Todos los años, del 1 al 7 de agosto, se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna con el fin de concientizar sobre los beneficios de esta práctica tanto para los bebés como para las madres. Se ha comprobado que la lactancia materna mejora la supervivencia de los recién nacidos y los ayuda en su desarrollo. La leche materna transmite anticuerpos que aumentan las defensas del bebé y lo protegen contra enfermedades comunes de la primera etapa de vida. Además, la lactancia fortalece el vínculo afectivo entre madre e hijo y contribuye a la seguridad y estabilidad emocional del bebé.
Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan comenzar la lactancia materna dentro de la hora siguiente al nacimiento y mantenerla como alimento exclusivo de los bebés en sus primeros 6 meses de vida. Luego se puede continuar con la lactancia hasta los 2 años y complementar con alimentos adecuados que aporten nutrientes.
Lactancia materna y COVID-19
Según la OMS, no se ha detectado que el COVID-19 se transmita a través de la leche materna ni el amamantamiento, por lo que no existen motivos para evitar o interrumpir la lactancia. Por otra parte, se considera que los beneficios de la lactancia materna superan sustancialmente los posibles riesgos de transmisión y enfermedad asociados a la COVID-19.
De todas formas, para una lactancia segura se recomienda
- Lavarse las manos con agua y jabón o alcohol al 70% antes de tocar al bebé.
- Cubrirse la boca y la nariz con el pliegue interno del codo o con un pañuelo y posteriormente lavarse las manos.
- En caso de ser positivo de COVID, o tener sospechas de serlo, se recomienda utilizar tapaboca o barbijo cuando se está con el bebé, incluso durante el amamantamiento. Vale recordar que los niños menores a dos años no deben usar mascarilla.
- Si la madre está demasiado enferma para amamantar a su bebé debido al COVID-19 o a otras complicaciones, debería recibir ayuda para utilizar el sacaleches o considerar la opción de utilizar leche materna de donantes. Si nada de esto es posible, se debe recurrir a la lactancia artificial, siempre cuidando que el producto sea seguro y se prepare correctamente.
Por último, es importante destacar que la vacuna contra COVID-19 está recomendada para las personas sanas que están amamantando. Dado que ninguna de las vacunas que se utilizan contienen el virus vivo, no existe riesgo de transmisión, por lo que las madres podrán amamantar apenas vacunadas.
Fuentes:
Organización Panamericana de la Salud
Organización Mundial de la Salud





Como parte de este flamante servicio, el pasado martes 27 de octubre, el Dr. Agustín Apesteguía, Gerente Médico de Acudir Emergencias Médicas, dio una charla orientativa para personal docente y no docente donde reforzó algunos conceptos acerca de los métodos de prevención de coronavirus, explicó cómo deben adaptarse las instituciones para minimizar los focos de contagio y de qué manera deben actuar si se presenta un caso sospechoso de COVID 19, entre otros temas. El primer encuentro virtual contó con la participación de más de 80 personas de la comunidad educativa que buscan construir un ambiente seguro desde la información científica y precisa, pero también desde la comunicación empática, construyendo en conjunto los nuevos modos de convivencia y de estar en la escuela.







Emergencias Médicas, Ospedyc y el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) dictaron un taller online dirigido a comunicadores en particular y público general, que pudo verse a través de Facebook Live. El taller contó con la participación del Dr. Agustín Apesteguía, Gerente Médico de Acudir Emergencias Médicas, la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de Ospedyc y el Dr. Juan Pablo Costabel, Jefe de Unidad Coronaria e Internación del ICBA.
que el paciente reconozca rápidamente los síntomas y se ponga en contacto con el sistema de salud llamando a una ambulancia o acercándose a una guardia. En ese sentido, expresó que “el miedo a la pandemia hace que las personas retrasen su consulta, lo que afecta la cantidad y la calidad de vida del paciente”. Buscar atención médica inmediata por parte del paciente o su entorno y que, a su vez, el personal médico esté capacitado para detectar una patología cardiaca y actuar en consecuencia, es determinante para ofrecer mejores oportunidades de sobrevida.

























