fumadora.
  8. Luego de 15 años sin fumar, el riesgo de tener una enfermedad coronaria es comparable al de una persona que nunca fumó.

Todo esto sin contar que ahorrará dinero y que se sentirá fuerte por haber vencido a una adicción.

Fuente: Secretaría de Gobierno de Salud

 


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Es normal que los niños sufran golpes y caídas en la escuela. De acuerdo con el relevamiento de Acudir Emergencias Médicas, el 25% de las consultas en niños de 0 a 16 años se deben a traumas y el 40% de esos traumas corresponden a Traumatismo craneoencefálico (TCE).

De acuerdo con nuestros registros, el principal motivo de consultas de atención solicitada por instituciones educativas está relacionado con el traumatismo craneoencefálico (TCE)”, revela el Dr. Agustín Apesteguía, Gerente Médico de Acudir. El análisis de la información expone que los TCE tienen mayor prevalencia en niños de 0 a 5 años, mientras que los traumas en regiones no especificadas (como pueden ser un golpe en la rodilla o una torcedura, por citar solo dos ejemplos) son más comunes en los menores de 9 a 14 años.

Si bien los TCE son un accidente frecuente en la infancia y mayormente no conllevan consecuencias, la incidencia de complicaciones en niños menores de 2 años es muy alta, debido a que se trata de una patología sumamente riesgosa. Además, los TCE son la primera causa de muerte y discapacidad en niños mayores de 1 año en los países desarrollados.

En  ese sentido, y para evitar consecuencias graves, las instituciones educativas se esfuerzan para cumplir con las normas necesarias en los espacios donde los chicos disfrutan del recreo y realizan actividad física. Esto implica construir patios con materiales antideslizantes, determinar los espacios en los que se puede correr o jugar a la pelota y tener un plantel docente atento. Por ejemplo, construyendo patios con materiales antideslizantes, determinando los lugares en los que se puede correr o jugar a la peota y contando con la supervisión del plantel docente. A su vez, es primordial no sobreexigir a los chicos en las clase de Educación Física y enseñarles técnicas para caer, con el fin de eludir lesiones Al respecto, el Dr. Apesteguía recomienda a los adultos responsables que “lleven a los niños a un control médico exhaustivo que incluya un apto físico; de esta forma se podrá detectar cualquier tipo de cardiopatía que resulte incompatible con la actividad física”. Controlar la salud de los niños es la mejor manera de prevenir.

Es muy común que los chicos lleguen cansados o con sueño al colegio. Muchos, incluso, sufren desmayos”, revela el Dr. Apesteguía y hace hincapié en la importancia del desayuno. La primera comida del día aporta la energía necesaria para enfrentar la jornada escolar, aumenta las defensas y mejora la concentración. Un desayuno completo debe incluir un lácteo, hidratos de carbono (como cereales o pan) y frutas.

También hay que tener en cuenta que los chicos que inician la primara (5-6 años) deben aplicarse tres vacunas: el segundo refuerzo de la Sabin contra la poliomielitis; la segunda dosis de la Triple Viral, que protege de sarampión, rubéola y paperas, y el segundo refuerzo de la Triple Bacteriana Acelular, que resguardan de la difteria, la coqueluche y el tétanos. El Gerente Médico de Acudir agrega que “junto con este calendario de vacunación, los chicos que ingresan al colegio deben hacerse un control oftalmológico y auditivo”.

Tanto tomar las precauciones necesarias para prevenir accidentes como estar atentos a los requerimientos de los niños en cada etapa de su crecimiento es responsabilidad de los adultos que velan por su salud.


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Lo que comemos y bebemos puede afectar la capacidad de nuestro cuerpo para combatir infecciones, así como la probabilidad de que desarrollemos problemas de salud en el futuro, como obesidad, enfermedades cardíacas, diabetes y diferentes tipos de cáncer.

Los ingredientes exactos de una dieta saludable dependerán de diferentes factores, como nuestra edad y la actividad que desarrollamos, entre otros. Sin embargo, hay recomendaciones alimenticias comunes a todos que nos permitirán llevar una vida más saludable.

Estos son los cinco consejos publicados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS):

  • Lleve una dieta variada: Incluya alimentos básicos como trigo, maíz, arroz y papas; legumbres como lentejas y frijoles; fruta y verduras frescas y alimentos de origen animal (carnes magras, pescado, huevos y leche).
  • Elija alimentos integrales como maíz, mijo, avena, trigo y arroz integral sin procesar cuando pueda; son ricos en fibra valiosa y pueden ayudarlo a sentirse satisfecho por más tiempo.
  • Pruebe cocinar al vapor o hervir en lugar de freír alimentos.
  • Reduzca el consumo de grasas. Puede reemplazar la manteca por aceites más saludables como la soja, la canola, el maíz o el girasol.
  • Reduzca o limite tanto el consumo de sal como el de azúcar.

Además, la OPS recomienda revisar las etiquetas de los alimentos y evitar el consumo de alimentos procesados, rápidos y fritos que contienen grasas trans producidas industrialmente.

Fuente: OPS


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20/Feb/2018

La cuenta regresiva para el inicio del ciclo lectivo ya está en marcha. Junto con marzo llegan los horarios, las rutinas, las actividades programadas y demás responsabilidades que pueden, al principio, alterar la vida familiar. Pero es también un buen momento para que los chicos adopten hábitos saludables, que los ayudarán a crecer sanos, prevenir enfermedades y lograr un mejor rendimiento escolar, entre otros beneficios.

Compartimos algunas recomendaciones para padres y madres:

Buen descanso: Es muy importante que los chicos duerman al menos 8 horas. La falta de sueño incide en su energía, ánimo y rendimiento escolar.

Desayunar siempre: No solo mejora su atención y rendimiento, sino que también ayuda a mantener un peso saludable. Evitar las galletitas dulces y golosinas. Optar por tostadas integrales, lácteos, cereales sin azúcar agregada y frutas.

Dieta variada y equilibrada: Lo ideal es que su alimentación sea variada y que todos los días incorporen frutas y verduras.  Al estar en etapa de desarrollo y crecimiento, los niños necesitan consumir alimentos que les aporten todos los nutrientes necesarios.

Hidratación: Recordarles que tomen agua con frecuencia no está de más. En lo posible, evitar que consuman gaseosas y jugos azucarados.

Práctica deportiva: Si bien los chicos suelen ser inquietos a hiperactivos, los pediatras recomiendan que en su agenda extra escolar se incluya al menos un día de actividad física para prevenir la obesidad y mejorar el estado anímico. “Antes de comenzar cualquier tipo de actividad física, ya sea en el colegio o fuera del mismo, es necesario realizar un control para tener el apto físico. Es importante que se realicen un estudio cardiológico y análisis de rutina, acorde a la exigencia física, edad y sexo del chico”, aclara la Dra. Deborah Berenstein, Coordinadora de Pediatría de Acudir Emergencias. De la misma forma, sugieren que pasen la mayor cantidad de tiempo al aire libre y que se limite el tiempo frente a pantallas como TV, tablets o celulares.

Buena higiene: Incentivarlos para que incorporen el hábito de lavarse las manos con frecuencia y, de esta forma, evitar la propagación de enfermedades.

Controlar que no haya piojos: Revisar la cabeza de los chicos y pasar el peine fino periódicamente. Ser constantes con estas prácticas es fundamental. En caso de contagio, consultar el tratamiento adecuado con el pediatra o farmacéutico.

Evitar mochilas pesadas: Las mochilas no deberían superar el 10 o 15% del peso de los chicos.  Una opción para cuidar la espalda es el uso de mochilas con rueditas.

CALENDARIO DE VACUNACIÓN

Tener en cuenta que los chicos que inician la primara (5-6 años) deben aplicarse tres vacunas: el segundo refuerzo contra la poliomielitis (Sabin); la segunda dosis de la Triple Viral (sarampión, rubéola y paperas) y el segundo refuerzo de la Triple Bacteriana Acelular, que protegen contra la difteria, la coqueluche y el tétanos. La Dra. Berenstein agrega que “junto con este calendario de vacunación, los chicos que ingresan al colegio deben hacer un control ocular y auditivo”.

A los 11 años se aplica una única dosis de la vacuna contra el meningococo y el refuerzo de la Triple Bacteriana Acelular. A esta edad, tanto nenas como varones deben recibir las dos dosis de la vacuna contra el VPH o Virus del Papiloma Humano, que previene el cáncer de cuello uterino.


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