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Cada 28 de julio se conmemora el Día Mundial de la Hepatitis para informar y concientizar a la población sobre las distintas maneras en que se puede prevenir esta enfermedad que ataca a las personas sin distinción de origen o condición social.

Este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) centró su campaña en la prevención de la transmisión de la hepatitis B (VHB) de madre a hijo. Se calcula que más de 250 millones de personas padecen esta infección de manera crónica, mientras que el 90% de los niños infectados al nacer se convierten también en portadores crónicos.

La hepatitis es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes. Se trata de una inflamación del hígado, causada comúnmente por una infección viral. Existen 5 tipos de virus, clasificados como  A, B, C, D y E. Las hepatitis tipos B y C pueden transformarse en infecciones crónicas y son las causas más comunes de cáncer de hígado y cirrosis. Se cree que un gran número de personas conviven con la infección crónica sin saberlo, lo que es peligroso no solo para su salud –porque pueden desarrollar enfermedades hepáticas de distinta gravedad-, sino también para la salud de otras personas, debido que pueden contagiar a los demás.

Los distintos tipos de hepatits y sus características

Las hepatitis A y E suelen estar causadas por la ingestión de alimentos o agua contaminada con materia fecal que contenga el virus; las hepatitis B, C y D, por lo general, se producen por el intercambio de fluidos corporales infectados (por contacto sexual, sangre contaminada, procedimientos médicos invasivos con equipos contaminados o de la madre al recién nacido durante el parto). El consumo excesivo de alcohol, las toxinas, algunos medicamentos y ciertas enfermedades que afectan al hígado también pueden causar hepatitis.

La única forma de detectar las hepatitis es mediante análisis de sangre específicos, que se pueden realizar de forma gratuita en cualquier hospital público del país. El Ministerio de Salud de la Nación cuenta con un Programa Nacional de Control de las Hepatitis Virales que promueve el testeo de estas infecciones.

Es importante realizarse chequeos periódicos porque un gran porcentaje de los infectados no presenta síntomas. Una vez obtenido el diagnóstico positivo, es fundamental evitar el consumo de alcohol y medicamentos que puedan ser tóxicos para el hígado.

En cualquier caso, algunos de los síntomas de las hepatitis pueden ser:

  • Aparición repentina de náuseas, vómitos y falta de apetito
  • Cansancio o fatiga
  • Fiebre
  • Malestar general
  • Dolor abdominal y articular
  • Orina oscura y heces pálidas
  • Color amarillo de la piel y mucosas (ictericia)

Formas de prevención:

Vacunarse es la manera más segura y efectiva de reducir el riesgo de infección por hepatitis A y B. La vacuna protege contra la infección en más del 90% de los casos. Para vacunarse no se necesita orden médica ni estudios previos.

Al momento no se dispone de una vacuna para prevenir la infección por hepatitis C.

Otras medidas necesarias para prevenir  la infección son:

  • Mantener la higiene del baño y desinfectarlo regularmente con agua y lavandina.
  • Lavarse bien las manos, en especial después de usar el baño, antes de manipular alimentos y antes de comer.
  • Lavar bien los alimentos antes de prepararlos.
  • Mantener relaciones sexuales seguras (usar preservativo y/o campo de látex).
  • No compartir jeringas, cepillos de dientes ni máquinas de afeitar,
  • Utilizar siempre material descartable o debidamente esterilizado al realizarse tatuajes, piercings, etc.
  • Realizar los controles durante el embarazo
  • Vacunar al niño o niña al momento del nacimiento.

 Fuente: Ministerio de Salud de la Nación


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Desde que la Organización Mundial de la Salud declaró la pandemia por el nuevo coronavirus, las personas de todo el mundo debieron adoptar nuevos hábitos con el fin de evitar o disminuir la propagación del virus SARS-CoV-2 causante de la enfermedad de COVID-19. Estas medidas de higiene sanitaria reducen también las posibilidades de contraer otras enfermedades comunes en la época invernal, como gripe, bronquitis, neumonía o bronquiolitis.

Para reducir el contagio, tanto de COVID-19 como de otras enfermedades respiratorias, es necesario:

  • Lavarse frecuentemente las manos, especialmente al llegar a casa o al trabajo desde la calle, antes de manipular alimentos, antes de comer, después de ir al baño y después de tocar dinero u otros objetos, como las compras del supermercado.
  • Usar barbijo o tapaboca en la calle, en el transporte público de pasajeros, comercios, etc.
  • Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar con la cara interna del codo o con un pañuelo de papel que deberá descartarse inmediatamente.
  • Mantener distancia social de al menos 2 metros con otras personas.
  • Ventilar a diario los ambientes de la casa, incluso en días de baja temperatura.
  • Evitar los sitios cerrados o donde no se pueda respetar la distancia social.
  • No compartir objetos de uso personal como mate, vasos, cubiertos, etc.
  • Evitar el contacto con personas que presenten síntomas.
  • En caso de presentar algún tipo de síntoma como fiebre de 37,5° o más, tos, dolor de garganta, pérdida del gusto o del olfato, deberá mantenerse aislado, contactar al sistema de salud (107 en CABA, 148 en Buenos Aires) y esperar las indicaciones de los referentes. En ningún caso se automedique ni consuma remedios caseros.

Para prevenir enfermedades respiratorias (y otras enfermedades) es esencial estar al día con el Calendario Nacional de Vacunación. Los centros vacunatorios cumplen estrictos protocolos de atención para evitar el contagio de coronavirus.

Tenga en cuenta que la vacuna contra la gripe es obligatoria para el personal de la salud, los adultos mayores de 65 años, las mujeres embarazadas y puérperas hasta 10 días posteriores al parto y personas con factores de riesgo. Por otro lado, la vacuna contra el neumococo la deben recibir los bebés de 2, 4 y 12 meses; los adultos mayores de 65 años y las personas que tienen entre 5 y 64 años con problemas en su sistema inmunológico o enfermedades crónicas. Por último, otras vacunas del Calendario que protegen a la población son la Quíntuple (bebés a los 2, 4 y 6 meses de vida más un refuerzo entre los 15 a 18 meses); la Triple bacteriana celular (una dosis a la edad de ingreso a la escuela primaria) y la Triple bacteriana acelular (una dosis a los 11 años y otra en cada embarazo, después de la semana 20 de gestación).

Enfermedades respiratorias en bebés

Mantener la lactancia materna hasta al menos los 6 meses de vida contribuye a prevenir infecciones respiratorias en los bebés. Es importante tener en cuenta que un bebé necesita atención inmediata cuando respira rápido y con silbidos o ronquidos; si se le hunde el pecho al respirar; está decaído o se niega a comer; está irritable y le cuesta dormirse, tiene 38° o más de temperatura, tiene un color azulado en la piel, las uñas o los labios. Ante cualquiera de estos síntomas, hay que consultar a un médico lo más pronto posible.

 


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Con el comienzo de la pandemia, declarada por la Organización Mundial de la Salud en marzo pasado, la vida ha cambiado para todos y debemos pasar la mayor cantidad de tiempo posible en el hogar para reducir las posibilidades de contraer el virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad del COVID-19, y evitar el colapso del sistema sanitario.

Pero no sólo hay que cuidarse de esta enfermedad, también es necesario mantener una salud integral, tanto física como mental. Las autoridades sanitarias competentes recomiendan mantenerse activos realizando actividad física en el hogar; aprovechar la tecnología para contactarse con los afectos, llevar una alimentación variada y saludable, tratar de abandonar el tabaco y no consumir alcohol en exceso.

Si padece algún trastorno de salud mental, es imprescindible que continúe con su tratamiento y siga las indicaciones de los profesionales que atienden su caso. Si recibía asistencia de un psicólogo o un grupo de apoyo antes del aislamiento, sepa que puede sostener el tratamiento de manera remota. De la misma forma, si desde el aislamiento se siente más ansioso, angustiado, estresado o excesivamente preocupado, también puede consultar alternativas para obtener acompañamiento psicológico y sobrellevar la situación de una mejor manera.

Para cuidar la salud mental se sugiere limitar el tiempo de exposición a las noticias, a fin de no preocuparse en exceso. También es recomendable controlar el tiempo de uso de dispositivos electrónicos y la actividad en Redes Sociales para descansar la vista, evitar contracturas musculares y no caer en las noticias falsas.

Por último, ser solidario con los vecinos, adultos mayores y personal sanitario es una buena manera de alimentar la actitud positiva: puede cocinarles algo rico, ofrecerse a hacerles las compras, entre otras acciones que estén dentro de sus posibilidades. Que el miedo al virus no lo paralice ni le impida ser amable con otras personas.

 

 


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Todos los años, en el mes de julio, se conmemora el Mes Internacional de Concientización sobre el Estreptococo del Grupo B, una iniciativa que busca difundir información y concientizar sobre esta bacteria que se encuentra, comúnmente, en los intestinos o el tracto genital inferior y que suele ser inofensiva en los adultos sanos, pero podría tener complicaciones más graves en bebés recién nacidos, como neumonía, meningitis o infección del torrente sanguíneo (bactericemia).

La enfermedad producida por el estreptococo del grupo B puede manifestarse dentro de las seis horas del nacimiento, lo que se conoce como inicio temprano, o hasta 3 meses después (inicio tardío). Algunos signos y síntomas son: Fiebre, dificultad para comer, decaimiento, debilidad o falta de energía, irritabilidad, dificultad para respirar, ictericia.  Si el bebé llegara a presentar alguno de estos síntomas, se debe consultar inmediatamente al médico.

Si bien lo adultos suelen ser portadores sanos y asintomáticos del estreptococo del grupo B, las personas con enfermedades crónicas como diabetes, los adultos mayores o quienes tienen un sistema inmunológico deficiente tienen chances de padecer infecciones más peligrosas. En las mujeres embarazadas, el estreptococo del grupo B puede causar infección en las vías urinarias, en la membrana que recubre el útero, en el torrente sanguíneo o en la placenta y líquido.

Causas y factores de riesgo

Según los estudios realizados, la bacteria del estreptoco solo se transmite al recién nacido durante el parto vaginal, cuando el bebé queda expuesto a fluidos infectados. No se transmite por vía sexual, ni por el agua o los alimentos.

Los riesgos en los recién nacidos se incrementan cuando:

  • La madre lleva la bacteria en su cuerpo
  • La madre tuvo infección urinaria durante el embarazo
  • El bebé nació antes de las 37 semanas de gestación
  • La madre rompe bolsa 18 horas o más previo al parto
  • La madre desarrolla fiebre durante el trabajo de parto
  • La madre tiene un antecedente de parto de un bebé con estreptoco

Realizar el seguimiento del embarazo con un obstetra es la mejor forma de prevenir casos de gravedad. Será el médico quien solicite el análisis de sangre que detecta la presencia del estreptococo B durante el tercer trimestre de gestación y quien indique el tratamiento con antibióticos para prevenir el contagio durante el parto. Tanto el equipo médico que asiste el parto como el pediatra del bebé deberán estar al tanto de un resultado positivo para actuar con rapidez y evitar complicaciones.

Vale aclarar que la mayoría de los bebés cuyas madres son portadoras de esta bacteria son sanos, pero algunos pueden enfermarse de gravedad. Por eso es muy importante que los adultos conozcan los síntomas y, en caso de ser necesario, consulten inmediatamente a un pediatra,.

 


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En medio de esta pandemia se habla mucho de los contactos estrechos de las personas contagiadas de coronavirus. Primero es necesario tener en claro que, al tratarse de un virus todavía nuevo, la definición y los protocolos de actuación pueden sufrir modificaciones, por eso siempre hay que guiarse con la información brindada por autoridades sanitarias oficiales, como el Ministerio de Salud de la Nación (MSN).

De acuerdo con la más reciente definición del MSN, un contacto estrecho es cualquier persona que haya permanecido a una distancia menor a 2 metros y durante al menos 15 minutos con un caso confirmado, cuando éste ya presentaba síntomas o durante las 48 horas previas al inicio de síntomas. Esto aplica a personas que conviven en una misma casa, compañeros de trabajo, habitantes de barrios populares o pueblos originarios que comparten espacios comunes como baños, dormitorios o cocinas y quienes viven en instituciones cerradas de internación prolongada (cárceles o geriátricos, por ejemplo).

Del mismo modo, los cuidadores o personal de la salud que hubieran mantenido contacto con un caso confirmado sin las medidas de protección adecuadas, mientras presentaba síntomas o durante las 48 horas previas a la aparición de síntomas, también son considerados contactos estrechos.

A su vez, todos los pasajeros que hayan viajado en avión a menos de dos asientos de casos confirmados (asintomáticos o no) y la tripulación que haya tenido contacto con dichos casos, se considera contacto estrecho.

¿Qué debo hacer si soy un contacto estrecho?

Los contactos estrechos de un caso confirmado de COVID-19 deberán cumplir 14 días de aislamiento en su casa o en el lugar de aislamiento intermedio que defina la jurisdicción o el municipio, así sean asintomáticos y aunque no pertenezcan a ningún grupo de riesgo. Esto es necesario para minimizar la transmisión del virus.

El contacto estrecho deberá facilitar sus datos de contacto al referente jurisdiccional para que las autoridades sanitarias realicen un monitoreo de signos y síntomas. Si llegara a presentar algún síntoma como fiebre de 37,5° o más, dolor de garganta, dificultad respiratoria, alteraciones en el gusto u olfato deberá informarlo al referente local para evaluar la situación y detectar precozmente la aparición de un posible caso positivo de COVID-19.

Durante el aislamiento, los contactos estrechos no podrán recibir visitas, a excepción de los eventuales controles de salud, ni podrán salir del hogar o la habitación. Es recomendable que ventilen los ambientes al menos una vez al día para permitir la renovación del aire.

Si conviven con otras personas:

  • Mantener siempre una distancia mínima de 2 metros.
  • Lavarse frecuentemente las manos.
  • Cubrirse al toser o estornudar con un pañuelo de papel o con el pliegue del codo y lavarse las manos inmediatamente.
  • Utilizar barbijo cuando salga del dormitorio.
  • No compartir artículos personales (vasos, cubiertos, toallas, jabón, etc.).
  • Lavar la ropa, sábanas y toallas por separado y evitar sacudir las prendas luego de su uso.
  • Mantener la higiene de todas las superficies, especialmente de los espacios de uso común como el baño.
  • Controlar la temperatura y la aparición de otros síntomas como tos, dolor de garganta, dificultad para respirar o alteraciones en el olfato y el gusto.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación


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El COVID-19 es un virus todavía nuevo que se encuentra en investigación; es por eso que la información al respecto es dinámica y sufre modificaciones constantes. Para reducir su propagación y prevenir el contagio es fundamental seguir las recomendaciones de autoridades sanitarias competentes, como lavarse frecuentemente las manos, permanecer dentro del hogar lo más posible, salir de la casa solo para cumplir tareas esenciales y mantener distancia social.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud de la Nación, el distanciamiento social es una medida efectiva para disminuir la circulación del virus causante del COVID-19 y significa:

  • Mantener al menos 1,5 metros de distancia con otras personas.
  • No realizar reuniones sociales.
  • Evitar los lugares donde pueda producirse aglomeramiento de gente.
  • No ingresar a espacios cerrados (por ejemplo, comercios) cuando no pueda respetarse la distancia social mínima entre personas.
  • No compartir objetos de uso personal como mate, vasos, ni utensilios.
  • No saludarse con besos, abrazos ni apretones de manos.
  • Tratar de no visitar personas de riesgo o en situación vulnerable (adultos mayores, personas internadas, inmunodeprimidos, etc.).
  • Usar tapabocas o barbijo en aquellos sitios donde sea obligatorio, especialmente en espacios reducidos y/o cerrados como comercios o transporte público.

Es sabido que, en algunas circunstancias, mantener un distanciamiento social absoluto no es posible, pero es necesario que todas las personas seamos responsables y cumplamos nuestra parte para protegernos a nosotros, a nuestros seres queridos, a las personas más vulnerables y a toda la comunidad.

Cumplir con estas medidas no solo reducirá la transmisión, también evitará el colapso del sistema sanitario, de vital importancia en tiempos de pandemia.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación


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Con la llegada de la época invernal se multiplican las intoxicaciones por monóxido de carbono que causan alrededor de 200 muertes anuales en el país.

El monóxido de carbono, también llamado “asesino invisible”, es un gas tóxico, incoloro e inoloro, que se origina por la combustión incompleta del carbono presente en materiales tales como leña, carbón, gas, kerosene, alcohol, gasoil o nafta. Cuando este gas ocupa el lugar del oxígeno en el torrente sanguíneo es cuando se produce la intoxicación.

Para evitar las intoxicaciones por monóxido de carbono es recomendable controlar las instalaciones de gas del hogar (estufas, calefones, termotanques, etc.), al menos una vez al año, y revisar periódicamente las salidas al exterior de los artefactos a gas para asegurarse de su buen estado.  Si se sospecha que un artefacto pierde gas o si la llama de hornallas o estufas es de tono amarillo o naranja, es necesario contactar a un gasista matriculado lo más pronto posible. Del mismo modo, es importante chequear que no haya manchas negras en la pared o el techo, ya que podrían ser indicador del mal funcionamiento del conducto.

Por último, no es recomendable usar el horno o la cocina para calefaccionar la casa ni encender motores a combustión en sótanos u otros espacios cerrados.

Síntomas

Los síntomas de intoxicación por monóxido de carbono pueden variar de una persona a otra. En muchos casos, la persona no interpreta que sus síntomas pueden deberse a una intoxicación y allí reside el peligro.  Para evitar un cuadro de gravedad hay que estar atento a los siguientes síntomas:

  • Dolor de cabeza
  • Náuseas o vómitos
  • Mareos, acompañados de cansancio
  • Letargo o confusión
  • Desmayo o pérdida de conocimiento
  • Alteraciones visuales
  • Convulsiones

¿Cómo ayudar en caso de intoxicación?

  1. Evaluar que la escena sea segura: Nunca ponga en riesgo su vida ni la de los demás para ayudar a una víctima.
  2. Evaluar a la persona: ¿Está consciente? ¿Respira? Si la persona respiró el gas, trate de llevarla a un lugar abierto y bien ventilado.
  3. Luego, cerrar la llave de gas y ventilar el ambiente.
  4. Llamar al sistema de emergencias o pedirle a alguien que llame. Brindar la mayor cantidad de detalles acerca de la ubicación y el estado de la víctima.
Fuente: Ministerio de Salud de la Nación

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En esta época del año suelen aparecer las enfermedades respiratorias. En los niños menores de un año es muy común la bronquiolitis, una infección respiratoria en la que se inflaman los bronquiolos que se encuentran en los pulmones. No existe vacuna ni antibiótico efectivo para esta enfermedad, por lo que es necesario extremar las medidas de precaución. Estas medidas son similares a aquellas que debemos seguir para prevenir el coronavirus; es decir: lavarse las manos de manera frecuente; ventilar los ambientes aunque la temperatura exterior sea baja y mantener la higiene de la casa, los objetos y las superficies, principalmente aquellas que tocan los niños.

Los padres o adultos responsables deben estar atentos a síntomas como:

  • Dificultad respiratoria que aparece con el aleteo de la nariz
  • Hundimiento en la zona entre las costillas por el esfuerzo para respirar en el tórax del bebé
  • Irritabilidad extrema
  • Dificultad para alimentarse o hidratarse correctamente
  • Piel que se torna azulada, en especial debajo de las uñas o en los labios.

Es importante consultar al sistema de salud en caso de presentarse alguno de estos síntomas porque se puede llegar a requerir internación e incluso administración de oxígeno.

El grupo con mayor riesgo para esta enfermedad es el que conforman los recién nacidos prematuros y los que tienen una cardiopatía congénita. Para ellos, el Ministerio de Salud de la Nación desarrolla un programa que incluye la aplicación de un anticuerpo monoclonal llamado palivizumab, cuyo acceso está garantizado tanto en el sistema público como en el privado.

Fuente: Consenso Salud


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Las patologías cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en la Argentina, mientras que el ataque cerebro vascular (ACV) es la tercera causa de muerte y la primera de discapacidad en el país. En ambos casos, las secuelas pueden ser importantes e irreversibles si los síntomas no son tratados a tiempo.

A raíz del aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia mundial de COVID-19, muchas personas se resguardan en sus hogares y, a pesar de presentar algún tipo de patología, evitan llamar a una ambulancia o concurrir a una guardia por temor al contagio. Sin embargo, en ciertos casos, llamar al servicio de urgencias y emergencias puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte o brindar un tratamiento más efectivo a quien lo necesite.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación recomiendan a las personas con patologías cardíacas (que tengan by pass, insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial, etc.) que tomen correctamente su medicación, sin suspenderla, y que estén atentos a cualquier síntoma o sensación que consideren extraña. Por ejemplo:

  • Falta de aire al caminar
  • Dolor en el pecho, que se puede extender al brazo izquierdo
  • Hinchazón de piernas
  • Dolor de mandíbula o cuello

En estos casos, es importante llamar al servicio de urgencias o emergencias médicas lo más pronto posible y explicar la situación con la máxima claridad y detalle para que los profesionales de la salud le brinden la mejor asistencia. Reiteramos que consultar sin demoras ante la aparición de síntomas ofrecerá mejores chances de sobrevida y tratamiento. Por otra parte, es importante destacar que los servicios de emergencia han diseñado circuitos separados para la atención de pacientes con sospecha de COVID-19 y pacientes con otras enfermedades para prevenir contagios. Por eso se alienta a consultar sin miedo, ya que, ante los síntomas previamente enumerados, quedarse en casa puede poner en grave riesgo a la persona.

En la Argentina hay 9 millones personas que padecen hipertensión arterial. En el contexto actual de aislamiento, más que nunca, es importante que lleven una vida lo más ordenada posible. Esto implica seguir un plan de alimentación saludable que incluya frutas y verduras, realizar actividad física moderada (caminar dentro del hogar, si es posible), controlar la presión arterial, evitar la intoxicación de información y mantenerse en contacto con los afectos, aprovechando la tecnología.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación
Asesoró: Dr. Adolfo Savia, Coordinador Médico de Acudir Emergencias Médicas


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El temor al contagio de coronavirus, a veces, paraliza. Es importante que los padres o adultos responsables estén atentos en caso de que los niños presenten algún síntoma que requiera atención médica inmediata.

Se indica llamar inmediatamente al servicio de urgencias y emergencias en cualquiera de los siguientes casos:

  • Traumatismo de cráneo con o sin pérdida de conciencia o tendencia a dormirse
  • Ingesta de productos químicos, medicamentos, pilas o elementos cortopunzantes
  • Dificultad respiratoria o respiración anormal
  • Apneas (cuando tiene más de dos semanas de vida y deja de respirar por 15 o 20 segundos)
  • Heridas profundas
  • Quemaduras en el rostro, manos o articulaciones
  • Electrocución
  • Atragantamiento
  • Picaduras de arañas o alacranes
  • Mordeduras de perro
  • Vómitos o diarrea aguda que no ceden
  • Dolor abdominal persistente

 

También es importante consultar a un pediatra o llamar al servicio de urgencias y emergencias si hay cambios en el comportamiento del bebé o niño. Por ejemplo, si está decaído, no quiere comer ni dormir (aunque no tenga fiebre), llora sin consuelo, se muestra irritable o angustiado.

Otros motivos de consulta pediátrica son:

  • Aparición de moretones sin golpes previos
  • Manchas rojas que no desaparecen al estirar la piel
  • Ronchas grandes que pican y labios hinchados
  • Testículos dolorosos y/o hinchados
  • Coloración azulada o muy pálida
  • En adolescentes: intoxicación alcohólica, angustia o depresión

La Sociedad Argentina de Pediatría recomienda la consulta con un pediatra o la llamada al servicio de urgencias o emergencias en todas las situaciones previamente mencionas para evitar casos de gravedad. Consultar sin demoras ante la aparición de síntomas posibilita un mejor tratamiento a los bebés y niños.

Es importante no administrar ningún tipo de medicación sin indicación médica para no complicar el cuadro. Tampoco es recomendable buscar información sobre los síntomas en Internet porque puede prestarse a confusiones si no hay una correcta interpretación médica.

Por otra parte, vale destacar que en el sistema de Salud se siguen rigurosos protocolos de Bioseguridad para proteger a los pacientes y al personal de la Salud y evitar el contagio de COVID-19.

Fuentes: Sociedad Argentina de Pediatría


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