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La osteoporosis se caracteriza por el incremento de la fragilidad ósea, lo que aumenta también las posibilidades de fracturas que, en el caso de los adultos mayores puede ser una causa de discapacidad debido a la dificultad de recuperación. Con el envejecimiento de la población, la osteoporosis se ha convertido en un problema de salud global que requiere mayor difusión acerca de cómo prevenirla.

Se calcula que, solo en la Argentina, una de cada 3 mujeres mayores de 50 años padece osteoporosis. Y, si bien no afecta exclusivamente al género femenino, es 3 a 4 veces más frecuente en mujeres que en hombres. Esta preponderancia se relaciona con la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir estrógenos, que son las hormonas que favorecen la estructura ósea. Es por eso que todas las mujeres postmenopáusicas deben realizarse periódicamente una densitometría, el estudio que analiza la masa ósea y permite diagnosticar la osteoporosis.

Es importante destacar que la osteoporosis se puede prevenir desde la infancia incorporando hábitos saludables, como actividad física moderada, y recibiendo una cantidad adecuada de calcio y Vitamina D. Esta vitamina es fundamental, dado que colabora en la absorción de calcio y en la renovación y mineralización del tejido óseo. Para obtener Vitamina D alcanza con exponer las manos, la cara o los brazos al sol, durante 10 a 15 minutos al día (para algunas personas esto puede no ser suficiente y requerirán suplementos). Además de beneficiar la salud ósea, algunos estudios indican que tener buenos niveles de Vitamina D reduciría las chances de desarrollar cuadros graves de Covid-19.

Por último, en la juventud y edad adulta se aconseja mantener una vida activa, reducir el consumo de alcohol y café y evitar el cigarrillo como medidas de prevención de osteoporosis.


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Millones de niños mueren cada año a causa de infecciones que podrían prevenirse con una correcta higiene de manos. Lavarse las manos frecuentemente evita no solo la propagación del coronavirus, sino que también previene enfermedades como gripe, tuberculosis, neumonía, bronquitis, cólera, hepatitis B y diarrea, entre otras.

En definitiva, la higiene de manos es la medida más relevante para evitar la transmisión de gérmenes perjudiciales y evitar infecciones.

Incorporar este hábito es saludable, simple, rápido y económico. Basta con lavarse profundamente las manos con agua y jabón o con alguna solución a base de alcohol, como el alcohol en gel. Pero, ¿en qué momento debemos hacerlo?  En el contexto actual, por la pandemia del Covid-19, es necesario higienizarse las manos:

  • Después de estornudar, toser o sonarse la nariz.
  • Después de viajar en transporte público, tocar dinero o superficies muy transitadas.
  • Al ingresar al hogar o trabajo desde la calle.
  • Antes y después de comer.
  • Antes de cuidar a una persona enferma (y frecuentemente durante su cuidado).

Además, para prevenir otras enfermedades, es importante lavarse correctamente las manos tras ir al baño, después de cambiar pañales o de acompañar a un menor al baño; antes y después de comer; luego de tocar animales, después de manipular basura y siempre que las manos se vean sucias.

Para disminuir las posibilidades de transmitir enfermedades a través de las manos, el lavado debe durar unos 40 segundos y abarcar toda la mano (palma, dorso, dedos, muñecas). Siempre que sea posible, es preferible utilizar agua y jabón antes que una solución en base a alcohol, debido a que el alcohol en gel mata el virus que causa el Covid-19, pero es ineficaz contra otros tipos de bacterias y virus como el rotavirus, por ejemplo.

Otras medidas que previenen el coronavirus son:

  • Toser o estornudar en la cara interna del codo o en un pañuelo de papel, que deberá desecharse inmediatamente.
  • Evitar tocarse la boca, la nariz y los ojos.
  • Mantener al menos 1,5 metros de distancia con otras personas y evitar el contacto físico (no darse la mano, abrazar ni besar a otras personas).
  • No compartir mate, vasos ni utensilios.
  • Evitar el contacto directo con cualquier persona que presente síntomas similares a los de la gripe o el resfriado.
  • Del mismo modo, aislarse si se presenta alguno de los síntomas de coronavirus y ponerse en contacto con el sistema de salud.
  • Desinfectar frecuentemente las superficies como mesas, mesadas, pisos, etc.

Si cada uno se cuida, nos cuidamos todos.


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Cada día mueren 280 personas en el país por enfermedades cardiovasculares. Este número se desprende de un informe de la Sociedad Argentina de Cardiología que calcula 100.000 muertes anuales por patologías cardiacas, lo que constituye la primera causa de muerte y discapacidad en la Argentina. Muchas de esas muertes podrían evitarse si las personas adoptaran hábitos saludables y si toda la comunidad se comprometiera y aprendiera a realizar maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP).

En el Día Mundial del Corazón y con el fin de difundir herramientas de prevención, la técnica correcta de RCP y uso del Desfibrilador Automático (DEA) y la importancia de la atención inmediata ante síntomas cardiacos, Acudir Emergencias Médicas, Ospedyc y el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) dictaron un taller online dirigido a comunicadores en particular y público general, que pudo verse a través de Facebook Live. El taller contó con la participación del Dr. Agustín Apesteguía, Gerente Médico de Acudir Emergencias Médicas, la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de Ospedyc y el Dr. Juan Pablo Costabel, Jefe de Unidad Coronaria e Internación del ICBA.

A continuación, el Dr. Apesteguía habló del rol que debe cumplir toda la comunidad en la llamada cadena de la vida. “Todos nosotros formamos parte de la cadena de la vida y cada eslabón contribuye a salvar vidas. El trabajo organizado y en equipo aumenta las chances de éxito. Está comprobado que el masaje cardiaco y la pronta desfibrilación aumentan las posibilidades de sobrevida en una persona con paro cardiorrespiratorio”, subrayó. El Gerente Médico de Acudir resaltó la importancia de seguir cada uno de los pasos de esta cadena:

Dr. Agustín Apesteguía
  1. Comprobar que la escena sea segura.
  2. Comprobar la inconsciencia del paciente.
  3. Llamar al sistema de emergencias y tratar de brindar información clara sobre la situación del paciente.
  4. Si hay otra persona, pedirle que busque un DEA.
  5. Iniciar las compresiones de RCP (si no sabe realizar RCP, el operador telefónico del sistema de emergencias le indicará cómo proceder).
  6. Continuar realizando compresiones hasta que pueda utilizar un DEA o hasta que llegue la ambulancia.

Para cerrar su charla y dar pie a la última disertación del día, el Dr. Apesteguía explicó en qué consiste el Protocolo IAM, que se activa desde Acudir Emergencias Médicas y permite reconocer y actuar rápidamente en casos de infarto agudo de miocardio, con el fin de reducir los tiempos de arribo hasta la institución sanatorial para ofrecer mejores posibilidades y un tratamiento adecuado a cada paciente.

Por último, el Dr. Juan Pablo Costabel expuso sobre la optimización del tiempo en el infarto y resaltó que es importante que el paciente reconozca rápidamente los síntomas y se ponga en contacto con el sistema de salud llamando a una ambulancia o acercándose a una guardia. En ese sentido, expresó que “el miedo a la pandemia hace que las personas retrasen su consulta, lo que afecta la cantidad y la calidad de vida del paciente”. Buscar atención médica inmediata por parte del paciente o su entorno y que, a su vez, el personal médico esté capacitado para detectar una patología cardiaca y actuar en consecuencia, es determinante para ofrecer mejores oportunidades de sobrevida.

 

 

 

 

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Alrededor de 800.000 personas se quitan la vida cada año, de acuerdo con datos publicados por la Organización Mundial de la Salud. El suicidio es un fenómeno global que afecta a personas de cualquier sexo, edad y situación socioeconómica, aunque el mayor número de casos ocurre en países con ingresos medios y bajos y es la tercera causa de muerte en jóvenes de 15 a 19 años.

Si bien estos datos son alarmantes, los suicidios son prevenibles si se adoptan algunas medidas como:

  • Identificar tempranamente, tratar y atender a las personas con problemas de salud mental, personas adictas o que padezcan dolores crónicos y/o trastornos emocionales agudos.
  • Realizar un seguimiento de la atención y brindar apoyo a las personas que han intentado suicidarse.
  • Restringir el acceso a medios de suicidio como armas de fuego, ciertos medicamentos o plaguicidas, que son los métodos más utilizados para suicidarse.
  • Capacitar al personal sanitario no especializado para que pueda evaluar y gestionar conductas suicidas.
  • Brindar información responsable desde los medios de comunicación en la cobertura de suicidios.
  • Realizar intervenciones escolares para que tanto estudiantes como docentes y directivos se informen y tomen conciencia sobre esta problemática y, de esta forma, sea posible brindar un entorno saludable e inclusivo para los jóvenes.

Al tratarse de un problema complejo, la prevención debe ser un trabajo coordinado multidisciplinariamente, con la intervención de múltiples sectores de la sociedad, entre los que deben involucrarse salud, educación, trabajo, justicia, política y medios de comunicación, entre otros.

Es importante tener en cuenta que no solo las personas con problemas de salud mental o adicciones, como depresión o alcoholismo, son las que pueden tener una tendencia suicida. En muchas oportunidades los problemas financieros, dolores crónicos o discriminación por condición física, sexual, etc., pueden desencadenar una tentativa de suicidio. Es por eso también que se apela a la sensibilidad de toda la sociedad para que sea más empática y no estigmatice a quienes son diferentes, padecen un trastorno mental o atraviesan un momento personal crítico. Estar atentos, ponerse en el lugar del otro, ofrecerse para escuchar sin juzgar y buscar ayuda profesional si es necesario, son grandes aportes para prevenir el suicidio.

Fuente: Organización Mundial de la Salud


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Cumplir con el trabajo, las tareas del hogar y la crianza de los niños en medio del aislamiento preventivo por la pandemia del nuevo coronavirus suele ser agotador. Muchas veces puede ocurrir que por ocuparnos de obligaciones laborales descuidemos sin querer a los más chicos, Este es uno de los motivos por los que suceden los accidentes domésticos. Otros motivos son el desconocimiento y la falta de previsión.

Entre los accidentes domésticos más frecuentes están los golpes o caídas, las quemaduras, los cortes o heridas y las intoxicaciones. Todos estos accidentes son prevenibles y, mayormente, no revisten gravedad.

Compartimos algunas medidas de prevención:

  • Para evitar caídas y golpes, es recomendable instalar cerramientos protectores en balcones y ventanas o mantenerlos cerrados. También es conveniente impedir el acceso a escaleras con alguna traba para niños.
  • Nunca dejar solo a un bebé en la bañera: unos pocos centímetros de agua son suficientes para provocar ahogamiento.
  • Si hay una pileta, es muy importante contar con un cerco protector y vigilar que los niños no se acerquen solos.
  • Mantener a los chicos lejos de la cocina cuando está encendida. Se sugiere utilizar las hornallas de atrás para impedir que alcancen las ollas o sartenes.
  • Explicarles que no deben acercarse a las estufas o calefactores.
  • Procurar que los elementos cortantes como tijeras, cuchillos, etc., y las bolsas de nylon no queden accesibles para los niños.
  • No permitir que manipulen recipientes calientes o que contengan líquido a altas temperaturas.
  • Controlar que no tengan acceso a fósforos o encendedores.
  • Tapar los tomacorrientes para evitar posibles descargas eléctricas.
  • Vigilar que no haya objetos pequeños (monedas, bolitas, etc.) al alcance de los niños para prevenir atragantamiento.
  • Los medicamentos, artículos de limpieza o cualquier sustancia tóxica deben estar fuera del alcance de los niños.
  • Si hay mascotas en la casa, cuidar que el niño la moleste demasiado, especialmente mientras come para evitar mordeduras.

Si bien estas medidas de prevención reducen significativamente las posibilidades de tener un accidente dentro del hogar, no son infalibles. Por eso es importante actuar rápidamente para evitar consecuencias de mayor gravedad:

  • Si tras una caída o golpe el niño está mareado, somnoliento o irritable, tiene vómitos o convulsiones, hay que llamar inmediatamente al sistema de salud.
  • En caso de quemaduras, aleje al chico de la fuente de calor y ponga la zona quemada bajo la canilla de agua fría durante varios minutos. No utilice hielo, dentífrico ni cremas. Si considera que la quemadura reviste gravedad, llamar a un médico.
  • Si el niño se queda “pegado, sepárelo de la fuente de descarga eléctrica con material aislante como un palo de madera. Si hay otra persona con usted, pídale que corte la corriente y llame rápidamente al sistema de salud.
  • Si se produjo un atragantamiento, pídale al niño que intente toser para expulsar el objeto. Si no puede, deberá realizar la maniobra de Heimlich. Si desconoce esta maniobra, de ninguna manera introduzca sus dedos en la boca del menor porque podría empujar el objeto extraño aún más. Acérquese a una guardia o llame a una ambulancia.
  • En caso de que el menor haya ingerido medicamentos o cualquier sustancia tóxica, no intente provocar el vómito ni le administre líquido. Es conveniente acercarse a una institución médica o llamar al sistema de salud.
  • Ante una herida cortante, lave la zona con abundante agua y jabón. Presione con una gasa o tela limpia para frenar el sangrado. Llame al sistema de salud si sospecha que la herida es profunda y requiere sutura o mayor control.

Actuar con rapidez y tranquilidad en este tipo de situaciones es la mejor forma de ayudar a los más pequeños de la casa.


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Desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) categorizó como pandemia al virus causante de la enfermedad COVID-19, la vida de todo el mundo ha cambiado. Al tratarse de un virus nuevo, de alta contagiosidad, cuya información es dinámica y sufre modificaciones, muchas personas viven con incertidumbre y no saben cómo actuar ante determinadas situaciones de emergencia como es el caso de asistir a alguien que necesita Reanimación Cardiopulmonar (RCP).

Al respecto, el Consejo Argentino de Resucitación (CAR) publicó una serie de recomendaciones para realizar RCP en contexto de pandemia. Alrededor del 70% de los paros cardiorrespiratorios ocurren en el hogar, donde, mayoritariamente, las primeras personas que asisten a la víctima ya han mantenido un contacto estrecho con ella. Esto supone un riesgo de contagio menor respecto de la asistencia en la vía pública o en una institución médica. En cualquier caso, siempre es necesario actuar tomando las mayores precauciones para minimizar las posibilidades de contagio entre la víctima y el primer respondedor, garantizar los mejores resultados y reducir el daño del paciente.

A continuación, compartimos los pasos a seguir para realizar una RCP segura en contexto de pandemia:

  1. Observe durante 10 segundos si la persona realiza movimientos respiratorios.
  2. Si está solo llame al 107 o 911 y ponga el teléfono en alta voz.
  3. Si hay otra persona, pídale que busque un DEA en caso de que sea posible.
  4. Indique claramente lo que está pasando y brinde datos certeros de su ubicación para que una ambulancia se acerque lo más pronto posible al domicilio.
  5. Cubra su boca con barbijo o tapaboca.
  6. Si la víctima no tiene tapaboca, cúbrale la boca y la nariz con alguna prenda de vestir o tela.
  7. Inicie RCP solo con las manos. No realice ventilaciones (respiración boca a boca). Si no sabe realizar RCP, el operador telefónico del sistema de emergencias lo ayudará. Siga sus indicaciones.
  8. Si es posible, utilice el DEA.

Cuando llegue la ambulancia, deje que los profesionales de la salud se hagan cargo de la situación.

Fuente: Consejo Argentino de Resucitación


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Cada 28 de julio se conmemora el Día Mundial de la Hepatitis para informar y concientizar a la población sobre las distintas maneras en que se puede prevenir esta enfermedad que ataca a las personas sin distinción de origen o condición social.

Este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) centró su campaña en la prevención de la transmisión de la hepatitis B (VHB) de madre a hijo. Se calcula que más de 250 millones de personas padecen esta infección de manera crónica, mientras que el 90% de los niños infectados al nacer se convierten también en portadores crónicos.

La hepatitis es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes. Se trata de una inflamación del hígado, causada comúnmente por una infección viral. Existen 5 tipos de virus, clasificados como  A, B, C, D y E. Las hepatitis tipos B y C pueden transformarse en infecciones crónicas y son las causas más comunes de cáncer de hígado y cirrosis. Se cree que un gran número de personas conviven con la infección crónica sin saberlo, lo que es peligroso no solo para su salud –porque pueden desarrollar enfermedades hepáticas de distinta gravedad-, sino también para la salud de otras personas, debido que pueden contagiar a los demás.

Los distintos tipos de hepatits y sus características

Las hepatitis A y E suelen estar causadas por la ingestión de alimentos o agua contaminada con materia fecal que contenga el virus; las hepatitis B, C y D, por lo general, se producen por el intercambio de fluidos corporales infectados (por contacto sexual, sangre contaminada, procedimientos médicos invasivos con equipos contaminados o de la madre al recién nacido durante el parto). El consumo excesivo de alcohol, las toxinas, algunos medicamentos y ciertas enfermedades que afectan al hígado también pueden causar hepatitis.

La única forma de detectar las hepatitis es mediante análisis de sangre específicos, que se pueden realizar de forma gratuita en cualquier hospital público del país. El Ministerio de Salud de la Nación cuenta con un Programa Nacional de Control de las Hepatitis Virales que promueve el testeo de estas infecciones.

Es importante realizarse chequeos periódicos porque un gran porcentaje de los infectados no presenta síntomas. Una vez obtenido el diagnóstico positivo, es fundamental evitar el consumo de alcohol y medicamentos que puedan ser tóxicos para el hígado.

En cualquier caso, algunos de los síntomas de las hepatitis pueden ser:

  • Aparición repentina de náuseas, vómitos y falta de apetito
  • Cansancio o fatiga
  • Fiebre
  • Malestar general
  • Dolor abdominal y articular
  • Orina oscura y heces pálidas
  • Color amarillo de la piel y mucosas (ictericia)

Formas de prevención:

Vacunarse es la manera más segura y efectiva de reducir el riesgo de infección por hepatitis A y B. La vacuna protege contra la infección en más del 90% de los casos. Para vacunarse no se necesita orden médica ni estudios previos.

Al momento no se dispone de una vacuna para prevenir la infección por hepatitis C.

Otras medidas necesarias para prevenir  la infección son:

  • Mantener la higiene del baño y desinfectarlo regularmente con agua y lavandina.
  • Lavarse bien las manos, en especial después de usar el baño, antes de manipular alimentos y antes de comer.
  • Lavar bien los alimentos antes de prepararlos.
  • Mantener relaciones sexuales seguras (usar preservativo y/o campo de látex).
  • No compartir jeringas, cepillos de dientes ni máquinas de afeitar,
  • Utilizar siempre material descartable o debidamente esterilizado al realizarse tatuajes, piercings, etc.
  • Realizar los controles durante el embarazo
  • Vacunar al niño o niña al momento del nacimiento.

 Fuente: Ministerio de Salud de la Nación


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Desde que la Organización Mundial de la Salud declaró la pandemia por el nuevo coronavirus, las personas de todo el mundo debieron adoptar nuevos hábitos con el fin de evitar o disminuir la propagación del virus SARS-CoV-2 causante de la enfermedad de COVID-19. Estas medidas de higiene sanitaria reducen también las posibilidades de contraer otras enfermedades comunes en la época invernal, como gripe, bronquitis, neumonía o bronquiolitis.

Para reducir el contagio, tanto de COVID-19 como de otras enfermedades respiratorias, es necesario:

  • Lavarse frecuentemente las manos, especialmente al llegar a casa o al trabajo desde la calle, antes de manipular alimentos, antes de comer, después de ir al baño y después de tocar dinero u otros objetos, como las compras del supermercado.
  • Usar barbijo o tapaboca en la calle, en el transporte público de pasajeros, comercios, etc.
  • Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar con la cara interna del codo o con un pañuelo de papel que deberá descartarse inmediatamente.
  • Mantener distancia social de al menos 2 metros con otras personas.
  • Ventilar a diario los ambientes de la casa, incluso en días de baja temperatura.
  • Evitar los sitios cerrados o donde no se pueda respetar la distancia social.
  • No compartir objetos de uso personal como mate, vasos, cubiertos, etc.
  • Evitar el contacto con personas que presenten síntomas.
  • En caso de presentar algún tipo de síntoma como fiebre de 37,5° o más, tos, dolor de garganta, pérdida del gusto o del olfato, deberá mantenerse aislado, contactar al sistema de salud (107 en CABA, 148 en Buenos Aires) y esperar las indicaciones de los referentes. En ningún caso se automedique ni consuma remedios caseros.

Para prevenir enfermedades respiratorias (y otras enfermedades) es esencial estar al día con el Calendario Nacional de Vacunación. Los centros vacunatorios cumplen estrictos protocolos de atención para evitar el contagio de coronavirus.

Tenga en cuenta que la vacuna contra la gripe es obligatoria para el personal de la salud, los adultos mayores de 65 años, las mujeres embarazadas y puérperas hasta 10 días posteriores al parto y personas con factores de riesgo. Por otro lado, la vacuna contra el neumococo la deben recibir los bebés de 2, 4 y 12 meses; los adultos mayores de 65 años y las personas que tienen entre 5 y 64 años con problemas en su sistema inmunológico o enfermedades crónicas. Por último, otras vacunas del Calendario que protegen a la población son la Quíntuple (bebés a los 2, 4 y 6 meses de vida más un refuerzo entre los 15 a 18 meses); la Triple bacteriana celular (una dosis a la edad de ingreso a la escuela primaria) y la Triple bacteriana acelular (una dosis a los 11 años y otra en cada embarazo, después de la semana 20 de gestación).

Enfermedades respiratorias en bebés

Mantener la lactancia materna hasta al menos los 6 meses de vida contribuye a prevenir infecciones respiratorias en los bebés. Es importante tener en cuenta que un bebé necesita atención inmediata cuando respira rápido y con silbidos o ronquidos; si se le hunde el pecho al respirar; está decaído o se niega a comer; está irritable y le cuesta dormirse, tiene 38° o más de temperatura, tiene un color azulado en la piel, las uñas o los labios. Ante cualquiera de estos síntomas, hay que consultar a un médico lo más pronto posible.

 


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Con el comienzo de la pandemia, declarada por la Organización Mundial de la Salud en marzo pasado, la vida ha cambiado para todos y debemos pasar la mayor cantidad de tiempo posible en el hogar para reducir las posibilidades de contraer el virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad del COVID-19, y evitar el colapso del sistema sanitario.

Pero no sólo hay que cuidarse de esta enfermedad, también es necesario mantener una salud integral, tanto física como mental. Las autoridades sanitarias competentes recomiendan mantenerse activos realizando actividad física en el hogar; aprovechar la tecnología para contactarse con los afectos, llevar una alimentación variada y saludable, tratar de abandonar el tabaco y no consumir alcohol en exceso.

Si padece algún trastorno de salud mental, es imprescindible que continúe con su tratamiento y siga las indicaciones de los profesionales que atienden su caso. Si recibía asistencia de un psicólogo o un grupo de apoyo antes del aislamiento, sepa que puede sostener el tratamiento de manera remota. De la misma forma, si desde el aislamiento se siente más ansioso, angustiado, estresado o excesivamente preocupado, también puede consultar alternativas para obtener acompañamiento psicológico y sobrellevar la situación de una mejor manera.

Para cuidar la salud mental se sugiere limitar el tiempo de exposición a las noticias, a fin de no preocuparse en exceso. También es recomendable controlar el tiempo de uso de dispositivos electrónicos y la actividad en Redes Sociales para descansar la vista, evitar contracturas musculares y no caer en las noticias falsas.

Por último, ser solidario con los vecinos, adultos mayores y personal sanitario es una buena manera de alimentar la actitud positiva: puede cocinarles algo rico, ofrecerse a hacerles las compras, entre otras acciones que estén dentro de sus posibilidades. Que el miedo al virus no lo paralice ni le impida ser amable con otras personas.

 

 


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Todos los años, en el mes de julio, se conmemora el Mes Internacional de Concientización sobre el Estreptococo del Grupo B, una iniciativa que busca difundir información y concientizar sobre esta bacteria que se encuentra, comúnmente, en los intestinos o el tracto genital inferior y que suele ser inofensiva en los adultos sanos, pero podría tener complicaciones más graves en bebés recién nacidos, como neumonía, meningitis o infección del torrente sanguíneo (bactericemia).

La enfermedad producida por el estreptococo del grupo B puede manifestarse dentro de las seis horas del nacimiento, lo que se conoce como inicio temprano, o hasta 3 meses después (inicio tardío). Algunos signos y síntomas son: Fiebre, dificultad para comer, decaimiento, debilidad o falta de energía, irritabilidad, dificultad para respirar, ictericia.  Si el bebé llegara a presentar alguno de estos síntomas, se debe consultar inmediatamente al médico.

Si bien lo adultos suelen ser portadores sanos y asintomáticos del estreptococo del grupo B, las personas con enfermedades crónicas como diabetes, los adultos mayores o quienes tienen un sistema inmunológico deficiente tienen chances de padecer infecciones más peligrosas. En las mujeres embarazadas, el estreptococo del grupo B puede causar infección en las vías urinarias, en la membrana que recubre el útero, en el torrente sanguíneo o en la placenta y líquido.

Causas y factores de riesgo

Según los estudios realizados, la bacteria del estreptoco solo se transmite al recién nacido durante el parto vaginal, cuando el bebé queda expuesto a fluidos infectados. No se transmite por vía sexual, ni por el agua o los alimentos.

Los riesgos en los recién nacidos se incrementan cuando:

  • La madre lleva la bacteria en su cuerpo
  • La madre tuvo infección urinaria durante el embarazo
  • El bebé nació antes de las 37 semanas de gestación
  • La madre rompe bolsa 18 horas o más previo al parto
  • La madre desarrolla fiebre durante el trabajo de parto
  • La madre tiene un antecedente de parto de un bebé con estreptoco

Realizar el seguimiento del embarazo con un obstetra es la mejor forma de prevenir casos de gravedad. Será el médico quien solicite el análisis de sangre que detecta la presencia del estreptococo B durante el tercer trimestre de gestación y quien indique el tratamiento con antibióticos para prevenir el contagio durante el parto. Tanto el equipo médico que asiste el parto como el pediatra del bebé deberán estar al tanto de un resultado positivo para actuar con rapidez y evitar complicaciones.

Vale aclarar que la mayoría de los bebés cuyas madres son portadoras de esta bacteria son sanos, pero algunos pueden enfermarse de gravedad. Por eso es muy importante que los adultos conozcan los síntomas y, en caso de ser necesario, consulten inmediatamente a un pediatra,.

 


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