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Con el comienzo de la pandemia, declarada por la Organización Mundial de la Salud en marzo pasado, la vida ha cambiado para todos y debemos pasar la mayor cantidad de tiempo posible en el hogar para reducir las posibilidades de contraer el virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad del COVID-19, y evitar el colapso del sistema sanitario.

Pero no sólo hay que cuidarse de esta enfermedad, también es necesario mantener una salud integral, tanto física como mental. Las autoridades sanitarias competentes recomiendan mantenerse activos realizando actividad física en el hogar; aprovechar la tecnología para contactarse con los afectos, llevar una alimentación variada y saludable, tratar de abandonar el tabaco y no consumir alcohol en exceso.

Si padece algún trastorno de salud mental, es imprescindible que continúe con su tratamiento y siga las indicaciones de los profesionales que atienden su caso. Si recibía asistencia de un psicólogo o un grupo de apoyo antes del aislamiento, sepa que puede sostener el tratamiento de manera remota. De la misma forma, si desde el aislamiento se siente más ansioso, angustiado, estresado o excesivamente preocupado, también puede consultar alternativas para obtener acompañamiento psicológico y sobrellevar la situación de una mejor manera.

Para cuidar la salud mental se sugiere limitar el tiempo de exposición a las noticias, a fin de no preocuparse en exceso. También es recomendable controlar el tiempo de uso de dispositivos electrónicos y la actividad en Redes Sociales para descansar la vista, evitar contracturas musculares y no caer en las noticias falsas.

Por último, ser solidario con los vecinos, adultos mayores y personal sanitario es una buena manera de alimentar la actitud positiva: puede cocinarles algo rico, ofrecerse a hacerles las compras, entre otras acciones que estén dentro de sus posibilidades. Que el miedo al virus no lo paralice ni le impida ser amable con otras personas.

 

 


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Todos los años, en el mes de julio, se conmemora el Mes Internacional de Concientización sobre el Estreptococo del Grupo B, una iniciativa que busca difundir información y concientizar sobre esta bacteria que se encuentra, comúnmente, en los intestinos o el tracto genital inferior y que suele ser inofensiva en los adultos sanos, pero podría tener complicaciones más graves en bebés recién nacidos, como neumonía, meningitis o infección del torrente sanguíneo (bactericemia).

La enfermedad producida por el estreptococo del grupo B puede manifestarse dentro de las seis horas del nacimiento, lo que se conoce como inicio temprano, o hasta 3 meses después (inicio tardío). Algunos signos y síntomas son: Fiebre, dificultad para comer, decaimiento, debilidad o falta de energía, irritabilidad, dificultad para respirar, ictericia.  Si el bebé llegara a presentar alguno de estos síntomas, se debe consultar inmediatamente al médico.

Si bien lo adultos suelen ser portadores sanos y asintomáticos del estreptococo del grupo B, las personas con enfermedades crónicas como diabetes, los adultos mayores o quienes tienen un sistema inmunológico deficiente tienen chances de padecer infecciones más peligrosas. En las mujeres embarazadas, el estreptococo del grupo B puede causar infección en las vías urinarias, en la membrana que recubre el útero, en el torrente sanguíneo o en la placenta y líquido.

Causas y factores de riesgo

Según los estudios realizados, la bacteria del estreptoco solo se transmite al recién nacido durante el parto vaginal, cuando el bebé queda expuesto a fluidos infectados. No se transmite por vía sexual, ni por el agua o los alimentos.

Los riesgos en los recién nacidos se incrementan cuando:

  • La madre lleva la bacteria en su cuerpo
  • La madre tuvo infección urinaria durante el embarazo
  • El bebé nació antes de las 37 semanas de gestación
  • La madre rompe bolsa 18 horas o más previo al parto
  • La madre desarrolla fiebre durante el trabajo de parto
  • La madre tiene un antecedente de parto de un bebé con estreptoco

Realizar el seguimiento del embarazo con un obstetra es la mejor forma de prevenir casos de gravedad. Será el médico quien solicite el análisis de sangre que detecta la presencia del estreptococo B durante el tercer trimestre de gestación y quien indique el tratamiento con antibióticos para prevenir el contagio durante el parto. Tanto el equipo médico que asiste el parto como el pediatra del bebé deberán estar al tanto de un resultado positivo para actuar con rapidez y evitar complicaciones.

Vale aclarar que la mayoría de los bebés cuyas madres son portadoras de esta bacteria son sanos, pero algunos pueden enfermarse de gravedad. Por eso es muy importante que los adultos conozcan los síntomas y, en caso de ser necesario, consulten inmediatamente a un pediatra,.

 


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En medio de esta pandemia se habla mucho de los contactos estrechos de las personas contagiadas de coronavirus. Primero es necesario tener en claro que, al tratarse de un virus todavía nuevo, la definición y los protocolos de actuación pueden sufrir modificaciones, por eso siempre hay que guiarse con la información brindada por autoridades sanitarias oficiales, como el Ministerio de Salud de la Nación (MSN).

De acuerdo con la más reciente definición del MSN, un contacto estrecho es cualquier persona que haya permanecido a una distancia menor a 2 metros y durante al menos 15 minutos con un caso confirmado, cuando éste ya presentaba síntomas o durante las 48 horas previas al inicio de síntomas. Esto aplica a personas que conviven en una misma casa, compañeros de trabajo, habitantes de barrios populares o pueblos originarios que comparten espacios comunes como baños, dormitorios o cocinas y quienes viven en instituciones cerradas de internación prolongada (cárceles o geriátricos, por ejemplo).

Del mismo modo, los cuidadores o personal de la salud que hubieran mantenido contacto con un caso confirmado sin las medidas de protección adecuadas, mientras presentaba síntomas o durante las 48 horas previas a la aparición de síntomas, también son considerados contactos estrechos.

A su vez, todos los pasajeros que hayan viajado en avión a menos de dos asientos de casos confirmados (asintomáticos o no) y la tripulación que haya tenido contacto con dichos casos, se considera contacto estrecho.

¿Qué debo hacer si soy un contacto estrecho?

Los contactos estrechos de un caso confirmado de COVID-19 deberán cumplir 14 días de aislamiento en su casa o en el lugar de aislamiento intermedio que defina la jurisdicción o el municipio, así sean asintomáticos y aunque no pertenezcan a ningún grupo de riesgo. Esto es necesario para minimizar la transmisión del virus.

El contacto estrecho deberá facilitar sus datos de contacto al referente jurisdiccional para que las autoridades sanitarias realicen un monitoreo de signos y síntomas. Si llegara a presentar algún síntoma como fiebre de 37,5° o más, dolor de garganta, dificultad respiratoria, alteraciones en el gusto u olfato deberá informarlo al referente local para evaluar la situación y detectar precozmente la aparición de un posible caso positivo de COVID-19.

Durante el aislamiento, los contactos estrechos no podrán recibir visitas, a excepción de los eventuales controles de salud, ni podrán salir del hogar o la habitación. Es recomendable que ventilen los ambientes al menos una vez al día para permitir la renovación del aire.

Si conviven con otras personas:

  • Mantener siempre una distancia mínima de 2 metros.
  • Lavarse frecuentemente las manos.
  • Cubrirse al toser o estornudar con un pañuelo de papel o con el pliegue del codo y lavarse las manos inmediatamente.
  • Utilizar barbijo cuando salga del dormitorio.
  • No compartir artículos personales (vasos, cubiertos, toallas, jabón, etc.).
  • Lavar la ropa, sábanas y toallas por separado y evitar sacudir las prendas luego de su uso.
  • Mantener la higiene de todas las superficies, especialmente de los espacios de uso común como el baño.
  • Controlar la temperatura y la aparición de otros síntomas como tos, dolor de garganta, dificultad para respirar o alteraciones en el olfato y el gusto.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación


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El COVID-19 es un virus todavía nuevo que se encuentra en investigación; es por eso que la información al respecto es dinámica y sufre modificaciones constantes. Para reducir su propagación y prevenir el contagio es fundamental seguir las recomendaciones de autoridades sanitarias competentes, como lavarse frecuentemente las manos, permanecer dentro del hogar lo más posible, salir de la casa solo para cumplir tareas esenciales y mantener distancia social.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud de la Nación, el distanciamiento social es una medida efectiva para disminuir la circulación del virus causante del COVID-19 y significa:

  • Mantener al menos 1,5 metros de distancia con otras personas.
  • No realizar reuniones sociales.
  • Evitar los lugares donde pueda producirse aglomeramiento de gente.
  • No ingresar a espacios cerrados (por ejemplo, comercios) cuando no pueda respetarse la distancia social mínima entre personas.
  • No compartir objetos de uso personal como mate, vasos, ni utensilios.
  • No saludarse con besos, abrazos ni apretones de manos.
  • Tratar de no visitar personas de riesgo o en situación vulnerable (adultos mayores, personas internadas, inmunodeprimidos, etc.).
  • Usar tapabocas o barbijo en aquellos sitios donde sea obligatorio, especialmente en espacios reducidos y/o cerrados como comercios o transporte público.

Es sabido que, en algunas circunstancias, mantener un distanciamiento social absoluto no es posible, pero es necesario que todas las personas seamos responsables y cumplamos nuestra parte para protegernos a nosotros, a nuestros seres queridos, a las personas más vulnerables y a toda la comunidad.

Cumplir con estas medidas no solo reducirá la transmisión, también evitará el colapso del sistema sanitario, de vital importancia en tiempos de pandemia.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación


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Con la llegada de la época invernal se multiplican las intoxicaciones por monóxido de carbono que causan alrededor de 200 muertes anuales en el país.

El monóxido de carbono, también llamado “asesino invisible”, es un gas tóxico, incoloro e inoloro, que se origina por la combustión incompleta del carbono presente en materiales tales como leña, carbón, gas, kerosene, alcohol, gasoil o nafta. Cuando este gas ocupa el lugar del oxígeno en el torrente sanguíneo es cuando se produce la intoxicación.

Para evitar las intoxicaciones por monóxido de carbono es recomendable controlar las instalaciones de gas del hogar (estufas, calefones, termotanques, etc.), al menos una vez al año, y revisar periódicamente las salidas al exterior de los artefactos a gas para asegurarse de su buen estado.  Si se sospecha que un artefacto pierde gas o si la llama de hornallas o estufas es de tono amarillo o naranja, es necesario contactar a un gasista matriculado lo más pronto posible. Del mismo modo, es importante chequear que no haya manchas negras en la pared o el techo, ya que podrían ser indicador del mal funcionamiento del conducto.

Por último, no es recomendable usar el horno o la cocina para calefaccionar la casa ni encender motores a combustión en sótanos u otros espacios cerrados.

Síntomas

Los síntomas de intoxicación por monóxido de carbono pueden variar de una persona a otra. En muchos casos, la persona no interpreta que sus síntomas pueden deberse a una intoxicación y allí reside el peligro.  Para evitar un cuadro de gravedad hay que estar atento a los siguientes síntomas:

  • Dolor de cabeza
  • Náuseas o vómitos
  • Mareos, acompañados de cansancio
  • Letargo o confusión
  • Desmayo o pérdida de conocimiento
  • Alteraciones visuales
  • Convulsiones

¿Cómo ayudar en caso de intoxicación?

  1. Evaluar que la escena sea segura: Nunca ponga en riesgo su vida ni la de los demás para ayudar a una víctima.
  2. Evaluar a la persona: ¿Está consciente? ¿Respira? Si la persona respiró el gas, trate de llevarla a un lugar abierto y bien ventilado.
  3. Luego, cerrar la llave de gas y ventilar el ambiente.
  4. Llamar al sistema de emergencias o pedirle a alguien que llame. Brindar la mayor cantidad de detalles acerca de la ubicación y el estado de la víctima.
Fuente: Ministerio de Salud de la Nación

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En esta época del año suelen aparecer las enfermedades respiratorias. En los niños menores de un año es muy común la bronquiolitis, una infección respiratoria en la que se inflaman los bronquiolos que se encuentran en los pulmones. No existe vacuna ni antibiótico efectivo para esta enfermedad, por lo que es necesario extremar las medidas de precaución. Estas medidas son similares a aquellas que debemos seguir para prevenir el coronavirus; es decir: lavarse las manos de manera frecuente; ventilar los ambientes aunque la temperatura exterior sea baja y mantener la higiene de la casa, los objetos y las superficies, principalmente aquellas que tocan los niños.

Los padres o adultos responsables deben estar atentos a síntomas como:

  • Dificultad respiratoria que aparece con el aleteo de la nariz
  • Hundimiento en la zona entre las costillas por el esfuerzo para respirar en el tórax del bebé
  • Irritabilidad extrema
  • Dificultad para alimentarse o hidratarse correctamente
  • Piel que se torna azulada, en especial debajo de las uñas o en los labios.

Es importante consultar al sistema de salud en caso de presentarse alguno de estos síntomas porque se puede llegar a requerir internación e incluso administración de oxígeno.

El grupo con mayor riesgo para esta enfermedad es el que conforman los recién nacidos prematuros y los que tienen una cardiopatía congénita. Para ellos, el Ministerio de Salud de la Nación desarrolla un programa que incluye la aplicación de un anticuerpo monoclonal llamado palivizumab, cuyo acceso está garantizado tanto en el sistema público como en el privado.

Fuente: Consenso Salud


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Las patologías cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en la Argentina, mientras que el ataque cerebro vascular (ACV) es la tercera causa de muerte y la primera de discapacidad en el país. En ambos casos, las secuelas pueden ser importantes e irreversibles si los síntomas no son tratados a tiempo.

A raíz del aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia mundial de COVID-19, muchas personas se resguardan en sus hogares y, a pesar de presentar algún tipo de patología, evitan llamar a una ambulancia o concurrir a una guardia por temor al contagio. Sin embargo, en ciertos casos, llamar al servicio de urgencias y emergencias puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte o brindar un tratamiento más efectivo a quien lo necesite.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación recomiendan a las personas con patologías cardíacas (que tengan by pass, insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial, etc.) que tomen correctamente su medicación, sin suspenderla, y que estén atentos a cualquier síntoma o sensación que consideren extraña. Por ejemplo:

  • Falta de aire al caminar
  • Dolor en el pecho, que se puede extender al brazo izquierdo
  • Hinchazón de piernas
  • Dolor de mandíbula o cuello

En estos casos, es importante llamar al servicio de urgencias o emergencias médicas lo más pronto posible y explicar la situación con la máxima claridad y detalle para que los profesionales de la salud le brinden la mejor asistencia. Reiteramos que consultar sin demoras ante la aparición de síntomas ofrecerá mejores chances de sobrevida y tratamiento. Por otra parte, es importante destacar que los servicios de emergencia han diseñado circuitos separados para la atención de pacientes con sospecha de COVID-19 y pacientes con otras enfermedades para prevenir contagios. Por eso se alienta a consultar sin miedo, ya que, ante los síntomas previamente enumerados, quedarse en casa puede poner en grave riesgo a la persona.

En la Argentina hay 9 millones personas que padecen hipertensión arterial. En el contexto actual de aislamiento, más que nunca, es importante que lleven una vida lo más ordenada posible. Esto implica seguir un plan de alimentación saludable que incluya frutas y verduras, realizar actividad física moderada (caminar dentro del hogar, si es posible), controlar la presión arterial, evitar la intoxicación de información y mantenerse en contacto con los afectos, aprovechando la tecnología.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación
Asesoró: Dr. Adolfo Savia, Coordinador Médico de Acudir Emergencias Médicas


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El temor al contagio de coronavirus, a veces, paraliza. Es importante que los padres o adultos responsables estén atentos en caso de que los niños presenten algún síntoma que requiera atención médica inmediata.

Se indica llamar inmediatamente al servicio de urgencias y emergencias en cualquiera de los siguientes casos:

  • Traumatismo de cráneo con o sin pérdida de conciencia o tendencia a dormirse
  • Ingesta de productos químicos, medicamentos, pilas o elementos cortopunzantes
  • Dificultad respiratoria o respiración anormal
  • Apneas (cuando tiene más de dos semanas de vida y deja de respirar por 15 o 20 segundos)
  • Heridas profundas
  • Quemaduras en el rostro, manos o articulaciones
  • Electrocución
  • Atragantamiento
  • Picaduras de arañas o alacranes
  • Mordeduras de perro
  • Vómitos o diarrea aguda que no ceden
  • Dolor abdominal persistente

 

También es importante consultar a un pediatra o llamar al servicio de urgencias y emergencias si hay cambios en el comportamiento del bebé o niño. Por ejemplo, si está decaído, no quiere comer ni dormir (aunque no tenga fiebre), llora sin consuelo, se muestra irritable o angustiado.

Otros motivos de consulta pediátrica son:

  • Aparición de moretones sin golpes previos
  • Manchas rojas que no desaparecen al estirar la piel
  • Ronchas grandes que pican y labios hinchados
  • Testículos dolorosos y/o hinchados
  • Coloración azulada o muy pálida
  • En adolescentes: intoxicación alcohólica, angustia o depresión

La Sociedad Argentina de Pediatría recomienda la consulta con un pediatra o la llamada al servicio de urgencias o emergencias en todas las situaciones previamente mencionas para evitar casos de gravedad. Consultar sin demoras ante la aparición de síntomas posibilita un mejor tratamiento a los bebés y niños.

Es importante no administrar ningún tipo de medicación sin indicación médica para no complicar el cuadro. Tampoco es recomendable buscar información sobre los síntomas en Internet porque puede prestarse a confusiones si no hay una correcta interpretación médica.

Por otra parte, vale destacar que en el sistema de Salud se siguen rigurosos protocolos de Bioseguridad para proteger a los pacientes y al personal de la Salud y evitar el contagio de COVID-19.

Fuentes: Sociedad Argentina de Pediatría


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Cada 5 de mayo se celebra el Día Mundial del Asma, una iniciativa promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el objetivo de concientizar a la sociedad sobre esta enfermedad respiratoria crónica; reducir los factores de riesgo que pueden desencadenar una crisis e informar sobre el manejo de una crisis asmática.

El asma es la enfermedad crónica más frecuente en los niños y una de las principales causas de ausentismo escolar. Según muestran los datos del Estudio Internacional de Asma y Alergias en la Niñez (ISAAC), la prevalencia del asma en pediatría es aproximadamente del 10% en nuestro país. Con un diagnóstico y tratamiento adecuados, la enfermedad se puede controlar y los niños pueden llevar una vida absolutamente normal con pocos o ningún síntoma.

¿De qué se trata y cómo es un ataque de asma?

Esta enfermedad crónica se caracteriza por ataques recurrentes de disnea (dificultad para respirar) y sibilancias (ruidos al respirar), que varían en severidad y frecuencia de una persona a otra. Los síntomas pueden sobrevenir varias veces al día o a la semana y en algunas personas se agravan durante la actividad física o por la noche. Durante un ataque de asma, el revestimiento de los bronquios se inflama, lo que provoca un estrechamiento de las vías respiratorias y una disminución del flujo de aire que entra y sale de los pulmones. Los síntomas recurrentes causan con frecuencia insomnio, fatiga diurna, disminución de la actividad y ausentismo escolar y laboral.

Si bien no se sabe exactamente qué desencadena un ataque de asma, entre los factores de riesgo más importantes se pueden mencionar:

  • Inhalar alérgenos en espacios cerrados, como los ácaros del polvo que se encuentran en alfombras, ropa de cama o muebles tapizados.
  • Inhalar alérgenos de espacios exteriores, como polen y moho.
  • Inhalar humo de cigarrillo.
  • Inhalar productos químicos irritantes.
  • También se pueden considerar factores de riesgo el aire frío, el ejercicio físico intenso o las situaciones extremas de enojo o miedo.
¿Cómo ayudar a una persona que está sufriendo una crisis de asma?
  • Tratar de tranquilizar a la persona que está padeciendo la crisis.
  • Mantenerla en un ambiente relajado.
  • Acercarle la medicación, si es que cuenta con ella. De lo contrario, llamar al servicio de Urgencias y Emergencias.
  • Si después de unos minutos de haber ingerido la medicación no mejora, llamar al servicio de Urgencias y Emergencias.

Según estima la OMS, en el mundo hay unos 235 millones de personas que sufren asma. Si bien es una enfermedad que no tiene cura, un tratamiento apropiado permite controlar la enfermedad y disfrutar de una buena calidad de vida. Además, algunos niños con formas moderadas de la enfermedad superan sus síntomas con los años.

Fuentes:

  • Organización Mundial de la Salud
  • Sociedad Argentina de Pediatría

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Según algunos estudios realizados, el coronavirus puede sobrevivir desde pocas horas hasta varios días en una superficie. Este margen de tiempo depende de ciertas condiciones como el tipo de superficie, la temperatura o la humedad del ambiente. La recomendación principal para disminuir el riesgo de transmisión es limpiar con un desinfectante común, lavarse las manos antes y después de la limpieza y evitar tocarse los ojos, la boca o la nariz.

La limpieza de las superficies y pisos se puede realizar correctamente siguiendo estos tres pasos:

  1. Lavar con una solución de agua y detergente.
  2. Enjuagar con agua limpia.
  3. Desinfectar con una solución de 10 ml (2 cucharadas soperas) de lavandina de uso doméstico en 1 litro de agua. De utilizar una lavandina comercial con concentración de 25 g/l, se debe colocar el doble volumen de lavandina para lograr una correcta desinfección.

 

Limpiar con agua y detergente es suficiente, siempre que se frote bien y se elimine toda la suciedad visible. Al utilizar productos de limpieza, se recomienda leer con atención las etiquetas y seguir las instrucciones del fabricante; chequear la fecha de vencimiento y no diluir o mezclar productos entre sí, a menos que esté indicado en el envase.

Uso de lavandina

Después de limpiar pisos y superficies con agua y detergente, o con el producto que se utilice habitualmente, se recomienda desinfectar con lavandina. Se debe colocar 10 ml de lavandina (2 cucharadas soperas) por cada litro de agua o 100ml de lavandina por cada 10 litros de agua, esto equivale, aproximadamente, a un pocillo de café en un balde con agua. Esta solución debe prepararse y utilizarse en el día para que no pierda poder desinfectante.

Nunca se debe mezclar detergente con lavandina. Esta combinación puede desprender vapores venenosos que afectan la salud. Si se limpia con detergente, se debe enjuagar con agua limpia antes de desinfectar con lavandina. Es conveniente utilizar guantes de goma de uso habitual para evitar el contacto de las manos con los productos de limpieza; tratar de no salpicar el rostro y, una vez finalizada la limpieza, lavarse las manos con agua y jabón. Es válido aclarar que únicamente se puede utilizar lavandina diluida para lavarse las manos si no se dispone de jabón o desinfectante a base de alcohol, debido a que el uso frecuente de lavandina puede irritar la piel y afectar la salud. Cualquier jabón sirve para lavarse las manos, incluso el jabón en pan blanco.

¿Cómo limpiar frutas y verduras?

Es necesario lavar bien las frutas y verduras si se van a consumir crudas. Primero se lavan con agua para eliminar tierra e impurezas; luego se pueden sumergir en agua con media cucharada de té de lavandina por litro de agua para desinfectar. Dejar actuar 20 minutos y enjuagar con abundante agua antes de consumir.

¿Cómo desinfectar los celulares, llaves o picaportes?

Para la limpieza del celular se puede utilizar un paño o una tela con alcohol. Los estuches de celulares y otros objetos de plástico se pueden lavar con agua y jabón o detergente.

Las manijas, picaportes, llaves y elementos de metal se pueden limpiar con un trapo con lavandina diluida (2 cucharas soperas en 1 litro de agua si es lavandina de uso doméstico). Se recomienda limpiarlos diariamente.

¿Cómo limpiar los paquetes o envases?

Las compras o paquetes que hayan sido manipulados, transportados y expuestos a diferentes condiciones y por diferentes personas, se deberían desinfectar siguiendo el mismo proceso que se sigue para cualquier tipo de objetos; es decir, pasar un trapo con lavandina diluida en agua.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación


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