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Llevar hábitos saludables es fundamental para prevenir enfermedades no transmisibles; es decir, aquellas que en gran medida se relacionan con la alimentación o el sedentarismo, como la Diabetes tipo II o las enfermedades cardiovasculares. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud no es solo la ausencia de enfermedad, sino que implica un bienestar físico, mental y social. Para alcanzar ese bienestar y mejorar nuestra calidad de vida es necesario adoptar conductas que nos beneficien.

Los hábitos no se modifican de un día al otro. Por eso es recomendable dar pequeños pasos y hacer cambios paulatinos: De esta forma, hay más posibilidades de sostenerlos en el tiempo. A continuación, compartimos algunos consejos para comenzar un cambio de vida:

  1. Tomar más agua: Lo ideal es beber 2 litros de agua cada día. Para facilitar la ingesta de líquido, un tip es poner alarmas en el teléfono a modo de recordatorio o tomar 8 vasos de agua distribuidos en distintos momentos (dos vasos por la mañana, dos al mediodía, otros dos por la tarde y dos por la noche).
  2. Llevar una alimentación balanceada: Una alimentación equilibrada debe incluir verduras, frutas, cereales, legumbres y proteínas. En este punto, la planificación es clave. ¿Sugerencias? Primero, es recomendable consultar con un nutricionista. Pero, para empezar, es bueno organizar un menú semanal, hacer una lista de compras y tratar de comer comida casera. Cocinar puede ser un plan entretenido y ayuda a evitar o disminuir el consumo de azúcares y alimentos ultraprocesados. También es recomendable moderar el consumo de alcohol.
  3. Sumar movimiento: Hacer actividad física 30 minutos al día es bueno para el cuerpo y la mente. Las personas que no están acostumbradas o que realizan tareas sedentarias, pueden aprovechar las distintas aplicaciones y gadgets que ayudan a controlar los movimientos. Para no abandonar es preciso encontrar una actividad que entusiasme; puede ser caminar, andar en bici, nadar, etc. Lo importante es lograr constancia y, si se desea, proponerse pequeños objetivos para ser consciente del progreso. Siempre consultar a un médico para que realice un apto físico e indique la mejor actividad de acuerdo con su estado.
  4. Tratar de decirle adiós al cigarrillo: Los beneficios de dejar de fumar son innumerables.
  5. Descansar de manera adecuada: Lo ideal de dormir de 6 a 8 horas diarias. Tratar de regular y mantener un buen ritmo de sueño es necesario para un mejor rendimiento en todas las actividades y para recuperarse tras realizar ejercicio.
  6. Hacer alguna actividad placentera: Esto queda a gusto y criterio de cada persona. Puede ser meditar, pintar, cantar o bailar. Cualquier cosa que permita relajar y desconectar o despejarse.

El cambio de hábitos es un proceso y lleva su adaptación: Habrá días mejores que otros. Por eso, hay que ser flexibles y aceptar que a veces se puede fallar. En esos casos, evitar sentir culpa, no abandonar, ser paciente y retomar los buenos hábitos son pasos necesarios para tener éxito en este nuevo camino.


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¿Por qué es necesario vacunarse contra el coronavirus?

En la situación epidemiológica actual es de vital importancia instalar el concepto de las vacunas como un derecho que hay que ejercer y al Estado como responsable de proveer y asegurar el acceso a este insumo clave para toda la población.  Por otra parte, las vacunas también son una responsabilidad de todos los ciudadanos: Al vacunarnos nos protegemos a nosotros mismos y a quienes no están vacunados, lo que se conoce como “efecto rebaño”.

Si todos los individuos que tienen indicación se vacunan en tiempo y forma, desde el punto de vista de la salud pública, se interrumpe la circulación de los gérmenes, se beneficia la sociedad y se protege a quienes no pueden vacunarse, como niños, embarazadas, inmunocomprometidos, etc.

¿Es obligatorio aplicarse la vacuna contra Covid-19?

La vacuna que protege contra el Covid-19 no es obligatoria, pero es importante en este momento construir y fomentar la aceptación y confianza en la vacunación como una estrategia de salud pública solidaria, equitativa y beneficiosa para el bienestar y la salud de las personas y de la población.

El objetivo de la Campaña Nacional de Vacunación contra Covid-19 es vacunar a la población objetivo en el menor tiempo posible, manteniendo las medidas de cuidado. Por el momento, es prioritario que reciban la vacuna:

  • Personal de salud (escalonamiento en función de la estrategia de riesgo de la actividad)
  • Adultos mayores de 70 años y quienes vivan en hogares o geriátricos
  • Adultos de 60 a 69 años
  • Fuerzas armadas, de seguridad y personal de servicio penitenciario
  • Adultos de 18 a 59 años pertenecientes a grupo de riesgo
  • Personal docente y no docente
  • Otras poblaciones estratégicas definidas por las jurisdicciones y la disponibilidad de dosis

¿Por qué hay que seguir manteniendo cuidados incluso después de vacunarse?

Hasta tanto se determine la eficacia definitiva de la vacuna, las medidas de prevención deben sostenerse. La vacunación se realizará en etapas, por lo que la disminución de la circulación viral no será inmediata. Mientras persistan personas susceptibles puede seguir existiendo personas enfermas que contagien, por eso los cuidados como uso de tapabocas, distancia social y lavado frecuente de manos, seguirán siendo medidas de cumplimiento necesario para evitar o disminuir la propagación del virus.

¿Es normal que una vacuna produzca efectos adversos? ¿Cuáles podrían ser?

Los eventos adversos son esperables ante la aplicación de cualquier vacuna. Respecto de las vacunas en estudio contra el COVID 19, estos efectos son, principalmente, leves o moderados y pueden desarrollarse en el transcurso del primer o segundo día después de la vacunación.

Los efectos adversos más frecuentes son dolor en el lugar de la inyección y/o hinchazón; fiebre, malestar general, dolor de cabeza y mialgia, entre otros.

¿Qué significa que una vacuna sea aprobada por ANMAT?

En la Argentina, la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT) debe autorizar una nueva vacuna de acuerdo a normas nacionales. Usualmente, se siguen los lineamientos generales de aprobación de un medicamento que implican, por un lado, la evaluación de la información para el registro del producto (resultados de ensayos preclínicos y clínicos, pruebas de estabilidad, esterilidad, etcétera) y, por el otro, una inspección al establecimiento productor, distribuidor o importador para habilitarlo y verificar las condiciones de producción y control de calidad.

Para el caso de emergencias o cuando las condiciones sanitarias hagan necesaria la disponibilidad de vacunas en desarrollo o de reducida disponibilidad de datos de seguridad y eficacia, las mismas podrán ser autorizadas conforme al procedimiento específico establecido por esta ANMAT, a fin de evaluar las condiciones de riesgo/beneficio para la disponibilidad de esa vacuna en el marco de la estrategia que fije nuestro país.

FUENTES:

  • Ministerio de Salud de la Nación
  • Sociedad Argentina de Infectología (SADI)
  • Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT)

 


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No hay dudas de que las fiestas de este fin de año tendrán un componente especial debido a la pandemia que nos ha mantenido lejos de nuestros seres queridos durante gran parte de este 2020. Sin embargo, es necesario continuar cuidándonos y cuidando a quienes nos rodean para evitar el contagio de Covid y prevenir también lesiones o quemaduras muy comunes en esta época del año.

La mejor forma de tener unas fiestas seguras en familia o con amigos es cumplir con los siguientes protocolos que minimizan los riesgos de contagio:

  • Evitar reuniones sociales con más de 10 personas. Es recomendable que esas personas sean convivientes.
  • Realizar los encuentros al aire libre o en espacios con ventilación permanente.
  • Usar barbijo o tapabocas en todo momento y quitárselo solo para consumir.
  • Mantener la mayor distancia social posible, no darse besos, abrazos ni estrecharse las manos.
  • Higienizarse frecuentemente las manos, especialmente antes de manipular la comida y luego de ir al baño.
  • No compartir vasos, cubiertos ni vajillas.
  • No asistir si presenta síntomas o si estuvo en contacto estrecho con caso positivo de COVID en los últimos 14 días.
  • Evitar bailar, cantar o gritar en espacios cerrados. Tratar de mantener la música en un volumen bajo para no hablar fuerte ni gritar.
  • Toser o estornudar en un pañuelo descartable o en el pliegue interno del codo. Recordamos que el virus del COVID se propaga por las gotículas que se expulsan al hablar, toser o estornudar.

En las fiestas son muy comunes las quemaduras y lesiones oculares producidas por mal uso de la pirotecnia y corchos. Es fundamental que solo se adquiera pirotecnia aprobada por la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC), ente que regula y fiscaliza todo lo relacionado con explosivos y otros materiales controlados. Para hacer un buen uso de la pirotecnia, se requiere encenderla siempre en lugares abiertos y al aire libre. Jamás sostener la pirotecnia en la mano ni detonarla en un frasco, botella u otro recipiente. Mantener distancia del producto una vez encendido y proteger los oídos, especialmente los de los niños. En caso de que el producto no explote, apagarlo con agua (nunca tocar la mecha). Vale aclarar que los niños no deberían manipular pirotecnia o hacerlo siempre bajo la supervisión de un adulto.

Un gran porcentaje de lesiones oculares ocurren por los corchos de bebidas espumantes.  Para evitar esto, se recomienda maniobrar el corcho con un repasador y abrir la botella suavemente.  Si permite que el corcho “salga volando”, puede impactar y lesionar a cualquier persona desprevenida.

Por último, moderar el consumo de alcohol permite mantener control sobre las acciones. Las personas que beben en exceso son más propensas a minimizar los cuidados para prevenir el contagio de COVID, tener actitudes más violentas o generar accidentes de tránsito, entre otras situaciones evitables. Si bebe, no conduzca.


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Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 422 millones de personas en el mundo tienen diabetes. Se calcula que, solo en América, son 62 millones de personas las que tienen diabetes*, pero más de la mitad no controla su enfermedad y entre un 30 y un 40% de personas aún no han sido diagnosticadas. Lo más alarmante es que, de acuerdo con estimaciones del Atlas de la Diabetes, para el año 2040 habrá 109 millones de personas con esta enfermedad en el continente.

La diabetes es una enfermedad crónica que, cuando está mal controlada, genera distintas complicaciones como ceguera, insuficiencia renal, úlceras y/o amputación de miembros,  enfermedad cardiovascular y mortalidad temprana. Además, en el actual contexto por la pandemia, las personas con diabetes son consideradas de riesgo porque pueden cursar cuadros más graves de COVID-19.

Se dice que una persona padece diabetes cuando el páncreas produce insulina insuficiente o cuando el organismo no la procesa bien. Este proceso ineficiente puede generar un elevado nivel de azúcar en sangre llamado hiperglucemia. Existen distintos tipos de diabetes:

  • La diabetes tipo 1 aparece generalmente en edades tempranas y se da cuando hay ausencia de síntesis de insulina.
  • La diabetes tipo 2 se origina cuando, como se menciona más arriba, el organismo no utiliza bien la insulina. Suele darse en la edad adulta.
  • La diabetes gestacional se desarrolla en mujeres embarazadas que padecen un aumento en el nivel de azúcar en sangre.

Llevar una alimentación saludable, que incluya frutas y verduras y evite las grasas saturadas, los azúcares refinados y los ultraprocesados; realizar actividad física regularmente; mantener un peso normal y evitar el cigarrillo contribuyen a la prevención de la diabetes tipo 2.

En el caso de las personas que ya han sido diagnosticadas, para evitar el avance de la enfermedad y sus complicaciones, será necesario:

  • Llevar un estilo de vida saludable
  • Realizar controles periódicos con un especialista
  • Controlar la glucemia
  • Tomar la medicación indicada por el profesional
  • Controlar la presión arterial
  • Controlar el colesterol
  • Cuidar los pies manteniendo una buena higiene, utilizando calzado adecuado y revisando periódicamente que no se formen lesiones.
*Dato del año 2014
Fuente: Organización Mundial de la Salud

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La pandemia de COVID-19 trastocó la vida cotidiana de toda la población y entre las actividades más afectadas estuvo la educación. Al interrumpirse las clases presenciales, tanto docentes como alumnos, padres y directivos debieron adaptarse rápidamente a las nuevas modalidades.

Como parte del regreso a la llamada nueva normalidad y para darle un cierre al año lectivo, las autoridades sanitarias establecieron un protocolo para que las instituciones educativas puedan realizar actividades escolares de revinculación, orientación e intercambio de manera presencial.

A tono con esta situación, Acudir Emergencias Médicas sumó un nuevo servicio: Además de los servicios de Área Protegida, Apto Médico y Cursos de RCP para entidades educativas, la empresa también brinda el servicio de Video Consulta Médica y asesoramiento para la implementación del Protocolo Sanitario COVID-19. Este protocolo tiene como objetivo resaltar y reforzar las medidas de prevención que cada establecimiento educativo debe reglar con el fin de mitigar –a través de medidas generales y específicas- el riesgo de contagio de COVID-19 en la población involucrada e indicar a las personas que desarrollan actividades en el establecimiento cómo proceder ante la detección de un caso sospechoso durante el desarrollo de las actividades escolares.

Como parte de este flamante servicio, el pasado martes 27 de octubre, el Dr. Agustín Apesteguía, Gerente Médico de Acudir Emergencias Médicas, dio una charla orientativa para personal docente y no docente donde reforzó algunos conceptos acerca de los métodos de prevención de coronavirus, explicó cómo deben adaptarse las instituciones para minimizar los focos de contagio y de qué manera deben actuar si se presenta un caso sospechoso de COVID 19, entre otros temas. El primer encuentro virtual contó con la participación de más de 80 personas de la comunidad educativa que buscan construir un ambiente seguro desde la información científica y precisa, pero también desde la comunicación empática, construyendo en conjunto los nuevos modos de convivencia y de estar en la escuela.

 

 

 

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Cada año, solo en la Argentina, más de 100.000 personas sufren un Accidente Cerebro Vascular (ACV). Alrededor de un 30% fallece y muchas quedan con secuelas irreversibles. Los números indican que 1 de cada 4 personas podría padecer un ACV y que 1 de cada 3 ataques cerebrales está relacionado con patologías cardiacas.

¿Qué es el ACV?

El ACV, también llamado Stroke, se produce porque la sangre deja de fluir a parte del cerebro. Esto puede ocurrir si un vaso sanguíneo del cerebro se obstruye o se rompe. En pocos minutos, las neuronas que dejan de recibir oxígeno mueren, lo que –en muchos casos- deja limitaciones o secuelas físicas, cognitivas y/o conductuales en quienes lo padecen.  El ACV o Stroke es una patología altamente discapacitante, donde el tiempo es determinante; por eso es primordial reconocer sus síntomas y actuar con rapidez para minimizar daños y secuelas.

¿Cómo reconocer un ACV?

Para reconocer un ACV hay que observar tres cosas:

  • La cara: Pídale que sonría y observe si tiene un lado de la cara caído o entumecido.
  • Los brazos: Pídale que levante ambos brazos. ¿Le cuesta coordinar el movimiento? ¿Presenta debilidad o entumecimiento en uno o ambos brazos?
  • El habla: ¿Le cuesta repetir una frase? ¿Arrastra las palabras?

Si la persona presenta alguno de estos síntomas, llame inmediatamente al sistema de salud. Recuerde que el reconocimiento temprano de los signos y síntomas de un Stroke, sumado a una rápida atención médica, podrían reducir los riesgos de discapacidad.

¿Se puede prevenir?

La mayoría de los ACV son prevenibles. Para eso es muy importante:

  • Controlar la presión arterial
  • No fumar o dejar de hacerlo
  • Controlar el colesterol
  • Llevar una alimentación saludable, baja en sodio y grasas
  • Hacer actividad física moderada regularmente
  • Si es diabético, es fundamental realizar los controles y seguir las indicaciones de tu médico.

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La osteoporosis se caracteriza por el incremento de la fragilidad ósea, lo que aumenta también las posibilidades de fracturas que, en el caso de los adultos mayores puede ser una causa de discapacidad debido a la dificultad de recuperación. Con el envejecimiento de la población, la osteoporosis se ha convertido en un problema de salud global que requiere mayor difusión acerca de cómo prevenirla.

Se calcula que, solo en la Argentina, una de cada 3 mujeres mayores de 50 años padece osteoporosis. Y, si bien no afecta exclusivamente al género femenino, es 3 a 4 veces más frecuente en mujeres que en hombres. Esta preponderancia se relaciona con la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir estrógenos, que son las hormonas que favorecen la estructura ósea. Es por eso que todas las mujeres postmenopáusicas deben realizarse periódicamente una densitometría, el estudio que analiza la masa ósea y permite diagnosticar la osteoporosis.

Es importante destacar que la osteoporosis se puede prevenir desde la infancia incorporando hábitos saludables, como actividad física moderada, y recibiendo una cantidad adecuada de calcio y Vitamina D. Esta vitamina es fundamental, dado que colabora en la absorción de calcio y en la renovación y mineralización del tejido óseo. Para obtener Vitamina D alcanza con exponer las manos, la cara o los brazos al sol, durante 10 a 15 minutos al día (para algunas personas esto puede no ser suficiente y requerirán suplementos). Además de beneficiar la salud ósea, algunos estudios indican que tener buenos niveles de Vitamina D reduciría las chances de desarrollar cuadros graves de Covid-19.

Por último, en la juventud y edad adulta se aconseja mantener una vida activa, reducir el consumo de alcohol y café y evitar el cigarrillo como medidas de prevención de osteoporosis.


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Millones de niños mueren cada año a causa de infecciones que podrían prevenirse con una correcta higiene de manos. Lavarse las manos frecuentemente evita no solo la propagación del coronavirus, sino que también previene enfermedades como gripe, tuberculosis, neumonía, bronquitis, cólera, hepatitis B y diarrea, entre otras.

En definitiva, la higiene de manos es la medida más relevante para evitar la transmisión de gérmenes perjudiciales y evitar infecciones.

Incorporar este hábito es saludable, simple, rápido y económico. Basta con lavarse profundamente las manos con agua y jabón o con alguna solución a base de alcohol, como el alcohol en gel. Pero, ¿en qué momento debemos hacerlo?  En el contexto actual, por la pandemia del Covid-19, es necesario higienizarse las manos:

  • Después de estornudar, toser o sonarse la nariz.
  • Después de viajar en transporte público, tocar dinero o superficies muy transitadas.
  • Al ingresar al hogar o trabajo desde la calle.
  • Antes y después de comer.
  • Antes de cuidar a una persona enferma (y frecuentemente durante su cuidado).

Además, para prevenir otras enfermedades, es importante lavarse correctamente las manos tras ir al baño, después de cambiar pañales o de acompañar a un menor al baño; antes y después de comer; luego de tocar animales, después de manipular basura y siempre que las manos se vean sucias.

Para disminuir las posibilidades de transmitir enfermedades a través de las manos, el lavado debe durar unos 40 segundos y abarcar toda la mano (palma, dorso, dedos, muñecas). Siempre que sea posible, es preferible utilizar agua y jabón antes que una solución en base a alcohol, debido a que el alcohol en gel mata el virus que causa el Covid-19, pero es ineficaz contra otros tipos de bacterias y virus como el rotavirus, por ejemplo.

Otras medidas que previenen el coronavirus son:

  • Toser o estornudar en la cara interna del codo o en un pañuelo de papel, que deberá desecharse inmediatamente.
  • Evitar tocarse la boca, la nariz y los ojos.
  • Mantener al menos 1,5 metros de distancia con otras personas y evitar el contacto físico (no darse la mano, abrazar ni besar a otras personas).
  • No compartir mate, vasos ni utensilios.
  • Evitar el contacto directo con cualquier persona que presente síntomas similares a los de la gripe o el resfriado.
  • Del mismo modo, aislarse si se presenta alguno de los síntomas de coronavirus y ponerse en contacto con el sistema de salud.
  • Desinfectar frecuentemente las superficies como mesas, mesadas, pisos, etc.

Si cada uno se cuida, nos cuidamos todos.


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Cada día mueren 280 personas en el país por enfermedades cardiovasculares. Este número se desprende de un informe de la Sociedad Argentina de Cardiología que calcula 100.000 muertes anuales por patologías cardiacas, lo que constituye la primera causa de muerte y discapacidad en la Argentina. Muchas de esas muertes podrían evitarse si las personas adoptaran hábitos saludables y si toda la comunidad se comprometiera y aprendiera a realizar maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP).

En el Día Mundial del Corazón y con el fin de difundir herramientas de prevención, la técnica correcta de RCP y uso del Desfibrilador Automático (DEA) y la importancia de la atención inmediata ante síntomas cardiacos, Acudir Emergencias Médicas, Ospedyc y el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) dictaron un taller online dirigido a comunicadores en particular y público general, que pudo verse a través de Facebook Live. El taller contó con la participación del Dr. Agustín Apesteguía, Gerente Médico de Acudir Emergencias Médicas, la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de Ospedyc y el Dr. Juan Pablo Costabel, Jefe de Unidad Coronaria e Internación del ICBA.

A continuación, el Dr. Apesteguía habló del rol que debe cumplir toda la comunidad en la llamada cadena de la vida. “Todos nosotros formamos parte de la cadena de la vida y cada eslabón contribuye a salvar vidas. El trabajo organizado y en equipo aumenta las chances de éxito. Está comprobado que el masaje cardiaco y la pronta desfibrilación aumentan las posibilidades de sobrevida en una persona con paro cardiorrespiratorio”, subrayó. El Gerente Médico de Acudir resaltó la importancia de seguir cada uno de los pasos de esta cadena:

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  1. Comprobar que la escena sea segura.
  2. Comprobar la inconsciencia del paciente.
  3. Llamar al sistema de emergencias y tratar de brindar información clara sobre la situación del paciente.
  4. Si hay otra persona, pedirle que busque un DEA.
  5. Iniciar las compresiones de RCP (si no sabe realizar RCP, el operador telefónico del sistema de emergencias le indicará cómo proceder).
  6. Continuar realizando compresiones hasta que pueda utilizar un DEA o hasta que llegue la ambulancia.

Para cerrar su charla y dar pie a la última disertación del día, el Dr. Apesteguía explicó en qué consiste el Protocolo IAM, que se activa desde Acudir Emergencias Médicas y permite reconocer y actuar rápidamente en casos de infarto agudo de miocardio, con el fin de reducir los tiempos de arribo hasta la institución sanatorial para ofrecer mejores posibilidades y un tratamiento adecuado a cada paciente.

Por último, el Dr. Juan Pablo Costabel expuso sobre la optimización del tiempo en el infarto y resaltó que es importante que el paciente reconozca rápidamente los síntomas y se ponga en contacto con el sistema de salud llamando a una ambulancia o acercándose a una guardia. En ese sentido, expresó que “el miedo a la pandemia hace que las personas retrasen su consulta, lo que afecta la cantidad y la calidad de vida del paciente”. Buscar atención médica inmediata por parte del paciente o su entorno y que, a su vez, el personal médico esté capacitado para detectar una patología cardiaca y actuar en consecuencia, es determinante para ofrecer mejores oportunidades de sobrevida.

 

 

 

 

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Alrededor de 800.000 personas se quitan la vida cada año, de acuerdo con datos publicados por la Organización Mundial de la Salud. El suicidio es un fenómeno global que afecta a personas de cualquier sexo, edad y situación socioeconómica, aunque el mayor número de casos ocurre en países con ingresos medios y bajos y es la tercera causa de muerte en jóvenes de 15 a 19 años.

Si bien estos datos son alarmantes, los suicidios son prevenibles si se adoptan algunas medidas como:

  • Identificar tempranamente, tratar y atender a las personas con problemas de salud mental, personas adictas o que padezcan dolores crónicos y/o trastornos emocionales agudos.
  • Realizar un seguimiento de la atención y brindar apoyo a las personas que han intentado suicidarse.
  • Restringir el acceso a medios de suicidio como armas de fuego, ciertos medicamentos o plaguicidas, que son los métodos más utilizados para suicidarse.
  • Capacitar al personal sanitario no especializado para que pueda evaluar y gestionar conductas suicidas.
  • Brindar información responsable desde los medios de comunicación en la cobertura de suicidios.
  • Realizar intervenciones escolares para que tanto estudiantes como docentes y directivos se informen y tomen conciencia sobre esta problemática y, de esta forma, sea posible brindar un entorno saludable e inclusivo para los jóvenes.

Al tratarse de un problema complejo, la prevención debe ser un trabajo coordinado multidisciplinariamente, con la intervención de múltiples sectores de la sociedad, entre los que deben involucrarse salud, educación, trabajo, justicia, política y medios de comunicación, entre otros.

Es importante tener en cuenta que no solo las personas con problemas de salud mental o adicciones, como depresión o alcoholismo, son las que pueden tener una tendencia suicida. En muchas oportunidades los problemas financieros, dolores crónicos o discriminación por condición física, sexual, etc., pueden desencadenar una tentativa de suicidio. Es por eso también que se apela a la sensibilidad de toda la sociedad para que sea más empática y no estigmatice a quienes son diferentes, padecen un trastorno mental o atraviesan un momento personal crítico. Estar atentos, ponerse en el lugar del otro, ofrecerse para escuchar sin juzgar y buscar ayuda profesional si es necesario, son grandes aportes para prevenir el suicidio.

Fuente: Organización Mundial de la Salud


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