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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 800.000 personas mueren cada año por suicidio y muchas más personas intentan suicidarse. Una tentativa de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante. El suicidio es hoy la segunda causa de fallecimiento en jóvenes de 15 a 29 años (la primera causa son los accidentes de tránsito) y se da principalmente en los países de ingresos bajos y medianos, aunque se trata de un fenómeno global que afecta todos los estratos sociales.

El suicidio es una tragedia que afecta a toda la familia, incluso a la comunidad, y sus consecuencias perduran en el tiempo.

Si bien el vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales (en particular los trastornos relacionados con la depresión y el consumo de alcohol) está bien documentado; en los países de altos ingresos, muchos suicidios se producen impulsivamente en momentos de crisis, como los problemas financieros, rupturas de relaciones o dolores y enfermedades crónicos.

Además, las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento están estrechamente ligadas a conductas suicidas. Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos vulnerables objeto de discriminación, por ejemplo, los refugiados y migrantes; las comunidades indígenas; las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales, intersexuales y los reclusos.

Los suicidios son prevenibles. La OMS, junto con la Federación Mundial de Salud Mental, la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y United for Global Mental Health, presentó el mes pasado la campaña “40 segundos para actuar”, con diferentes acciones para prevenir el suicidio y tomar conciencia de que se trata de un problema de salud pública. Esta campaña, que finaliza el 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, sugiere algunas formas de actuar para ayudar a una persona que está atravesando un mal momento o visibilizar la problemática del suicidio:

  • Si está pasando por momentos difíciles, dedique 40 segundos a charlar con alguien en quien confíe y dígale cómo se siente.
  • Si un ser querido de un amigo o conocido suyo se suicidó, tómese 40 segundos para charlar con ese amigo y preguntarle cómo se siente.
  • Si es empresario o gerente, dedique 40 segundos a enviar un mensaje positivo de apoyo a sus empleados e informarles de los recursos disponibles en el lugar de trabajo o en el municipio en caso de estar pasando por dificultades emocionales.
  • Si administra un perfil en redes sociales, televisión o radio, incluya espacios de 40 segundos para difundir testimonios o mensajes acerca de la salud mental.

La OMS asegura que existen algunas medidas que se pueden adoptar entre la población, los grupos de población y las personas para prevenir el suicidio y los intentos de cometerlo. Esas medidas incluyen:

  • Restringir el acceso a los medios de suicidio (por ejemplo, plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos).
  • Que los medios de comunicación informen responsablemente.
  • Realizar intervenciones escolares.
  • Llevar adelante políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol.
  • Lograr la identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo.
  • Capacitar al personal sanitario no especializado, en la evaluación y gestión de conductas suicidas.
  • Realizar seguimiento y prestar apoyo comunitaria a personas que intentaron suicidarse.

El suicidio es un problema complejo y, por tal motivo, las actividades de prevención requieren la coordinación y colaboración de múltiples sectores de la sociedad, incluidos los de salud, educación, trabajo, agricultura, comercio, justicia, derecho, defensa, política y medios de comunicación.

Fuente: OMS


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Con más de dos millones de casos de dengue notificados en lo que va del año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió a las autoridades sanitarias de la región sobre “un nuevo ciclo epidémico de la enfermedad, tras dos años de una baja incidencia”. Los menores de 15 años están entre los más afectados.

Es que las 2.029.342 infecciones, incluidas 723 muertes, que informaron los países de América Latina (hasta la última semana de julio) superan el total notificado entre 2017 y 2018, sin llegar aún a la cifra de la última epidemia en 2015-2016. Brasil, Colombia, Honduras y Nicaragua son los cuatro países que están teniendo mayor incidencia de la enfermedad.

En la Argentina, hasta el 22 de julio, se confirmaron 2555 casos autóctonos (sin antecedentes de viaje) en Buenos Aires, Chaco, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta, Santa Fe y ciudad de Buenos Aires. Y hubo otros 160 “importados” porque viajaron a alguna zona con circulación viral del país o del exterior. Pero más allá del número de casos, lo que llama la atención a los epidemiólogos y especialistas en enfermedades transmisibles de la OPS es que los cuatro serotipos del virus del dengue están circulando de manera simultánea en la región, lo que aumenta el riesgo de dengue grave. Eso ocurre en Brasil, Guatemala y México, mientras que en Colombia, Panamá, Martinica, Venezuela, Paraguay y Perú están cocirculando tres serotipos.

La región atraviesa un nuevo período epidémico de dengue con un incremento notable de casos”, dijo Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Determinantes Ambientales de la Salud de la OPS. Lo atribuyó al clima, el mal ordenamiento ambiental y la gran capacidad de adaptación del mosquito vector Aedes aegypti.

Los síntomas a tener en cuenta para la consulta rápida son: fiebre alta, dolor abdominal intenso o dolor al palpar; vómitos persistentes, acumulación de líquido, sangrado de las mucosas, letargo o irritabilidad y lipotimia (hipotensión), entre otros.

La OPS aconseja, además, que las autoridades sanitarias refuercen las medidas de ordenamiento ambiental e involucrar a la población en la eliminación de criaderos del mosquito vector en las casas y lugares públicos, como los parques, las escuelas, los hospitales o los cementerios, donde quedan objetos que acumulan agua apta para la reproducción del A. aegypti. Otros sitios a tener en cuenta son donde se haya interrumpido la recolección habitual de basura o se acumule chatarra, cubiertas y otros elementos en desuso.

Fuente: Consenso Salud


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Según un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), Argentina está ubicada entre los 20 países más sedentarios. Una estadística y escenario preocupantes, ya que entre otras consecuencias puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y determinados tipos de cáncer.

¿A qué llamamos sedentarismo? A un estilo de vida con poca o nula actividad física. Además de afectar la salud,  el sedentarismo contribuye a padecer dolores musculares.

Las jornadas laborales extensas y el uso excesivo de dispositivos tecnológicos que evitan el esfuerzo físico -habituales en las grandes ciudades- contribuyen a llevar una vida sedentaria  y favorecen el endurecimiento de músculos y articulaciones, predisponiéndolos a sufrir pequeñas lesiones.

Para lograr equilibrio y bienestar hay que mantenerse en movimiento. Es muy común que las personas, frente a molestias musculares, tomen el primer impulso que es detenerse. La clave está en no detenerse, en seguir realizando algunaactividad más liviana, sin tanto impacto, pero permitiendo que el flujo sanguíneo siga circulando en la zona del dolor. De esta manera, llegarán más células reparadoras para subsanar la inflamación que pueda haber producido la vida sedentaria.

Pequeños cambios en la vida cotidiana pueden hacer la diferencia y ayudar a contrarrestar esta actitud.

Algunos tips son:

  • Si te vas a trasladar de un lugar a otro, hacelo eligiendo un medio de transporte no motorizado. Es decir: caminá, optá por la bicicleta, o alquilá un monopatín (nueva tendencia en Buenos Aires).
  • Realizá un masaje suave con una crema de uso tópico que genere confort en la zona de la piel, como las de Átomo Desinflamante, para aumentar la circulación. Esto también te va a ayudar a que el sistema nervioso no esté pendiente del dolor de una zona, si te duele, y pueda seguir trabajando en otra zona del cuerpo. Esto genera que siga aumentando el gasto calórico.
  • Si hay escaleras, elegilas por sobre el ascensor.
  • En tu jornada laboral, utilizá la hora de descanso para salir a caminar al menos unos pasos; harán la diferencia día a día.
  • Limpiar la casa, pintar o mover muebles, también son tácticas contra el sedentarismo.
  • Podés mirar una serie o película mientras utilizás una bicicleta fija.

Fuente: Consenso Salud

 


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Cuando un bebé o un niño se enferma o tiene un accidente es importante que los adultos traten de mantener la calma para contenerlos y brindarles la atención necesaria.

Los adultos cuentan con varios recursos para ayudar a los menores, pero siempre –ante cualquier duda- es necesario llamar al Servicio de Emergencias Médicas y seguir las indicaciones que brindan los operadores, quienes prestarán ayuda para brindar los primeros auxilios hasta la llegada de la ambulancia.

RCP en bebés y niños

Si el bebé o niño no responde o está desvanecido, deberá presionar el pie o los hombros para estimularlo o despertarlo y corroborar la respiración durante no más de 10 segundos. Si no recibe ninguna respuesta o comprueba que no respira o no tiene pulso, necesitará realizarle compresiones torácicas (RCP) lo antes posible. Siga los siguientes pasos:

1 – Pídale a alguien que llame al Servicio de Emergencias Médicas (en Buenos Aires es el número 107). Si está solo, llame y ponga el teléfono en altavoz para escuchar las indicaciones del operador.

2 – Inicie las compresiones torácicas justo en el medio del pecho, en la línea de los pezones (a la altura del esternón). Si es un bebé de menos de un año, realizará compresiones con los dedos índice y mayor, ubicados en posición vertical, a una profundidad de 4 centímetros. Si el niño es mayor a un año se realizan compresiones de 5 centímetros de profundidad con el talón de una mano. Deben realizarse de 100 a 120 compresiones por minuto.

3 – Si el bebé o niño no recupera la respiración o el pulso, no tose ni se mueve, tendrá que continuar realizando las compresiones hasta la llegada de la ambulancia.

Ahogamiento

Los ahogamientos son la tercera causa de muerte por lesiones no intencionales en el mundo y los niños de entre 2 a 5 años son quienes más riesgos corren. Cuando un niño es rescatado del agua en estado inconsciente y no responde, es necesario llamar a una ambulancia e iniciar las maniobras de RCP con el soporte de los operadores de cabina, tal como se ha explicado más arriba.

Para evitar situaciones de ahogamiento es fundamental que los adultos estén alerta, incluso a la hora del baño (2 centímetros de agua son suficientes para que un niño se ahogue). No dejar al niño solo o sin supervisión, especialmente en lugares donde hay piscinas que no cuentan con cerco de protección.

Atragantamiento

Los niños, generalmente, se atragantan mientras comen o juegan. Es en esos momentos cuando los adultos deben prestar mayor atención, cuidar que consuman bocados pequeños de alimentos blandos y que no se lleven objetos o juguetes pequeños a la boca, especialmente si están corriendo, que es cuando hay más chances de accidentarse.

Si de todas formas el niño se atraganta, pídale que tosa. Si puede toser, no debe hacer nada más que animarlo a que siga tosiendo. Si el bebé o niño no puede toser, llame al Servicio de Emergencias Médicas e inicie las maniobras de desobstrucción de la vía aérea:

1) En menores de un año: Sostenga al bebé boca abajo sobre su antebrazo, con la cabeza más abajo que el resto del cuerpo. La mano de ese mismo brazo debe estar sobre la barbilla y con los dedos índice y mayor deberá mantener la boca del bebé abierta.

2) Con la mano libre, dé 5 golpes fuertes en la espalda, justo entre los omóplatos. Si no expulsa el cuerpo extraño, puede darlo vuelta y chequear que esté visible. Solo retire el cuerpo extraño si está visible y de fácil acceso, de lo contrario podría empeorar la situación. Si no hay cambios, realice 5 compresiones torácicas con los dedos de la mano en el centro del pecho, un poco más abajo de una línea imaginaria trazada entre los dos pezones.

3) Repita el ciclo de 5 palmadas boca abajo y 5 compresiones boca arriba hasta que expulse el objeto, pierda el conocimiento a llegue la ambulancia.

4) Si el bebé pierde el conocimiento, realice compresiones torácicas solamente hasta la llegada de la ambulancia.

Si quien se atraganta es un niño mayor a un año y no puede toser, debe realizar una maniobra abdominal llamada maniobra de Heimlich:

1) Arrodíllese o párese detrás del niño y rodéelo con los brazos.

2) Forme un puño con una mano y coloque el pulgar levemente por encima del ombligo.

3) Sostenga el puño con la otra mano y realice compresiones rápidas hacia arriba y hacia adentro del estómago, como dibujando una letra J.

4) Continúe con estas compresiones hasta que el niño expulse el objeto, llegue la ambulancia o pierda el conocimiento. Si pierde el conocimiento deberá iniciar las maniobras de RCP.

Intoxicación por monóxido de carbono

En invierno son habituales las intoxicaciones por monóxido de carbono, algo totalmente evitable si se tomaran las medidas precautorias, como permitir la entrada de aire en los ambientes y ontrolar las instalaciones de gas.
Los primeros síntomas de intoxicación por inhalación de monóxido de carbono son náuseas y vómitos, mareos, fatiga y sensación de embotamiento. Cuando el cuadro empeora, las personas intoxicadas pueden mostrar confusión o convulsionar. Lo principal es abrir ventanas e intentar que la persona respire aire puro hasta la llegada de la ambulancia.

Intoxicación por medicamentos o productos químicos

Las intoxicaciones por tocar, oler o consumir medicamentos o productos químicos requieren atención inmediata. En estos casos, además de comunicarse con el Servicio de Emergencias Médicas, es recomendable llamar también al Centro Nacional de Intoxicaciones del Hospital Posadas (Tel: 0800-333-0160) para recibir la indicaciones correctas de acuerdo con cada situación particular.

¿Qué se puede hacer mientras tanto? Si el niño tocó un producto tóxico, lavar la zona con abundante agua durante 15 a 20 minutos.

Si el producto salpicó el ojo, retirar los restos con un paño suave y lavar durante 20 minutos con abundante agua. Si inhaló un producto tóxico, es necesario trasladar al niño a un lugar abierto y bien ventilado.

Como medida de prevención es fundamental no dejar medicamentos, productos de limpieza o venenos al alcance de los menores.

Dificultad respiratoria y convulsiones

Hay situaciones comunes que requieren asistencia médica inmediata (es decir, llamar a una ambulancia). Por ejemplo, un bebé necesita atención cuando respira rápido y con silbidos o ronquidos; cuando se le hunde el pecho al respirar; cuando presenta decaimiento y rechaza la comida; si tiene más de 38° de temperatura; si la piel o labios se ven azules, morados o grises.

Si un niño actúa raro, tiene dificultad para hablar o respirar o está más retraído y menos alerta, es necesario que un profesional de la salud lo vea con urgencia. Mientras tanto, se lo puede incorporar para que mejore la respiración. También debe aspirar las secreciones nasales con un sacamocos para liberar la vía aérea.

Convulsiones

En caso de que presente convulsiones: ponga al niño de costado para evitar que aspire el vómito o secreciones y conténgalo para que no se golpee.

Traumatismos

Las caídas y golpes son frecuentes en los niños. Algunas son de mayor gravedad que otras, por eso es necesario tomar algunas precauciones: vigilar y sostener siempre a los bebés cuando estén en la cama o cambiador (se puede colocar piso de goma eva alrededor de la cuna para amortiguar las caídas); controlar las escaleras y tratar de que no suban o bajen solos.

Si un chico se cae y presenta dolor fuerte en algún miembro, no es recomendable moverlo del lugar hasta que llegue la ayuda médica. Si después de un golpe en la cabeza, su lucidez disminuye, se muestra confundido, tiene vómitos o dificultad para caminar, deberá ser revisado por un médico inmediatamente.

Llamado al Sistema de Emergencias Médicas

Cuando se llama a un servicio de emergencias médicas es importante mantener la calma, responder con claridad las preguntas del operador y seguir sus instrucciones. Para facilitar la llegada de la ambulancia y que el bebé o niño reciba la atención adecuada, deberá suministrar la siguiente información:

  • Nombre completo del paciente y del adulto que realiza la llamada
  • Describir lo más claramente posible los síntomas y signos que presenta el paciente y su evolución.
  • Indicar la dirección, incluyendo las entre calles y barrio o ciudad.
  • Suministrar un teléfono alternativo por si se corta la llamada

 

Asesoró: Dra. Deborah Berenstein, Coordinadora Médica de Pediatría de Acudir Emergencias Médicas.
Fuentes:
– Ministerio de Salud y Desarrollo Social
– Sociedad Argentina de Pediatría


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Amamantar a un bebé recién nacido es protegerlo para toda la vida. Los bebés alimentados con leche materna se enferman menos y crecen más sanos. Según la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la leche materna aporta factores antiinfecciosos, inmunitarios y otros componentes que favorecen el desarrollo madurativo del niño. Además, la lactancia natural facilita el vínculo corporal y emocional entre la madre y bebé.

La madre también es beneficiada por la lactancia. Las mujeres que amamantan corren menos riesgo de hemorragia en el post- parto y su consecuente anemia. Además, hay menor incidencia de cáncer de mama en las mujeres que han amamantado a lo largo de su vida y menor riesgo de osteoporosis en la post- menopausia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica mantener la Lactancia Materna Exclusiva por 6 meses. Si durante esta etapa la madre debe estudiar o trabajar puede dejar su propia leche extraída, que se conserva de 6 a 8 hs a temperatura ambiente, hasta 3 días en la heladera y hasta 3 meses en el freezer sin contaminarse ni perder nutrientes.

Después de los 6 meses de vida, cuando el bebé ya se sienta y se mueve más, se recomienda complementar la lactancia con los alimentos indicados por el pediatra.

La OMS sugiere continuar con la lactancia materna hasta los 2 años, pero no hay una edad fija ni preestablecida para finalizar. El destete  es un proceso  y lo ideal es que se dé gradualmente y de mutuo acuerdo. No es aconsejable que el destete coincida con otras situaciones de pérdida, como mudanzas, enfermedades o fallecimientos ni con el regreso de la madre a la vida laboral.

¿Cómo prepararse para amamantar? 
Durante el embarazo es importante consultar al profesional de salud sobre los cambios que ocurren en los pechos; sobre cómo colocar al bebé en el pecho desde su nacimiento y sobre todas las dudas que surjan.
También es necesario charlar con la familia acerca de la decisión de amamantar; buscar ayuda en profesionales de la salud que brinden asesoramiento sobre la práctica de la lactancia y evitar el uso de ropa muy ajustada para no comprimir los pechos.
Una vez que el bebé nace, la madre deberá recostarlo sobre su pecho desde la primera hora de vida, permitiéndole que explore hasta prenderse a la teta.

Fuentes:
Sociedad Argentina de Pediatría
Organización Mundial de la Salud


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La actividad física regular y moderada es beneficiosa para la salud, pues mejora la salud de los huesos, el estado muscular y el cardiorrespiratorio; reduce los riesgos de hipertensión, ACV, diabetes, enfermedades cardíacas y algunos tipos de cáncer; también reduce el riesgo de sufrir fracturas vertebrales o de cadera y es muy necesaria para controlar el peso.

A pesar de todos los beneficios que genera, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que la inactividad física es uno de los factores de riesgo de mortalidad más importantes en el mundo, lo que afecta la salud de todo el planeta. Las personas que no hacen suficiente ejercicio físico presentan un riesgo de mortalidad entre un 20% y un 30% superior al de aquellas que son lo suficientemente activas.

Modificar pequeños hábitos para estar en movimiento es el primer paso para llevar una vida más saludable. Algunas sugerencias para sumar movimiento al día a día son:

  • Utilizar las escaleras en lugar del ascensor.
  • Elegir la bicicleta antes que el transporte público o el auto para trayectos cortos.
  • Bajar algunas paradas o estaciones antes del ómnibus, subte o tren y caminar el último tramo.
  • Encontrar alguna actividad que genere disfrute y practicarla al menos dos veces por semana: bailar, caminar, andar en bici, correr. Lo importante es moverse más.

 ¿Cuánta actividad física se recomienda?

En niños y adolescentes de 5 a 17 años, la OMS recomienda practicar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa, incluyendo ejercicios que fortalezcan los músculos y huesos.

Los adultos de 18 a 64 años deberían realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o al menos 75 minutos semanales de actividad física intensa, o una combinación equivalente entre actividad moderada e intensa. También conviene realizar las actividades de fortalecimiento muscular 2 o más días a la semana y de tal manera que se ejerciten grandes conjuntos musculares.

En el caso de los adultos mayores de 64 años se sugiere realizar ejercicios de fortalecimiento muscular y actividad física para mejorar el equilibrio y evitar caídas. Lo ideal es practicar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, o al menos 75 minutos semanales de actividad física intensa, o una combinación equivalente entre actividad moderada e intensa.

La intensidad con que se practican distintas formas de actividad física varía según las personas. Para que beneficie a la salud cardiorrespiratoria, toda actividad debe realizarse en periodos de al menos 10 minutos de duración.

Fuente: OMS


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Por definición, la hepatitis es la inflamación del hígado producida, en su mayoría, por un virus que altera su normal funcionamiento. Según el tipo de virus que produjo la infección se habla de Hepatitis A, B o C. Consumir alcohol en exceso y algunos medicamentos también pueden causar hepatitis. Para prevenir las Hepatitis A y B hay una vacuna que está incluida en el Calendario Nacional de Vacunación; en el caso de Hepatitis C no hay vacuna, pero sí se pueden tomar precauciones para evitar o reducir las posibilidades de contraer la enfermedad.

Hepatitis A

En la Hepatitis A, el virus se transmite al consumir alimentos o agua contaminada. Esta infección es más común en lugares donde se carece de agua potable. La Hepatitis A no se vuelve crónica y tampoco causa daños permanentes en el hígado. El calendario nacional de vacunación contempla la aplicación de la vacuna al año de vida; los adultos que nunca se hayan aplicado la vacuna deben recibir 2 o 3 dosis en un plazo de 6 a 12 meses.

Otros métodos de prevención son:

  • Lavarse las manos con frecuencia, especialmente luego de ir al baño y antes de cocinar o comer.
  • Consumir agua potable o, en su defecto, hervirla o potabilizarla con 2 gotas de lavandina por cada litro.

La mayoría de las personas infectadas con Hepatitis A no presenta síntomas, aunque los más comunes son: fiebre, náuseas, vómitos, pérdida de apetito, cansancio. Si bien no hay tratamiento para esta enfermedad, se indica hacer reposo mientras persistan los síntomas antes descriptos y evitar el consumo de alcohol y de cualquier sustancia que sea tóxica para el hígado, incluyendo el paracetamol.

Hepatitis B

A diferencia de la Hepatitis A, la Hepatitis B puede causar una infección crónica, con complicaciones graves como cirrosis, cáncer de hígado o falla hepática. En este tipo de Hepatitis, el virus se transmite por vía sexual, sanguínea (al recibir transfusiones o compartir jeringas) y de madre a hijo en el momento del parto o mediante la leche materna. Los que corren más riesgos de contraer la enfermedad de manera crónica son los niños más pequeños y las personas con trastornos del sistema inmune.

La enfermedad no siempre presenta síntomas, pero los más comunes son pérdida de apetito, cansancio, dolor en los músculos y articulaciones, dolor de estómago, diarrea o vómitos. Con menos frecuencia, las personas pueden llegar a tener piel u ojos amarillos (ictericia).

Para prevenir la Hepatitis B es necesario cumplir con el calendario nacional de vacunación y aplicar una dosis a los recién nacidos dentro de las primeras 12 horas de vida y a los 2, 4 y 6 meses de vida (vacuna quíntuple). A su vez, todas las personas, de cualquier edad, que nunca se hayan vacunado o que no hayan completado el esquema, deben aplicarse 3 dosis de la vacuna.

Adoptar hábitos saludables es otra forma de prevenir, por eso se recomienda no compartir objetos personales, como cepillos de dientes, alicates o agujas, y usar preservativos al mantener relaciones sexuales. El personal de la salud debe estar entrenado y cumplir con las normas de bioseguridad.

Hepatitis C

La Hepatitis C, al igual que la Hepatitis B, se transmite por vía sanguínea y con menor frecuencia por vía sexual o materna.  Al no haber una vacuna preventiva para esta enfermedad, la mejor medida para evitar el contagio es no compartir jeringas ni elementos cortantes personales. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda  a las personas ya infectadas que se vacunen contra las Hepatitis A y B para prevenir la coinfección por esos virus y proteger el hígado.

La mayoría de las personas que tienen la infección por Hepatitis C no experimenta ningún síntoma durante años. Sin embargo, se trata de una enfermedad crónica, por lo que necesita control médico y tratamiento con antivíricos, que pueden curar más del 95% de los casos de infección por este virus y reducir el riesgo de contraer cáncer de hígado y cirrosis.

Se estima que 71 millones de personas viven en el mundo con Hepatitis C. Más de 2 millones de personas se infectan cada año y unas 400.000 mueren por enfermedades asociadas a la Hepatitis C, como cirrosis o cáncer hepático.

Fuentes:

  • Ministerio de Salud y Desarrollo Social
  • Organización Mundial de la Salud

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El 30% de la población argentina de entre 18 y 65 años fuma. Esto impacta en más de 40.000 muertes anuales en el país.

El tabaquismo es una adicción a la nicotina que, en la mayoría de los casos, se produce a través del consumo de cigarrillos y, con menor frecuencia, a través del consumo de habanos, cigarros o pipas.

Fumar daña todo el organismo y la peor parte se la llevan los pulmones y las arterias, pero –además-, fumar puede ocasionar alteración del olfato y el gusto; trastornos de la fertilidad; enfermedades respiratorias crónicas; Cáncer de pulmón, boca, laringe, páncreas, riñón o vejiga; dolores de cabeza, sensación de embotamiento y cansancio por intoxicación crónica con monóxido de carbono; infartos; ACV; trastorno de las encías, mayor número de caries y pérdida de dientes; partos prematuros, trastornos de la placenta y recién nacidos con bajo peso.

Todos los daños que produce el cigarrillo son prevenibles y desde que se deja de fumar los riesgos disminuyen notoriamente. Cuanto antes se abandone el cigarrillo, mayores beneficios se obtienen.  Enumeramos solo algunos:

 

  1. Se normalizan la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
  2. Mejora la circulación sanguínea en manos y pies.
  3. Mejora el colesterol.
  4. Se revitalizan las arterias y disminuye el riesgo de enfermedad coronaria.
  5. Mejoran la capacidad respiratoria y la resistencia a la actividad física.
  6. Mejora el aspecto de la piel.
  7. Cumplidos de 5 a 10 años tras haber dejado de fumar, el riesgo de sufrir un ACV es comparable al de una persona no fumadora.
  8. Luego de 15 años sin fumar, el riesgo de tener una enfermedad coronaria es comparable al de una persona que nunca fumó.

Todo esto sin contar que ahorrará dinero y que se sentirá fuerte por haber vencido a una adicción.

Fuente: Secretaría de Gobierno de Salud

 


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Una persona a la que se le diagnostica Hipertensión Arterial (HTA) está recibiendo una señal de alerta que indica que deberá modificar sus hábitos. ¿Por qué? Porque cuanto más alta es la tensión arterial, más fuerza deberá realizar el corazón para bombear sangre a los vasos que la distribuyen por todo el organismo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las complicaciones derivadas de la HTA causan más de un millón y medio de muertes al año sólo en América y cerca de nueve millones y medio de decesos en todo el mundo. La hipertensión es la causa del 45% de las muertes por cardiopatías y de más de la mitad de las muertes por ACV.

La hipertensión arterial no suele presentar síntomas en sus etapas iniciales y ahí radica la importancia de controlarla frecuentemente o según indicación médica. Ocasionalmente, la HTA puede producir dolor de cabeza, palpitaciones, dolor de pecho, epistaxis (sangrado nasal) o dificultad para respirar. Como en la gran mayoría de las patologías, la detección temprana de HTA y su posterior tratamiento y control son muy beneficiosos para el paciente.

Tan importante como llevar un control de la tensión arterial es adoptar hábitos saludables que ayuden al tratamiento y mejoren la calidad de vida y expectativas del hipertenso. El descenso de peso favorece el efecto de la medicación y mejora los factores de riesgo. Entre estos hábitos, los más destacados son:

  • Reducir el consumo de sal
  • Disminuir la ingesta de alcohol
  • Llevar una dieta rica frutas y verduras y con bajo consumo de lácteos y grasas
  • Realizar actividad física regularmente
  • Dejar de fumar.

Fuente: OMS


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 Según el último consenso de la Secretaría de Gobierno de Salud,  casi el 6% de la población del país, es decir 900.000 personas, se ven afectadas por esta patología. Para controlarla, es clave tener un buen diagnóstico.

El asma es una enfermedad que afecta a personas de todas las edades, aunque tiene mayor incidencia en los niños. Si bien sus síntomas y frecuencia varían, suele aparecer en diferentes momentos de la vida, por lo que comúnmente los pacientes con asma registran una calidad de vida reducida. Por ese motivo, es considerada una de las principales causas de ausentismo laboral y escolar.

Las características más recurrentes son: tos, falta de aire, opresión torácica, disnea con el ejercicio y a veces, despertares nocturnos a causa de la dificultad para respirar. Por lo general, todos los pacientes registran períodos que van desde el control de los síntomas hasta aumentos que llegan a provocar lo que comúnmente se llama crisis asmática.Estos episodios son más severos y en muchos casos requieren de atención médica de urgencia. Fundamentalmente, se caracterizan por presentar mayor dificultad para respirar, sensación de tener silbidos en el pecho y limitación en los movimientos habituales como correr y caminar y, cuando es aún más grave, estas complicaciones aparecen incluso en reposo.

La sospecha y el buen diagnóstico nos permiten plantear una mejor estrategia de tratamiento. Además de estar atentos a los síntomas que se padece, es importante tener en cuenta los antecedentes familiares de asma y la exposición a  alérgenos, que también puede ser una causa que desencadene esta enfermedad. En estos casos, se debe realizar una consulta con un Neumonólogo que, en función de los síntomas y los antecedentes, evaluará realizar una Espirometría y otros estudios acordes a la necesidad.

Los pilares en el manejo del asma están dados por el correcto diagnóstico, tratamiento adecuado y educación del paciente. Esto se logra fundamentalmente con una buena relación médico-paciente. Un paciente bien entrenado conocerá cómo proceder frente a esta situación.

En los últimos años se han desarrollado varias normativas y guías que ordenan el manejo de esta enfermedad,  ya sea en el diagnóstico, tratamiento y educación. A pesar de esto, tanto en países desarrollados como en Latinoamérica el manejo no suele ser el adecuado y muchas veces tampoco se logra el control de los síntomas o de la enfermedad. Por eso, en el marco del día Mundial Del Asma -que se conmemoró el 7 de mayo- distintas sociedades e instituciones públicas y privadas, realizaron diversas actividades con el objetivo de promover el conocimiento de esta patología tan prevalente, así como permitir la interacción entre los pacientes asmáticos y además generar un marco científico a fin de divulgar y dar a conocer las diferente guías de diagnóstico y tratamiento.

Fuente: Consenso Salud


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