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El inicio del año escolar marca una serie de controles que los padres o tutores de los niños deben seguir para prevenir o detectar posibles patologías.  Antes de comenzar las clases es importante revisar que los chicos están al día con su vacunas, visitar a un oftalmólogo para controlar la vista y realizar una consulta pediátrica que incluya un examen físico completo.

A su vez, el comienzo de clases es una excelente oportunidad para organizar algunas rutinas saludables con el fin de que los niños tengan un buen desarrollo y rendimiento escolar. Compartimos algunas recomendaciones:

  1. Un buen descanso: Los chicos en edad escolar deben dormir al menos 8 hs. Los profesionales sugieren que los últimos días de vacaciones comiencen a acostarse más temprano para adaptarse de a poco al nuevo ritmo.
  2. Desayuno nutritivo: Después de un ayuno prolongando por las horas de sueño, es importante que desayunen bien. Un desayuno saludable facilita el rendimiento mental y físico y debería incluir un lácteo, una fruta y algún cereal.
  3. El peso de las mochilas no debe superar el 15% del peso del niño para proteger su columna. Lo correcto sería que la lleven siempre con ambas cintas sobre los hombros.
  4. Tiempo de ocio: Los chicos necesitan tener tiempo libre para jugar. Las tareas escolares y extracurriculares no deberían interferir con sus actividades lúdicas.

¿Qué vacunas les corresponden según su edad?

A los 5 o 6 años
El ingreso escolar es una etapa de la vida para recibir refuerzos y completar esquemas.

A los 11 años
En esta etapa debe reforzarse la protección de las vacunas de la infancia y comenzar a prevenir enfermedades propias de la edad.

Los adolescentes que no hayan recibido dos dosis de Triple viral después del año de vida, deben iniciar o completar esquema de 2 dosis.

Todas las vacunas del Calendario Nacional son obligatorias, gratuitas y se aplican en los vacunatorios, centros de salud y hospitales públicos del país. Es responsabilidad y obligación de los adultos que los niños estén vacunados para evitar enfermarse y contagiar a otras personas.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación

 

 


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Los servicios de Emergencia suelen ser la primera línea de respuesta ante eventos complejos a nivel individual y global; esto incluye también amenazas de índole infectológica que generan un profundo impacto poblacional por la complejidad médica y logística que requieren. Se presenta una revisión sobre la actual situación emergente relacionada con el Coronavirus (2019-nCoV) pensada específicamente para los profesionales de los servicios de emergencia pre e intrahospitalarios.

El presente documento, en base a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), fue elaborado por los Dres. Agustín Apesteguía, Adolfo Savia, Aníbal Farías y A. Altamirano* y publicado en la web de la Sociedad Argentina de Emergencias (SAE).

Click aquí para leer el documento completo.

Recomendaciones de la OMS para la población en general:

  • Lávese las manos frecuentemente con un desinfectante de manos a base de alcohol o con agua y jabón.
  • Al toser o estornudar, cúbrase la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo – tire el pañuelo inmediatamente y lávese las manos.
  • Evite el contacto físico con cualquier persona que tenga fiebre y tos.
  • Si tiene fiebre, tos y respira con dificultad, busque atención médica lo antes posible e informe a su médico de los lugares a los que ha viajado anteriormente.
  • Si visita mercados de animales vivos en zonas donde se han registrado casos del nuevo coronavirus, evite el contacto directo sin protección con animales vivos y con las superficies en contacto con dichos animales.
  • Evite el consumo de productos animales crudos o poco cocinados. La carne cruda, la leche o las vísceras de animales deben manipularse con cuidado a fin de evitar la contaminación cruzada con alimentos no cocinados, con arreglo a las buenas prácticas en materia de inocuidad de los alimentos

Recomendaciones generales de la OMS para profesionales de la Salud:

  • No exponerse a la atención de pacientes sospechosos sin contar con las medidas completas de bioseguridad para Contacto y Gota. El personal de salud deberá exigir el mantenimiento de medidas mientras dure el alerta mundial.
  • Aislamiento desde la sala de espera de los casos con fiebre y síntomas respiratorios.
  • Es necesario clasificar adecuadamente a cada paciente particular, para decidir su internación o seguimiento ambulatorio
  • Manejar con el Comité de Infecciones hospitalario el flujo de pacientes sospechosos, los lugares de atención apropiados para los mismos, la provisión de material adecuado y el adiestramiento del personal, así como la actualización de los protocolos de atención.
  • TODOS LOS CONCEPTOS Y RECOMENDACIONES VERTIDOS EN ESTE DOCUMENTO, PROVIENEN DE LA OMS Y ESTAN SUJETOS A REVISION. Se sugiere actualizar los datos y protocolos de atención, visitando frecuentemente la página de la OMS.
* El Dr. Apesteguía es Médico Especialis en Medicina Interna y Emergentología y Gerente Médico de Acudir. El Dr. Savia es Médico Especialista en Emergentología, Coordinador Médico de Acudir y Jefe del Servicio de Emergencias del Sanatorio Anchorena. El Dr. Farías es Médico Especialista en Terapia Intensiva, Coordinador Médico de Acudir y Jefe de Docencia Hosp. Bernardo Houssay de Vicente López. La Dra. Altamiranto es Médica Especialista en Infectología.

Fuente: Sociedad Argentina de Emergencias


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En el verano estamos más expuestos al sol, por eso es muy importante extremar los cuidados para evitar daños y reducir los riesgos de cáncer de piel.

El protector solar debe ser utilizado durante todo el año en el rostro y por las personas que se exponen de manera diaria a la luz solar. Su correcto uso disminuye el riesgo de desarrollar cáncer de piel y previene de la resequedad, aparición de manchas y arrugas, envejecimiento cutáneo precoz, aumento del número de lunares y variadas alteraciones oculares. Debe aplicarse a diario, incluso en los días nublados, de mínimo un FPS 30+, media hora antes de la exposición al sol y volver a aplicarlo cada 2 horas, o aún con mayor frecuencia si se moja o hay sudoración profusa.

Otras recomendaciones para cuidarse la piel y prevenir complicaciones son:

  • Evitar exponerse al sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde.
  • Aplicarse crema después de la ducha, cuando la piel aún está húmeda. Esto favorece la retención del agua y una mayor absorción.
  • Elegir el producto adecuado para cada tipo de piel: existen compuestos que ayudan a mantener la piel hidratada (como la glicerina) y otros que contribuyen a prevenir la pérdida de líquido (siliconas, óxido de zinc y aceites minerales). También existen emolientes que restauran la capa más externa de la piel (los ácidos grasos, el colesterol, el ácido hialurónico, etc.). No es aconsejable elegir la crema de la góndola sin leer la etiqueta. Si necesita orientación, consulte con su dermatólogo.
  • Exfoliar la piel de manera diaria para permitir una correcta oxigenación e incrementar la capacidad de hidratación (con la edad la renovación celular y descamación disminuyen y provocan resequedad).
  • Aumentar el consumo de agua potable fresca. Una correcta hidratación incluye al menos 8 vasos diarios de agua.
  • Llevar una dieta equilibrada y variada en proteínas, vitaminas y ácidos grasos es clave para formar nuevas células y mantener nutrida nuestra piel. Existen algunos alimentos que son extremadamente beneficiosos y le otorgan un aspecto más sano, saludable y radiante a la piel como: chocolate negro, avena, zanahoria, naranja, palta, tomate, kiwi, frutos rojos, pepino y nuez.

Tomar sol aporta muchos beneficios: mejora el aspecto de la piel con acné y el estado de ánimo; aumenta la calidad del sueño, aporta vitamina D a nuestros huesos, equilibra el colesterol, estimula la vasodilatación y reduce la presión sanguínea, entre otros, pero siempre es necesario hacerlo con precaución, con la protección adecuada y por lapsos breves de 15 a 30 minutos, en los horarios recomendados.

Fuente: Consenso Salud


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La fiebre amarilla es una enfermedad vírica aguda, hemorrágica, transmitida por mosquitos infectados. Se la denomina “amarilla” porque la ictericia es uno de sus síntomas más comunes. Otros de los síntomas son: fiebre, dolores de cabeza y musculares, náuseas, vómitos y cansancio. Es un virus endémico en las zonas tropicales de África, América Central y América del Sur.

Si bien no hay forma de tratar esta enfermedad, sí se puede prevenir a través de la vacuna. Además, se recomienda el uso de repelentes e indumentaria de mangas largas y colores claros y se sugiere a quienes viven en sitios de riesgo que tengan mosquiteros, usen aire acondicionado y/o ventilador y eliminen los recipientes con agua que permiten la proliferación de la especie que transmite esta enfermedad. Vale aclarar que la fiebre amarilla no se contagia de persona a persona ni a través de objetos.

Los primeros síntomas: Se presenta mucha fiebre de forma repentina, escalofríos y dolores de cabeza. Las formas más graves de la enfermedad producen hemorragias, insuficiencia renal y falla orgánica múltiple que puede causar la muerte. Por eso es fundamental consultar con un médico ante la presencia de los primeros síntomas y no automedicarse (los antifebriles comunes podrían empeorar el cuadro).

Sobre la vacuna contra la fiebre amarilla

El Calendario Nacional de Vacunación para quienes viven en zona de riesgo (provincia de Misiones y Formosa y algunos departamentos de Chaco, Corrientes, Salta y Jujuy) incluye:

  • una dosis de la vacuna para niños y niñas de 18 meses
  • un refuerzo a los 11 años

También deben aplicarse la vacuna las personas que viajen a zonas con circulación activa comprobada de fiebre amarilla y no presenten contraindicaciones para recibirla.

¿Quiénes no se pueden vacunar?

La vacuna contra la fiebre amarilla está contraindicada para:

  • Los menores de 6 meses
  • Embarazadas
  • Personas con antecedentes de alergia a cualquiera de los componentes de la vacuna como huevo, proteínas de pollo o gelatina
  • Personas con alteraciones del sistema inmune, incluyendo la infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH)
  • Personas con enfermedad del timo, miastenia gravis, síndrome de Digeorge, tumores malignos, trasplantes de órganos y patologías que requieran tratamientos con inmunosupresores y/o inmunomoduladores.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación


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La producción creciente de alimentos elaborados cada vez más numerosos, la rápida urbanización y la evolución de los modos de vida están modificando los hábitos alimentarios. Los alimentos muy elaborados son cada vez más corrientes y asequibles. Las poblaciones del mundo entero consumen alimentos más ricos en energía que contienen muchas grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcar y sal. Esta última es la fuente principal de sodio, cuyo crecido consumo se asocia a la hipertensión y a un mayor riesgo de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares.

Al mismo tiempo, al modificar sus hábitos alimentarios, las personas consumen menos frutas, verduras y fibras (presentes en los cereales integrales), que son los elementos clave de una alimentación sana. Las frutas y verduras contienen potasio, que contribuye a hacer bajar la tensión arterial.

En la alimentación, la sal puede provenir de alimentos elaborados, ya sea porque son particularmente ricos en sal (como platos preparados, carnes procesadas como el tocino, el jamón y el salame, quesos, tentempiés salados, fideos instantáneos, etc.), ya porque suelen consumirse en grandes cantidades (como el pan y los productos de cereales elaborados). También se añade sal a los alimentos durante la cocción (en forma de caldo o cubitos de caldo) o bien en la mesa (salsa de soja, salsa de pescado, sal de mesa).

Ahora bien, algunos fabricantes reformulan sus recetas a fin de reducir el contenido de sal de sus productos, y los consumidores deberían leer las etiquetas para elegir los productos de bajo contenido en sodio.

Recomendaciones para reducir el consumo de sal

  • Adultos: La OMS recomienda consumir menos de 5 gramos (un poco menos que una cuchara de té) de sal por día (1).
  • Niños: La OMS recomienda reducir la ingesta de sodio para controlar la tensión arterial en niños de 2 a 15 años. La ingesta máxima de sodio recomendada en adultos debe ajustarse a la baja, basándose en las necesidades de energía de los niños en comparación con las de los adultos. Esta recomendación no comprende el periodo de lactancia natural exclusiva (de 0 a 6 meses), ni el de alimentación complementaria de la lactancia natural (de 6 a 24 meses).
  • Toda la sal que se consume debe ser yodada, es decir «enriquecida» con yodo, lo cual es esencial para un desarrollo sano del cerebro del feto y del niño pequeño, así como para optimizar las funciones mentales en general.

Algunas nociones sobre la sal, el sodio y el potasio

  • El sodio es un nutriente esencial necesario para mantener el volumen plasmático, el equilibrio acidobásico, la transmisión de los impulsos nerviosos y el funcionamiento normal de las células.
  • El exceso de sodio tiene consecuencias nefastas para la salud, en particular la hipertensión arterial.
  • Los principales factores que contribuyen al consumo de sal en la alimentación dependen del marco cultural y de los hábitos alimentarios de una población.
  • El sodio se encuentra en estado natural en diversos alimentos, como la leche, la carne y los crustáceos. Suele estar presente en grandes cantidades en los alimentos elaborados, como el pan, los productos cárnicos elaborados y los tentempiés, así como en ciertos condimentos (salsa de soja o de pescado, por ejemplo).
  • También contiene sodio el glutamato de sodio, un aditivo alimentario utilizado en muchas partes del mundo.
  • El potasio es un nutriente esencial para el mantenimiento del volumen total de líquido en el organismo, el equilibrio acidobásico y electrolítico, así como para el funcionamiento normal de las células.
  • Se encuentra habitualmente en diversos alimentos no elaborados, especialmente frutas y verduras.
  • El aumento de la ingesta de potasio hace disminuir la tensión arterial sistólica y diastólica en los adultos.

Cómo reducir la sal en la alimentación

Las políticas y estrategias públicas deben crear entornos que permitan a las poblaciones consumir cantidades suficientes de alimentos salubres y nutritivos que constituyan una dieta sana, pobre en sal. El mejoramiento de los hábitos alimentarios es una responsabilidad que incumbe tanto a la sociedad como al individuo. Exige un enfoque que abarque a toda la población, multisectorial y culturalmente pertinente.

Las estrategias principales para la reducción de la sal comprenden lo siguiente:

  • Las políticas públicas, incluidas las políticas fiscales y reglamentaciones que garanticen la producción por los fabricantes y los minoristas de alimentos más sanos, o que faciliten la accesibilidad económica y la disponibilidad de productos sanos;
  • La colaboración con el sector privado para mejorar la accesibilidad y disponibilidad de productos hiposódicos;
  • La sensibilización de los consumidores y la capacidad de acción y decisión de las poblaciones gracias al marketing social y a la movilización para hacer conocer la necesidad de reducir el consumo de sal;
  • La creación de un entorno propicio para la reducción de la sal por medio de intervenciones en el plano de la política local y la promoción de ámbitos favorecedores de «una alimentación sana», como las escuelas, los lugares de trabajo, las comunidades o las ciudades;
  • La vigilancia del consumo de sal de la población, de las fuentes de sal en la alimentación, y de los conocimientos, las actitudes y los comportamientos de los consumidores respecto de la sal a fin de orientar las decisiones políticas;

Los programas de reducción de la sal y los que favorecen el enriquecimiento en micronutrientes de la sal, los condimentos o los aderezos ricos en sal (cubitos de caldo, salsas de soja o de pescado) pueden complementarse mutuamente.

En el hogar, se puede reducir el consumo de sal:

  • No agregando sal durante la preparación de los alimentos;
  • No poniendo saleros en la mesa;
  • Limitando el consumo de tentempiés salados;
  • Escogiendo productos hiposódicos.

Otras medidas prácticas a nivel local para reducir el consumo de sal:

  • Integrar la reducción de la sal en los programas de formación de los manipuladores de alimentos;
  • Retirar los saleros y los recipientes para salsa de soja de las mesas de los restaurantes; colocar etiquetas en los productos o los estantes que indiquen claramente que ciertos productos tienen un alto contenido en sodio;
  • Facilitar un asesoramiento dietético específico a las personas que acuden los centros de salud;
  • Abogar por que las personas limiten el consumo de alimentos muy salados y por que reduzcan la cantidad de sal que utilizan para cocinar; y
  • Educar a los niños y crear un entorno propicio para que adopten tempranamente una dieta hiposódica.

Algunas medidas que puede adoptar la industria alimentaria:

  • Reducir progresivamente el contenido en sal de los productos, de modo que los consumidores se vayan adaptando al sabor y no busquen productos alternativos;
  • Difundir las ventajas de consumir alimentos menos ricos en sal por medio de actividades de sensibilización del consumidor en los puntos de venta;
  • Reducir la sal en los alimentos y las comidas que se sirven en los restaurantes y servicios de restauración; indicar el contenido de sal en las etiquetas de los alimentos y las comidas.

Fuente: Consenso Salud


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El British Medical Journal publicó un estudio que incluyó datos de más de 110.000 personas y analizó específicamente enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes tipo 2. Los investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard en Boston y la Universidad de Ciencias Aplicadas de Amsterdam, observaron cinco hábitos saludables de “bajo riesgo”:

  • No fumar
  • Tener un índice de masa corporal (IMC) saludable de 18 a 25
  • Realizar actividad física durante al menos 30 minutos por día (incluida una caminata rápida)
  • Consumir alcohol con moderación*
  • Llevar una alimentación saludable

Luego, el equipo analizó la esperanza de vida libre de diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer y cuántos años más libres de enfermedad podrían esperar las personas a partir de los 50 años. Los resultados mostraron que las mujeres de 50 años que llevaban un estilo de vida saludable (que adoptaban cuatro o cinco factores de vida saludable) tenían una expectativa de vida libre de enfermedad de 34.4 años más, llevándolas a la edad de 84 años sin diabetes, cáncer o enfermedad cardíaca. Esto se compara con solo 23,7 años más de esperanza de vida libre de enfermedad para las mujeres de la misma edad que no habían adoptado ninguno de los factores de un estilo de vida saludable.

En el caso de hombres de 50 años, aquellos que adoptaron cuatro o cinco factores de vida saludable podrían esperar 31.1 años sin enfermedad, en comparación con los 23,5 años para los hombres que no tenían comportamientos de estilo de vida saludables.

Los hombres que fumaban más de 15 cigarrillos al día y los hombres y mujeres obesos (con un IMC superior a 30) tenían las más bajas posibilidades de vivir una vida libre de enfermedades.

Los investigadores concluyeron: “Hemos observado que la adherencia a un estilo de vida de bajo riesgo se asoció con una mayor esperanza de vida a los 50 años libre de las principales enfermedades crónicas de aproximadamente 7,6 años en hombres y 10 años en las mujeres en comparación con los participantes que no tienen un estilo de vida de bajo riesgo”.

Políticas públicas para la mejora de la alimentación y el medio ambiente físico propicio para la adopción de una dieta saludable y estilo de vida, así como las políticas y regulaciones pertinentes (por ejemplo, la prohibición de fumar en lugares públicos o restringir las grasas transgénicas) son fundamentales para la mejora de la expectativa de vida, sobre todo la esperanza de liberarse de las enfermedades crónicas más importantes”.

La Dra. Kate Allen, directora ejecutiva de ciencia y asuntos públicos del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, dijo: “Este nuevo y amplio estudio confirma aún más nuestra propia investigación de que tener un estilo de vida saludable reduce el riesgo de cáncer y otras enfermedades”.

*Se considera consumo moderado de alcohol a la consumición de 5gr a 15gr por día para las mujeres (una unidad de alcohol tiene 8 gramos de alcohol puro, por lo que 15gr es aproximadamente un vaso de vino de 175 ml ), y 5 a 30 gr por día de alcohol para los hombres (30gr es de aproximadamente 1,5 pintas de cerveza).

Fuente: Consenso Salud


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Con el firme propósito de brindar la mejor opción para sus más de 150.000 de afiliados en todo el país, la Obra Social de la Unión Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles (OSPEDyC) eligió a Acudir Emergencias Médicas para atender las emergencias y urgencias médicas de sus beneficiarios.

En el marco de dicho acuerdo comercial, Acudir se comprometió a dictar capacitaciones de RCP y Primeros Auxilios al personal y afiliados de OSPEDyC, que -en su mayoría- se desempeñan en clubes de barrio, clubes de fútbol, clubes de campo, asociaciones civiles, fundaciones, mutuales, colegios, cooperadoras, gimnasios, natatorios, parroquias, hogares, centros de día, organizaciones no gubernamentales y entidades religiosas, entre otros espacios donde estar capacitados es fundamental para salvar vidas.

Solo en la primera semana del mes de enero, los instructores del Centro de Capacitación y Entrenamiento Acudir (CCEA) han capacitado a casi 50 personas en los centros de OSPEDyC ubicados en Tigre y Florencio Varela. La acción se repetirá todos los meses, tanto en las distintas filiales que la Obra Social posee en Gran Buenos Aires y provincia de Buenos Aires como en el Centro de Capacitación y Entrenamiento Acudir, ubicado en el barrio de Saavedra.

 

 

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Siempre es importante contar en el hogar con un pequeño botiquín que tenga los insumos necesarios para brindar los primeros auxilios. Del mismo modo, armar un botiquín para llevar a un viaje, por más corto que éste sea, es fundamental para tratar malestares o enfermedades comunes.  Si alguna de las personas que viajan o habitan el hogar tiene una enfermedad crónica o preexistente, debe llevar siempre la medicación correspondiente y una receta médica para cualquier eventualidad. En cualquier caso, tener a mano o en lugar visible el teléfono de emergencias del lugar.

El botiquín de primeros auxilios debe ser fácil de transportar, en caso de que sea necesario llevarlo hasta donde está el paciente.

¿Qué se debe incluir en el botiquín?

  •  Alcohol etílico
  • Agua oxigenada
  • Algún antiséptico tipo Pervinox para desinfectar heridas.
  • Apósitos adhesivos (Curitas) para heridas leves.
  • Gasas esterilizadas para cubrir y proteger heridas.
  • Cinta hipoalergénica
  • Guantes descartables de latex o vinilo
  • Termómetro
  • Analgésicos
  • Antifebril
  • Antidiarréico

También se puede agregar al botiquín para hacerlo más completo:

  • Linterna
  • Tijeras
  • Repelente
  • Protector solar
  • Pastillas potabilizadoras de agua
  • Bolsas tipo Ziploc (con cierre hermético)

Si el viaje es a un destino exótico o poco común, se recomienda hacer una consulta con un especialista en medicina del viajero, quien brindará asesoramiento sobre la preparación previa, vacunas necesarias, cuidados generales en caso de tener alguna enfermedad preexistente, prevención de enfermedades transmitidas por consumo de agua y alimentos o picaduras de insectos, prevención de accidentes en caso de realizar actividades riesgosas, entre otros temas.


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Si bien en los últimos tiempos se han iniciado campañas para desalentar la pirotecnia, las heridas causadas por su uso siguen siendo uno de los principales motivos de atención durante las fiestas de fin de año. Por eso, es fundamental tener en cuenta los consejos que compartiremos a continuación para prevenir quemaduras de distinta gravedad y otro tipo de lesiones producidas por la manipulación de fuegos artificiales:

En primer lugar, siempre hay que comprar pirotecnia aprobada por la ANMaC, que es la Agencia Nacional de Materiales Controlados. Los productos aprobados tienen la la leyenda “Producto autorizado”. Además, recordamos que está prohibida su venta a menores de 16 años y que los niños no deberían manipular pirotecnia o hacerlo siempre bajo la supervisión de un adulto.

Encender la pirotecnia en lugares abiertos y al aire libre; nunca hacerlo en lugares cerrados o cerca de garrafas, cocinas y/o autos u otros sitios inflamables. Tampoco se debe sostenerla con la mano ni detonarla en un frasco, botella o cualquier otro recipiente. Del mismo modo, evitar los productos que tengan mechas cortas porque podrían no dar tiempo para alejarse una vez encendidos. Es recomendable mantener distancia del producto una vez encendido para proteger los oídos ante posibles explosiones que podrían causar daños. Si hubiera niños, se sugiere proteger sus oídos con tapones (como los que suelen usarse en la pileta).

Si el producto no llegara a explotar, apagarlo con agua. Jamás tocar la mecha.

¿Cómo actuar en caso de lesiones?

Si a pesar de cumplir con todas estas recomendaciones se produce una quemadura, se recomienda:

  • Lavar la zona con agua fría para aliviar el dolor.
  • Si se llegara a prender fuego la ropa, sofocarlo envolviendo a la persona con una manta o haciéndola rodar por el suelo.
  • Sacar anillos, cadenas y demás elementos que puedan lastimar aún más el área quemada.
  • No permitir que la víctima corra o camine.
  • Si se producen ampollas, no se deben reventar. Tampoco se debe arrancar la piel lesionada.
  • Si la lesión es ocular: no frotarse ni enjuagarse los ojos. Si cree que algún objeto se insertó en el ojo, no intentar extraerlo.
  • En ningún caso se debe aplicar cremas, ungüentos o lociones.
  • No administrar ni tomar analgésicos.
  • Llamar a una ambulancia o llevar al paciente inmediatamente a un centro de atención.

Para pasar unas fiestas seguras, lo mejor es evitar la pirotecnia. Si eso es imposible, seguir las indicaciones vertidas en este artículo puede prevenir lesiones de gravedad.


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Ante las altas temperaturas, el Ministerio de Salud de la Ciudad, recomienda tomar los cuidados necesarios para prevenir el golpe de calor.

Recomendaciones:

  • Reducir la actividad física.
  • Usar ropa holgada y de colores claros, sombrero y anteojos de sol.
  • Consumir verduras y frutas. Evitar las comidas muy abundantes.
  • Aumentar el consumo de líquido aunque no tenga sed para mantener una hidratación adecuada.
  • Evitar las bebidas alcohólicas o muy azucaradas.
  • No exponerse al sol en exceso ni en entre las 11 y las 17 horas.
  • Permanecer en espacios ventilados o acondicionados.

Hay que tener en cuenta que el golpe de calor puede afectar a personas de cualquier edad, pero los grupos de mayor riesgo son los niños -que no manifiestan sus síntomas con facilidad- y los mayores de 65 años.

Los signos de alerta son:

  • Dolor de cabeza
  • Sensación de vértigo
  • Náuseas
  • Confusión
  • Convulsiones o pérdida de conciencia
  • Piel enrojecida, caliente y seca
  • Respiración y pulso débil
  • Elevada temperatura corporal (entre 41 y 42 grados centígrados)

Si la persona sufre alguno de estos síntomas, es importante

  • Trasladar al afectado a la sombra, a un lugar fresco y tranquilo.
  • Hacer que mantenga la cabeza un poco alta, intentar refrescarlo mojándole la ropa o aplicarle hielo en la cabeza.
  • Darle de beber agua fresca o un poco salada.
  • Solicitar ayuda médica.

Fuente: Consenso Salud


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