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La producción creciente de alimentos elaborados cada vez más numerosos, la rápida urbanización y la evolución de los modos de vida están modificando los hábitos alimentarios. Los alimentos muy elaborados son cada vez más corrientes y asequibles. Las poblaciones del mundo entero consumen alimentos más ricos en energía que contienen muchas grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcar y sal. Esta última es la fuente principal de sodio, cuyo crecido consumo se asocia a la hipertensión y a un mayor riesgo de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares.

Al mismo tiempo, al modificar sus hábitos alimentarios, las personas consumen menos frutas, verduras y fibras (presentes en los cereales integrales), que son los elementos clave de una alimentación sana. Las frutas y verduras contienen potasio, que contribuye a hacer bajar la tensión arterial.

En la alimentación, la sal puede provenir de alimentos elaborados, ya sea porque son particularmente ricos en sal (como platos preparados, carnes procesadas como el tocino, el jamón y el salame, quesos, tentempiés salados, fideos instantáneos, etc.), ya porque suelen consumirse en grandes cantidades (como el pan y los productos de cereales elaborados). También se añade sal a los alimentos durante la cocción (en forma de caldo o cubitos de caldo) o bien en la mesa (salsa de soja, salsa de pescado, sal de mesa).

Ahora bien, algunos fabricantes reformulan sus recetas a fin de reducir el contenido de sal de sus productos, y los consumidores deberían leer las etiquetas para elegir los productos de bajo contenido en sodio.

Recomendaciones para reducir el consumo de sal

  • Adultos: La OMS recomienda consumir menos de 5 gramos (un poco menos que una cuchara de té) de sal por día (1).
  • Niños: La OMS recomienda reducir la ingesta de sodio para controlar la tensión arterial en niños de 2 a 15 años. La ingesta máxima de sodio recomendada en adultos debe ajustarse a la baja, basándose en las necesidades de energía de los niños en comparación con las de los adultos. Esta recomendación no comprende el periodo de lactancia natural exclusiva (de 0 a 6 meses), ni el de alimentación complementaria de la lactancia natural (de 6 a 24 meses).
  • Toda la sal que se consume debe ser yodada, es decir «enriquecida» con yodo, lo cual es esencial para un desarrollo sano del cerebro del feto y del niño pequeño, así como para optimizar las funciones mentales en general.

Algunas nociones sobre la sal, el sodio y el potasio

  • El sodio es un nutriente esencial necesario para mantener el volumen plasmático, el equilibrio acidobásico, la transmisión de los impulsos nerviosos y el funcionamiento normal de las células.
  • El exceso de sodio tiene consecuencias nefastas para la salud, en particular la hipertensión arterial.
  • Los principales factores que contribuyen al consumo de sal en la alimentación dependen del marco cultural y de los hábitos alimentarios de una población.
  • El sodio se encuentra en estado natural en diversos alimentos, como la leche, la carne y los crustáceos. Suele estar presente en grandes cantidades en los alimentos elaborados, como el pan, los productos cárnicos elaborados y los tentempiés, así como en ciertos condimentos (salsa de soja o de pescado, por ejemplo).
  • También contiene sodio el glutamato de sodio, un aditivo alimentario utilizado en muchas partes del mundo.
  • El potasio es un nutriente esencial para el mantenimiento del volumen total de líquido en el organismo, el equilibrio acidobásico y electrolítico, así como para el funcionamiento normal de las células.
  • Se encuentra habitualmente en diversos alimentos no elaborados, especialmente frutas y verduras.
  • El aumento de la ingesta de potasio hace disminuir la tensión arterial sistólica y diastólica en los adultos.

Cómo reducir la sal en la alimentación

Las políticas y estrategias públicas deben crear entornos que permitan a las poblaciones consumir cantidades suficientes de alimentos salubres y nutritivos que constituyan una dieta sana, pobre en sal. El mejoramiento de los hábitos alimentarios es una responsabilidad que incumbe tanto a la sociedad como al individuo. Exige un enfoque que abarque a toda la población, multisectorial y culturalmente pertinente.

Las estrategias principales para la reducción de la sal comprenden lo siguiente:

  • Las políticas públicas, incluidas las políticas fiscales y reglamentaciones que garanticen la producción por los fabricantes y los minoristas de alimentos más sanos, o que faciliten la accesibilidad económica y la disponibilidad de productos sanos;
  • La colaboración con el sector privado para mejorar la accesibilidad y disponibilidad de productos hiposódicos;
  • La sensibilización de los consumidores y la capacidad de acción y decisión de las poblaciones gracias al marketing social y a la movilización para hacer conocer la necesidad de reducir el consumo de sal;
  • La creación de un entorno propicio para la reducción de la sal por medio de intervenciones en el plano de la política local y la promoción de ámbitos favorecedores de «una alimentación sana», como las escuelas, los lugares de trabajo, las comunidades o las ciudades;
  • La vigilancia del consumo de sal de la población, de las fuentes de sal en la alimentación, y de los conocimientos, las actitudes y los comportamientos de los consumidores respecto de la sal a fin de orientar las decisiones políticas;

Los programas de reducción de la sal y los que favorecen el enriquecimiento en micronutrientes de la sal, los condimentos o los aderezos ricos en sal (cubitos de caldo, salsas de soja o de pescado) pueden complementarse mutuamente.

En el hogar, se puede reducir el consumo de sal:

  • No agregando sal durante la preparación de los alimentos;
  • No poniendo saleros en la mesa;
  • Limitando el consumo de tentempiés salados;
  • Escogiendo productos hiposódicos.

Otras medidas prácticas a nivel local para reducir el consumo de sal:

  • Integrar la reducción de la sal en los programas de formación de los manipuladores de alimentos;
  • Retirar los saleros y los recipientes para salsa de soja de las mesas de los restaurantes; colocar etiquetas en los productos o los estantes que indiquen claramente que ciertos productos tienen un alto contenido en sodio;
  • Facilitar un asesoramiento dietético específico a las personas que acuden los centros de salud;
  • Abogar por que las personas limiten el consumo de alimentos muy salados y por que reduzcan la cantidad de sal que utilizan para cocinar; y
  • Educar a los niños y crear un entorno propicio para que adopten tempranamente una dieta hiposódica.

Algunas medidas que puede adoptar la industria alimentaria:

  • Reducir progresivamente el contenido en sal de los productos, de modo que los consumidores se vayan adaptando al sabor y no busquen productos alternativos;
  • Difundir las ventajas de consumir alimentos menos ricos en sal por medio de actividades de sensibilización del consumidor en los puntos de venta;
  • Reducir la sal en los alimentos y las comidas que se sirven en los restaurantes y servicios de restauración; indicar el contenido de sal en las etiquetas de los alimentos y las comidas.

Fuente: Consenso Salud


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El British Medical Journal publicó un estudio que incluyó datos de más de 110.000 personas y analizó específicamente enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes tipo 2. Los investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard en Boston y la Universidad de Ciencias Aplicadas de Amsterdam, observaron cinco hábitos saludables de “bajo riesgo”:

  • No fumar
  • Tener un índice de masa corporal (IMC) saludable de 18 a 25
  • Realizar actividad física durante al menos 30 minutos por día (incluida una caminata rápida)
  • Consumir alcohol con moderación*
  • Llevar una alimentación saludable

Luego, el equipo analizó la esperanza de vida libre de diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer y cuántos años más libres de enfermedad podrían esperar las personas a partir de los 50 años. Los resultados mostraron que las mujeres de 50 años que llevaban un estilo de vida saludable (que adoptaban cuatro o cinco factores de vida saludable) tenían una expectativa de vida libre de enfermedad de 34.4 años más, llevándolas a la edad de 84 años sin diabetes, cáncer o enfermedad cardíaca. Esto se compara con solo 23,7 años más de esperanza de vida libre de enfermedad para las mujeres de la misma edad que no habían adoptado ninguno de los factores de un estilo de vida saludable.

En el caso de hombres de 50 años, aquellos que adoptaron cuatro o cinco factores de vida saludable podrían esperar 31.1 años sin enfermedad, en comparación con los 23,5 años para los hombres que no tenían comportamientos de estilo de vida saludables.

Los hombres que fumaban más de 15 cigarrillos al día y los hombres y mujeres obesos (con un IMC superior a 30) tenían las más bajas posibilidades de vivir una vida libre de enfermedades.

Los investigadores concluyeron: “Hemos observado que la adherencia a un estilo de vida de bajo riesgo se asoció con una mayor esperanza de vida a los 50 años libre de las principales enfermedades crónicas de aproximadamente 7,6 años en hombres y 10 años en las mujeres en comparación con los participantes que no tienen un estilo de vida de bajo riesgo”.

Políticas públicas para la mejora de la alimentación y el medio ambiente físico propicio para la adopción de una dieta saludable y estilo de vida, así como las políticas y regulaciones pertinentes (por ejemplo, la prohibición de fumar en lugares públicos o restringir las grasas transgénicas) son fundamentales para la mejora de la expectativa de vida, sobre todo la esperanza de liberarse de las enfermedades crónicas más importantes”.

La Dra. Kate Allen, directora ejecutiva de ciencia y asuntos públicos del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, dijo: “Este nuevo y amplio estudio confirma aún más nuestra propia investigación de que tener un estilo de vida saludable reduce el riesgo de cáncer y otras enfermedades”.

*Se considera consumo moderado de alcohol a la consumición de 5gr a 15gr por día para las mujeres (una unidad de alcohol tiene 8 gramos de alcohol puro, por lo que 15gr es aproximadamente un vaso de vino de 175 ml ), y 5 a 30 gr por día de alcohol para los hombres (30gr es de aproximadamente 1,5 pintas de cerveza).

Fuente: Consenso Salud


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Con el firme propósito de brindar la mejor opción para sus más de 150.000 de afiliados en todo el país, la Obra Social de la Unión Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles (OSPEDyC) eligió a Acudir Emergencias Médicas para atender las emergencias y urgencias médicas de sus beneficiarios.

En el marco de dicho acuerdo comercial, Acudir se comprometió a dictar capacitaciones de RCP y Primeros Auxilios al personal y afiliados de OSPEDyC, que -en su mayoría- se desempeñan en clubes de barrio, clubes de fútbol, clubes de campo, asociaciones civiles, fundaciones, mutuales, colegios, cooperadoras, gimnasios, natatorios, parroquias, hogares, centros de día, organizaciones no gubernamentales y entidades religiosas, entre otros espacios donde estar capacitados es fundamental para salvar vidas.

Solo en la primera semana del mes de enero, los instructores del Centro de Capacitación y Entrenamiento Acudir (CCEA) han capacitado a casi 50 personas en los centros de OSPEDyC ubicados en Tigre y Florencio Varela. La acción se repetirá todos los meses, tanto en las distintas filiales que la Obra Social posee en Gran Buenos Aires y provincia de Buenos Aires como en el Centro de Capacitación y Entrenamiento Acudir, ubicado en el barrio de Saavedra.

 

 

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Siempre es importante contar en el hogar con un pequeño botiquín que tenga los insumos necesarios para brindar los primeros auxilios. Del mismo modo, armar un botiquín para llevar a un viaje, por más corto que éste sea, es fundamental para tratar malestares o enfermedades comunes.  Si alguna de las personas que viajan o habitan el hogar tiene una enfermedad crónica o preexistente, debe llevar siempre la medicación correspondiente y una receta médica para cualquier eventualidad. En cualquier caso, tener a mano o en lugar visible el teléfono de emergencias del lugar.

El botiquín de primeros auxilios debe ser fácil de transportar, en caso de que sea necesario llevarlo hasta donde está el paciente.

¿Qué se debe incluir en el botiquín?

  •  Alcohol etílico
  • Agua oxigenada
  • Algún antiséptico tipo Pervinox para desinfectar heridas.
  • Apósitos adhesivos (Curitas) para heridas leves.
  • Gasas esterilizadas para cubrir y proteger heridas.
  • Cinta hipoalergénica
  • Guantes descartables de latex o vinilo
  • Termómetro
  • Analgésicos
  • Antifebril
  • Antidiarréico

También se puede agregar al botiquín para hacerlo más completo:

  • Linterna
  • Tijeras
  • Repelente
  • Protector solar
  • Pastillas potabilizadoras de agua
  • Bolsas tipo Ziploc (con cierre hermético)

Si el viaje es a un destino exótico o poco común, se recomienda hacer una consulta con un especialista en medicina del viajero, quien brindará asesoramiento sobre la preparación previa, vacunas necesarias, cuidados generales en caso de tener alguna enfermedad preexistente, prevención de enfermedades transmitidas por consumo de agua y alimentos o picaduras de insectos, prevención de accidentes en caso de realizar actividades riesgosas, entre otros temas.


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Si bien en los últimos tiempos se han iniciado campañas para desalentar la pirotecnia, las heridas causadas por su uso siguen siendo uno de los principales motivos de atención durante las fiestas de fin de año. Por eso, es fundamental tener en cuenta los consejos que compartiremos a continuación para prevenir quemaduras de distinta gravedad y otro tipo de lesiones producidas por la manipulación de fuegos artificiales:

En primer lugar, siempre hay que comprar pirotecnia aprobada por la ANMaC, que es la Agencia Nacional de Materiales Controlados. Los productos aprobados tienen la la leyenda “Producto autorizado”. Además, recordamos que está prohibida su venta a menores de 16 años y que los niños no deberían manipular pirotecnia o hacerlo siempre bajo la supervisión de un adulto.

Encender la pirotecnia en lugares abiertos y al aire libre; nunca hacerlo en lugares cerrados o cerca de garrafas, cocinas y/o autos u otros sitios inflamables. Tampoco se debe sostenerla con la mano ni detonarla en un frasco, botella o cualquier otro recipiente. Del mismo modo, evitar los productos que tengan mechas cortas porque podrían no dar tiempo para alejarse una vez encendidos. Es recomendable mantener distancia del producto una vez encendido para proteger los oídos ante posibles explosiones que podrían causar daños. Si hubiera niños, se sugiere proteger sus oídos con tapones (como los que suelen usarse en la pileta).

Si el producto no llegara a explotar, apagarlo con agua. Jamás tocar la mecha.

¿Cómo actuar en caso de lesiones?

Si a pesar de cumplir con todas estas recomendaciones se produce una quemadura, se recomienda:

  • Lavar la zona con agua fría para aliviar el dolor.
  • Si se llegara a prender fuego la ropa, sofocarlo envolviendo a la persona con una manta o haciéndola rodar por el suelo.
  • Sacar anillos, cadenas y demás elementos que puedan lastimar aún más el área quemada.
  • No permitir que la víctima corra o camine.
  • Si se producen ampollas, no se deben reventar. Tampoco se debe arrancar la piel lesionada.
  • Si la lesión es ocular: no frotarse ni enjuagarse los ojos. Si cree que algún objeto se insertó en el ojo, no intentar extraerlo.
  • En ningún caso se debe aplicar cremas, ungüentos o lociones.
  • No administrar ni tomar analgésicos.
  • Llamar a una ambulancia o llevar al paciente inmediatamente a un centro de atención.

Para pasar unas fiestas seguras, lo mejor es evitar la pirotecnia. Si eso es imposible, seguir las indicaciones vertidas en este artículo puede prevenir lesiones de gravedad.


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Ante las altas temperaturas, el Ministerio de Salud de la Ciudad, recomienda tomar los cuidados necesarios para prevenir el golpe de calor.

Recomendaciones:

  • Reducir la actividad física.
  • Usar ropa holgada y de colores claros, sombrero y anteojos de sol.
  • Consumir verduras y frutas. Evitar las comidas muy abundantes.
  • Aumentar el consumo de líquido aunque no tenga sed para mantener una hidratación adecuada.
  • Evitar las bebidas alcohólicas o muy azucaradas.
  • No exponerse al sol en exceso ni en entre las 11 y las 17 horas.
  • Permanecer en espacios ventilados o acondicionados.

Hay que tener en cuenta que el golpe de calor puede afectar a personas de cualquier edad, pero los grupos de mayor riesgo son los niños -que no manifiestan sus síntomas con facilidad- y los mayores de 65 años.

Los signos de alerta son:

  • Dolor de cabeza
  • Sensación de vértigo
  • Náuseas
  • Confusión
  • Convulsiones o pérdida de conciencia
  • Piel enrojecida, caliente y seca
  • Respiración y pulso débil
  • Elevada temperatura corporal (entre 41 y 42 grados centígrados)

Si la persona sufre alguno de estos síntomas, es importante

  • Trasladar al afectado a la sombra, a un lugar fresco y tranquilo.
  • Hacer que mantenga la cabeza un poco alta, intentar refrescarlo mojándole la ropa o aplicarle hielo en la cabeza.
  • Darle de beber agua fresca o un poco salada.
  • Solicitar ayuda médica.

Fuente: Consenso Salud


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El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Un Índice de Masa Corporal (IMC) elevado es factor de riesgo para contraer enfermedades no transmisibles como Diabetes Tipo II, enfermedades cardíacas, ACV y algunos tipos de cáncer (de endometrio, mama, ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y colon).

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre las calorías que se consumen y las que se gastan. A nivel mundial, se ha dado un aumento en la ingesta de alimentos procesados con alto contenido calórico y ricos en grasas y azúcares;  sumado a un descenso de la actividad física debido, entre otros factores, a la urbanización y el aumento de formas de trabajo sedentarias.

A continuación, compartimos 8 datos publicados por la Organización Mundial de la Salud que permiten tomar dimensión de la situación mundial actual respecto de la Obesidad*:

 

  1. La obesidad se ha triplicado en todo el mundo desde 1975 a la fecha.
  2. Más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tienen sobrepeso
  3. Entre aquellos adultos, más de 650 millones son obesos.
  4. El 39% de las personas adultas de 18 o más años tienen sobrepeso.
  5. El 13% de las personas adultas son obesas.
  6. La mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia ponderal.
  7. 41 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso o son obesos.
  8. Más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) tienen sobrepeso u obesidad.

La buena noticia es que el sobrepeso y la obesidad, así como las enfermedades no transmisibles vinculadas, pueden prevenirse en su mayoría. Es importante educar desde pequeños en la elección de alimentos saludables y la importancia de realizar actividad física periódicamente.

Limitar la ingesta de azúcares, aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos y realizar una actividad física periódica son iniciativas que ayudan a prevenir el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades no transmisibles mencionadas anteriormente.

Fuente: Organización Mundial de la Salud
*Datos de 2016 publicados por la OMS


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En urgencias, cirugías, trasplantes y tratamientos médicos complejos es necesario disponer de sangre segura. Para ello se vuelve indispensable la donación voluntaria y altruista: aquella que se hace por propia voluntad, sin intención de beneficiar a un paciente determinado y sin recibir nada a cambio. En ese sentido, es importante que las personas que realizan esta acción lo hagan en forma habitual, para garantizar el pleno acceso, dado que la sangre es irreemplazable: no existe un producto artificial que pueda utilizarse en su lugar.

En Argentina, actualmente no se cuenta con la sangre suficiente para afrontar las cantidades requeridas. Se estima que si entre el 3 y el 5% de la población fuese donante habitual, se cubrirían las necesidades de la comunidad. Sin embargo, la primera razón por la que las personas lo hacen es por pedido de su entorno y sólo la mitad de los donantes realiza esta práctica en forma frecuente.

¿Por qué donar sangre?

Con tan solo una donación se pueden salvar hasta tres vidas. Considerando que una persona puede empezar a donar a los 18 años, si lo hace cada 90 días, al llegar a los 65 años habrá donado 94 litros de sangre, ayudando a salvar potencialmente 564 vidas.

En ese sentido, como país se debe lograr contar con el 100% de donantes altruistas y repetidos. Todas las personas tienen derecho a recibir sangre y sus componentes con garantía de calidad en los procesos y procedimientos. Si bien los tipos de sangre más requeridos en hospitales son 0+ y 0-, se necesita sangre de todos los grupos sanguíneos, especialmente de los más frecuentes, dado que estos son los más comunes para la mayoría de la población.

Para ello es necesario cambiar la cultura de donación de reposición por la donación altruista y de repetición como parte de la responsabilidad social hacia la comunidad; depender de la colaboración de donantes a familiares u otros pacientes genera una situación de estrés innecesario frente a una cirugía o internación.

¿Quiénes pueden ser donantes?

Donar sangre es una práctica segura, que no implica riesgos para quienes lo realizan. Antes de hacerlo es importante tener en cuenta que:

  • Los donantes de sangre deben ser mayores de 18 años y pesar más de 50 kilos.
  • Es necesario gozar de buena salud y sentirse bien. No se debe estar anémico (bajo de glóbulos rojos) ni embarazada o en período de lactancia.
  • Los hombres pueden donar hasta cuatro veces por año y las mujeres hasta tres veces. Entre cada donación debe pasar al menos dos meses.
  • Las personas con tatuajes o perforaciones pueden donar después de un año de su realización.
  • El día de la donación, se debe desayunar de manera habitual y concurrir al establecimiento con DNI.
  • La donación dura 45 minutos. En este tiempo se extrae una unidad equivalente a 450 mililitros, que se reemplaza en cuestión de horas, por lo que no es frecuente sentirse mal ni que esto afecte las actividades que la persona realizará ese día.

Fuente: Consenso Salud


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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir menos de 5 gramos de sal por día; es decir, el equivalente a poco menos que una cucharada de té. Consumir sal en cantidades superiores aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y ataque cerebrovascular, además de favorecer la hipertensión arterial.

Se estima que se podrían evitar 2 millones y medio de muertes al año si se redujera el consumo de sal al nivel recomendado. Por eso, reducir la ingesta de sal es una de las medidas más eficaces que se pueden tomar para mejorar nuestra salud.

Algunas medidas para reducir el consumo de sal en el hogar son:

  • Elegir productos bajos en sodio.
  • No agregar sal durante la preparación de los alimentos.
  • No poner saleros en la mesa.
  • Leer bien las etiquetas de los productos.
  • Pedir en el restaurant que retiren los saleros de la mesa.
  • Evitar el consumo de snacks y otros alimentos procesados con alto contenido de sodio.
  • Aumentar el consumo de frutas, verduras y fibras: Las frutas y verduras son fuente de potasio, que contribuye en el descenso de la tensión arterial.

Mitos sobre la reducción del consumo de sal

«La sal marina y la refinada son lo mismo». No importa cuál sea su origen o si una sal es más “natural” que otra; lo que hace mal es el sodio, por eso se deben elegir sales con bajo contenido de sodio.

«Los alimentos sin sal no tienen sabor». Puede suceder al principio, cuando comienzan a modificarse los hábitos, pero las papilas gustativas se habitúan al sabor de las comidas con poca o ninguna sal agregada.

«Solo las personas de edad se deben preocupar por la cantidad de sal que consumen». El hecho de consumir demasiada sal aumenta la tensión arterial a cualquier edad.

«La disminución de la sal podría ser nociva para mi salud». La sal está presente en gran cantidad de alimentos de la vida cotidiana, por lo que es casi imposible consumir poca sal.


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Cada 29 de octubre se conmemora en todo el mundo del Día del Ataque Cerebral; una patología que afecta a 15 millones de personas anualmente y que tiene un alto impacto socioeconómico no solo en quien lo padece, sino también en su entorno. Es la primera causa de incapacidad en el mundo y la segunda causa de muerte luego de los ataques cardíacos. Se estima que 1 de cada 4 personas sufrirá un ACV en su vida y solo un tercio se recuperará totalmente.

El ACV –también conocido como Stroke-  ocurre cuando se interrumpe el flujo de sangre hacia el cerebro. Hay dos tipos de ACV: el isquémico y el hemorrágico. El ACV isquémico es el tipo más común y suele ser causado por un coágulo sanguíneo que bloquea o tapa un vaso sanguíneo en el cerebro. El ACV hemorrágico es menos frecuente y se produce por un sangrado en la cavidad cerebral (un aneurisma, por ejemplo).

En cualquier caso, el factor tiempo es fundamental porque se pierden 2 millones de neuronas por minuto tras el ataque, lo que puede provocar secuelas físicas y mentales irreversibles. El reconocimiento temprano de los signos y síntomas de un Stroke, sumado a una rápida atención médica, podrían reducir los riesgos de discapacidad.

Con el objetivo de educar a estudiantes y público en general acerca de la importancia de prevenir y actuar rápidamente en caso de un ACV, la Fundación ENERI organizó una Jornada de Concientización por el Día Mundial del Ataque Cerebral. Acudir apoyó esta acción y participó activamente invitando a los asistentes a un taller de RCP.

La educación es el arma más poderosa para evitar que el ACV se vuelva una pandemia, fundamentalmente porque no se trata de un accidente sino de un ataque cerebro vascular donde se pueden prevenir una serie de factores que son los responsables del desencadenamiento de esta enfermedad”, explicó el Dr. Pedro Lylyk, referente internacional en el tratamiento del ACV y presidente de FENERI.

Participaron de esta jornada más de 500 alumnos de escuelas públicas de nivel secundario, quienes tuvieron la oportunidad de recorrer un circuito con diferentes estaciones donde les enseñaron a tomar la presión arterial, conocer la importancia del cuidado de las arterias y el valor de una buena alimentación.

SoCoorRé (Sonreír, Coordinar, Repetir) es una regla mnemotécnica que permite reconocer el ACV y, en caso de comprobar alguno de los síntomas (la sonrisa no es simétrica, la persona no puede levantar bien los dos brazos ni repetir frases simples), actuar rápido es fundamental. No dude en llamar a una ambulancia o ir a una guardia.

Protocolo Stroke

Acudir, junto con ENERI, la Clínica Sagrada Familia y otras empresas del sector, ha desarrollado el Protocolo Stroke, el primero de su tipo en atención prehospitalaría del país. Dicho protocolo ayuda a reconocer rápidamente un ACV, establecer su tiempo de evolución, descartar la hipoglucemia –que genera síntomas similares al ataque cerebro vascular- y, en caso de mantenerse la sospecha de ACV, derivar a centros previamente designados. Todo este procedimiento permite optimizar los tiempos en el domicilio y en los traslados y modificar el pronóstico del paciente.

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