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En esta época del año suelen aparecer las enfermedades respiratorias. En los niños menores de un año es muy común la bronquiolitis, una infección respiratoria en la que se inflaman los bronquiolos que se encuentran en los pulmones. No existe vacuna ni antibiótico efectivo para esta enfermedad, por lo que es necesario extremar las medidas de precaución. Estas medidas son similares a aquellas que debemos seguir para prevenir el coronavirus; es decir: lavarse las manos de manera frecuente; ventilar los ambientes aunque la temperatura exterior sea baja y mantener la higiene de la casa, los objetos y las superficies, principalmente aquellas que tocan los niños.

Los padres o adultos responsables deben estar atentos a síntomas como:

  • Dificultad respiratoria que aparece con el aleteo de la nariz
  • Hundimiento en la zona entre las costillas por el esfuerzo para respirar en el tórax del bebé
  • Irritabilidad extrema
  • Dificultad para alimentarse o hidratarse correctamente
  • Piel que se torna azulada, en especial debajo de las uñas o en los labios.

Es importante consultar al sistema de salud en caso de presentarse alguno de estos síntomas porque se puede llegar a requerir internación e incluso administración de oxígeno.

El grupo con mayor riesgo para esta enfermedad es el que conforman los recién nacidos prematuros y los que tienen una cardiopatía congénita. Para ellos, el Ministerio de Salud de la Nación desarrolla un programa que incluye la aplicación de un anticuerpo monoclonal llamado palivizumab, cuyo acceso está garantizado tanto en el sistema público como en el privado.

Fuente: Consenso Salud


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El temor al contagio de coronavirus, a veces, paraliza. Es importante que los padres o adultos responsables estén atentos en caso de que los niños presenten algún síntoma que requiera atención médica inmediata.

Se indica llamar inmediatamente al servicio de urgencias y emergencias en cualquiera de los siguientes casos:

  • Traumatismo de cráneo con o sin pérdida de conciencia o tendencia a dormirse
  • Ingesta de productos químicos, medicamentos, pilas o elementos cortopunzantes
  • Dificultad respiratoria o respiración anormal
  • Apneas (cuando tiene más de dos semanas de vida y deja de respirar por 15 o 20 segundos)
  • Heridas profundas
  • Quemaduras en el rostro, manos o articulaciones
  • Electrocución
  • Atragantamiento
  • Picaduras de arañas o alacranes
  • Mordeduras de perro
  • Vómitos o diarrea aguda que no ceden
  • Dolor abdominal persistente

 

También es importante consultar a un pediatra o llamar al servicio de urgencias y emergencias si hay cambios en el comportamiento del bebé o niño. Por ejemplo, si está decaído, no quiere comer ni dormir (aunque no tenga fiebre), llora sin consuelo, se muestra irritable o angustiado.

Otros motivos de consulta pediátrica son:

  • Aparición de moretones sin golpes previos
  • Manchas rojas que no desaparecen al estirar la piel
  • Ronchas grandes que pican y labios hinchados
  • Testículos dolorosos y/o hinchados
  • Coloración azulada o muy pálida
  • En adolescentes: intoxicación alcohólica, angustia o depresión

La Sociedad Argentina de Pediatría recomienda la consulta con un pediatra o la llamada al servicio de urgencias o emergencias en todas las situaciones previamente mencionas para evitar casos de gravedad. Consultar sin demoras ante la aparición de síntomas posibilita un mejor tratamiento a los bebés y niños.

Es importante no administrar ningún tipo de medicación sin indicación médica para no complicar el cuadro. Tampoco es recomendable buscar información sobre los síntomas en Internet porque puede prestarse a confusiones si no hay una correcta interpretación médica.

Por otra parte, vale destacar que en el sistema de Salud se siguen rigurosos protocolos de Bioseguridad para proteger a los pacientes y al personal de la Salud y evitar el contagio de COVID-19.

Fuentes: Sociedad Argentina de Pediatría


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El inicio del año escolar marca una serie de controles que los padres o tutores de los niños deben seguir para prevenir o detectar posibles patologías.  Antes de comenzar las clases es importante revisar que los chicos están al día con su vacunas, visitar a un oftalmólogo para controlar la vista y realizar una consulta pediátrica que incluya un examen físico completo.

A su vez, el comienzo de clases es una excelente oportunidad para organizar algunas rutinas saludables con el fin de que los niños tengan un buen desarrollo y rendimiento escolar. Compartimos algunas recomendaciones:

  1. Un buen descanso: Los chicos en edad escolar deben dormir al menos 8 hs. Los profesionales sugieren que los últimos días de vacaciones comiencen a acostarse más temprano para adaptarse de a poco al nuevo ritmo.
  2. Desayuno nutritivo: Después de un ayuno prolongando por las horas de sueño, es importante que desayunen bien. Un desayuno saludable facilita el rendimiento mental y físico y debería incluir un lácteo, una fruta y algún cereal.
  3. El peso de las mochilas no debe superar el 15% del peso del niño para proteger su columna. Lo correcto sería que la lleven siempre con ambas cintas sobre los hombros.
  4. Tiempo de ocio: Los chicos necesitan tener tiempo libre para jugar. Las tareas escolares y extracurriculares no deberían interferir con sus actividades lúdicas.

¿Qué vacunas les corresponden según su edad?

A los 5 o 6 años
El ingreso escolar es una etapa de la vida para recibir refuerzos y completar esquemas.

A los 11 años
En esta etapa debe reforzarse la protección de las vacunas de la infancia y comenzar a prevenir enfermedades propias de la edad.

Los adolescentes que no hayan recibido dos dosis de Triple viral después del año de vida, deben iniciar o completar esquema de 2 dosis.

Todas las vacunas del Calendario Nacional son obligatorias, gratuitas y se aplican en los vacunatorios, centros de salud y hospitales públicos del país. Es responsabilidad y obligación de los adultos que los niños estén vacunados para evitar enfermarse y contagiar a otras personas.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación

 

 


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Los días 14 y 15 de noviembre se realizó una nueva capacitación PALS en el Centro de Capacitación y Entrenamiento Acudir (CCEA) para personal de la empresa.

PALS (por Pediatric Advanced Life Support) es un curso intensivo de dos jornadas, diseñado por la American Heart Association (AHA) para profesionales de la salud que deseen practicar y afianzar sus conocimientos y habilidades en el manejo de las emergencias pediátricas donde hay riesgo de vida, como la insuficiencia respiratoria, circulatoria o el paro cardíaco.

Es una capacitación teórico práctica -los alumnos deben leer previamente un e-book- para grupos reducidos en la que se trabaja en equipo con diferentes casos clínicos de pediatría. Algunos de los contenidos son: cadena de supervivencia; reconocimiento de insuficiencia respiratoria y shock; soporte vital básico en pacientes pediátricos; manejo de la vía aérea en niños y lactantes; accesos endovenosos, reconocimiento del ritmo cardíaco y paro cardiorrespiratorio, uso del DEA, entre otros.

Esta capacitación está dirigida a médicos, enfermeros profesionales, personal de servicios de emergencias y otros profesionales que trabajan con pacientes pediátricos. El CCEA lleva a cabo un programa de instrucción y actualización permanente por áreas de especialidad para médicos, enfermeros, conductores y personal del área operativa, ya sean colaboradores de Acudir o externos.

Para más información sobre contenidos, inscripción o próximas fechas, puede contactarse por mail a [email protected] o telefónicamente al 4588-5555 Interno 2.

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Cuando un bebé o un niño se enferma o tiene un accidente es importante que los adultos traten de mantener la calma para contenerlos y brindarles la atención necesaria.

Los adultos cuentan con varios recursos para ayudar a los menores, pero siempre –ante cualquier duda- es necesario llamar al Servicio de Emergencias Médicas y seguir las indicaciones que brindan los operadores, quienes prestarán ayuda para brindar los primeros auxilios hasta la llegada de la ambulancia.

RCP en bebés y niños

Si el bebé o niño no responde o está desvanecido, deberá presionar el pie o los hombros para estimularlo o despertarlo y corroborar la respiración durante no más de 10 segundos. Si no recibe ninguna respuesta o comprueba que no respira o no tiene pulso, necesitará realizarle compresiones torácicas (RCP) lo antes posible. Siga los siguientes pasos:

1 – Pídale a alguien que llame al Servicio de Emergencias Médicas (en Buenos Aires es el número 107). Si está solo, llame y ponga el teléfono en altavoz para escuchar las indicaciones del operador.

2 – Inicie las compresiones torácicas justo en el medio del pecho, en la línea de los pezones (a la altura del esternón). Si es un bebé de menos de un año, realizará compresiones con los dedos índice y mayor, ubicados en posición vertical, a una profundidad de 4 centímetros. Si el niño es mayor a un año se realizan compresiones de 5 centímetros de profundidad con el talón de una mano. Deben realizarse de 100 a 120 compresiones por minuto.

3 – Si el bebé o niño no recupera la respiración o el pulso, no tose ni se mueve, tendrá que continuar realizando las compresiones hasta la llegada de la ambulancia.

Ahogamiento

Los ahogamientos son la tercera causa de muerte por lesiones no intencionales en el mundo y los niños de entre 2 a 5 años son quienes más riesgos corren. Cuando un niño es rescatado del agua en estado inconsciente y no responde, es necesario llamar a una ambulancia e iniciar las maniobras de RCP con el soporte de los operadores de cabina, tal como se ha explicado más arriba.

Para evitar situaciones de ahogamiento es fundamental que los adultos estén alerta, incluso a la hora del baño (2 centímetros de agua son suficientes para que un niño se ahogue). No dejar al niño solo o sin supervisión, especialmente en lugares donde hay piscinas que no cuentan con cerco de protección.

Atragantamiento

Los niños, generalmente, se atragantan mientras comen o juegan. Es en esos momentos cuando los adultos deben prestar mayor atención, cuidar que consuman bocados pequeños de alimentos blandos y que no se lleven objetos o juguetes pequeños a la boca, especialmente si están corriendo, que es cuando hay más chances de accidentarse.

Si de todas formas el niño se atraganta, pídale que tosa. Si puede toser, no debe hacer nada más que animarlo a que siga tosiendo. Si el bebé o niño no puede toser, llame al Servicio de Emergencias Médicas e inicie las maniobras de desobstrucción de la vía aérea:

1) En menores de un año: Sostenga al bebé boca abajo sobre su antebrazo, con la cabeza más abajo que el resto del cuerpo. La mano de ese mismo brazo debe estar sobre la barbilla y con los dedos índice y mayor deberá mantener la boca del bebé abierta.

2) Con la mano libre, dé 5 golpes fuertes en la espalda, justo entre los omóplatos. Si no expulsa el cuerpo extraño, puede darlo vuelta y chequear que esté visible. Solo retire el cuerpo extraño si está visible y de fácil acceso, de lo contrario podría empeorar la situación. Si no hay cambios, realice 5 compresiones torácicas con los dedos de la mano en el centro del pecho, un poco más abajo de una línea imaginaria trazada entre los dos pezones.

3) Repita el ciclo de 5 palmadas boca abajo y 5 compresiones boca arriba hasta que expulse el objeto, pierda el conocimiento a llegue la ambulancia.

4) Si el bebé pierde el conocimiento, realice compresiones torácicas solamente hasta la llegada de la ambulancia.

Si quien se atraganta es un niño mayor a un año y no puede toser, debe realizar una maniobra abdominal llamada maniobra de Heimlich:

1) Arrodíllese o párese detrás del niño y rodéelo con los brazos.

2) Forme un puño con una mano y coloque el pulgar levemente por encima del ombligo.

3) Sostenga el puño con la otra mano y realice compresiones rápidas hacia arriba y hacia adentro del estómago, como dibujando una letra J.

4) Continúe con estas compresiones hasta que el niño expulse el objeto, llegue la ambulancia o pierda el conocimiento. Si pierde el conocimiento deberá iniciar las maniobras de RCP.

Intoxicación por monóxido de carbono

En invierno son habituales las intoxicaciones por monóxido de carbono, algo totalmente evitable si se tomaran las medidas precautorias, como permitir la entrada de aire en los ambientes y ontrolar las instalaciones de gas.
Los primeros síntomas de intoxicación por inhalación de monóxido de carbono son náuseas y vómitos, mareos, fatiga y sensación de embotamiento. Cuando el cuadro empeora, las personas intoxicadas pueden mostrar confusión o convulsionar. Lo principal es abrir ventanas e intentar que la persona respire aire puro hasta la llegada de la ambulancia.

Intoxicación por medicamentos o productos químicos

Las intoxicaciones por tocar, oler o consumir medicamentos o productos químicos requieren atención inmediata. En estos casos, además de comunicarse con el Servicio de Emergencias Médicas, es recomendable llamar también al Centro Nacional de Intoxicaciones del Hospital Posadas (Tel: 0800-333-0160) para recibir la indicaciones correctas de acuerdo con cada situación particular.

¿Qué se puede hacer mientras tanto? Si el niño tocó un producto tóxico, lavar la zona con abundante agua durante 15 a 20 minutos.

Si el producto salpicó el ojo, retirar los restos con un paño suave y lavar durante 20 minutos con abundante agua. Si inhaló un producto tóxico, es necesario trasladar al niño a un lugar abierto y bien ventilado.

Como medida de prevención es fundamental no dejar medicamentos, productos de limpieza o venenos al alcance de los menores.

Dificultad respiratoria y convulsiones

Hay situaciones comunes que requieren asistencia médica inmediata (es decir, llamar a una ambulancia). Por ejemplo, un bebé necesita atención cuando respira rápido y con silbidos o ronquidos; cuando se le hunde el pecho al respirar; cuando presenta decaimiento y rechaza la comida; si tiene más de 38° de temperatura; si la piel o labios se ven azules, morados o grises.

Si un niño actúa raro, tiene dificultad para hablar o respirar o está más retraído y menos alerta, es necesario que un profesional de la salud lo vea con urgencia. Mientras tanto, se lo puede incorporar para que mejore la respiración. También debe aspirar las secreciones nasales con un sacamocos para liberar la vía aérea.

Convulsiones

En caso de que presente convulsiones: ponga al niño de costado para evitar que aspire el vómito o secreciones y conténgalo para que no se golpee.

Traumatismos

Las caídas y golpes son frecuentes en los niños. Algunas son de mayor gravedad que otras, por eso es necesario tomar algunas precauciones: vigilar y sostener siempre a los bebés cuando estén en la cama o cambiador (se puede colocar piso de goma eva alrededor de la cuna para amortiguar las caídas); controlar las escaleras y tratar de que no suban o bajen solos.

Si un chico se cae y presenta dolor fuerte en algún miembro, no es recomendable moverlo del lugar hasta que llegue la ayuda médica. Si después de un golpe en la cabeza, su lucidez disminuye, se muestra confundido, tiene vómitos o dificultad para caminar, deberá ser revisado por un médico inmediatamente.

Llamado al Sistema de Emergencias Médicas

Cuando se llama a un servicio de emergencias médicas es importante mantener la calma, responder con claridad las preguntas del operador y seguir sus instrucciones. Para facilitar la llegada de la ambulancia y que el bebé o niño reciba la atención adecuada, deberá suministrar la siguiente información:

  • Nombre completo del paciente y del adulto que realiza la llamada
  • Describir lo más claramente posible los síntomas y signos que presenta el paciente y su evolución.
  • Indicar la dirección, incluyendo las entre calles y barrio o ciudad.
  • Suministrar un teléfono alternativo por si se corta la llamada

 

Asesoró: Dra. Deborah Berenstein, Coordinadora Médica de Pediatría de Acudir Emergencias Médicas.
Fuentes:
– Ministerio de Salud y Desarrollo Social
– Sociedad Argentina de Pediatría


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El fin de semana pasado, 11 pediatras participaron de la primera capacitación Pediatric Advanced Life Support (PALS) en el Centro de Capacitación y Entrenamiento Acudir. PALS es un curso intensivo diseñado por la American Heart Association (AHA) para profesionales de la salud que deseen practicar y afianzar sus conocimientos y habilidades en el manejo de las emergencias pediátricas donde hay riesgo de vida, como la insuficiencia respiratoria, circulatoria o el paro cardíaco. Los contenidos de esta capacitación abarcan: cadena de supervivencia; reconocimiento de insuficiencia respiratoria y shock; soporte vital básico en pacientes pediátricos; manejo de la vía aérea en niños y lactantes; accesos endovenosos, reconocimiento del ritmo cardíaco y paro cardiorrespiratorio, uso del DEA, entre otros.

A lo largo de dos jornadas, los alumnos trabajaron en equipo con diferentes casos clínicos de pacientes pediátricos. En cada caso cumplieron diferentes roles; debieron evaluar la situación, tomar decisiones, liderar o coordinar a su equipo e indicar las acciones o tratamientos a seguir. Luego de cada simulacro, junto a los instructores, evaluaron su desempeño y reflexionaron sobre puntos a mejorar.

El curso estuvo a cargo de los Dres. Deborah Berenstein, Coordinadora Médica de Pediatría de Acudir, el Dr. Juan Rueda, Pediatra de Acudir y residente de Neonatología en el Hospital Posadas, la Dra. Valeria Aprea, médica del servicio de Terapia Intensiva del Hospital de Niños Pedro de Elizalde y el Dr. Raúl Gómez Traverso, coordinador del Comité de Emergencias del mismo hospital y director de la carrera de Emergentología Pediátrica, todos colaboradores del CCEA. En esta primera oportunidad fueron supervisados por Fabián Gelpi, instructor de la AHA.

El principal objetivo del CCEA es brindar habilidades y conceptos actualizados a los profesionales para dar mayor probabilidad de sobrevida a los pacientes de acuerdo con las últimas evidencias. En ese sentido, contar ahora con PALS en nuestra oferta de capacitaciones nos permite ofrecer una formación avanzada para asistir eficazmente a la población pediátrica”, expresó el Dr. Miguel Pedraza, Director Médico del Centro de Capacitación y Entrenamiento Acudir.

Esta capacitación está dirigida a médicos, enfermeros profesionales, personal de servicios de emergencias y otros profesionales que trabajan con pacientes pediátricos.

 

 

 

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Es normal que los niños sufran golpes y caídas en la escuela. De acuerdo con el relevamiento de Acudir Emergencias Médicas, el 25% de las consultas en niños de 0 a 16 años se deben a traumas y el 40% de esos traumas corresponden a Traumatismo craneoencefálico (TCE).

De acuerdo con nuestros registros, el principal motivo de consultas de atención solicitada por instituciones educativas está relacionado con el traumatismo craneoencefálico (TCE)”, revela el Dr. Agustín Apesteguía, Gerente Médico de Acudir. El análisis de la información expone que los TCE tienen mayor prevalencia en niños de 0 a 5 años, mientras que los traumas en regiones no especificadas (como pueden ser un golpe en la rodilla o una torcedura, por citar solo dos ejemplos) son más comunes en los menores de 9 a 14 años.

Si bien los TCE son un accidente frecuente en la infancia y mayormente no conllevan consecuencias, la incidencia de complicaciones en niños menores de 2 años es muy alta, debido a que se trata de una patología sumamente riesgosa. Además, los TCE son la primera causa de muerte y discapacidad en niños mayores de 1 año en los países desarrollados.

En  ese sentido, y para evitar consecuencias graves, las instituciones educativas se esfuerzan para cumplir con las normas necesarias en los espacios donde los chicos disfrutan del recreo y realizan actividad física. Esto implica construir patios con materiales antideslizantes, determinar los espacios en los que se puede correr o jugar a la pelota y tener un plantel docente atento. Por ejemplo, construyendo patios con materiales antideslizantes, determinando los lugares en los que se puede correr o jugar a la peota y contando con la supervisión del plantel docente. A su vez, es primordial no sobreexigir a los chicos en las clase de Educación Física y enseñarles técnicas para caer, con el fin de eludir lesiones Al respecto, el Dr. Apesteguía recomienda a los adultos responsables que “lleven a los niños a un control médico exhaustivo que incluya un apto físico; de esta forma se podrá detectar cualquier tipo de cardiopatía que resulte incompatible con la actividad física”. Controlar la salud de los niños es la mejor manera de prevenir.

Es muy común que los chicos lleguen cansados o con sueño al colegio. Muchos, incluso, sufren desmayos”, revela el Dr. Apesteguía y hace hincapié en la importancia del desayuno. La primera comida del día aporta la energía necesaria para enfrentar la jornada escolar, aumenta las defensas y mejora la concentración. Un desayuno completo debe incluir un lácteo, hidratos de carbono (como cereales o pan) y frutas.

También hay que tener en cuenta que los chicos que inician la primara (5-6 años) deben aplicarse tres vacunas: el segundo refuerzo de la Sabin contra la poliomielitis; la segunda dosis de la Triple Viral, que protege de sarampión, rubéola y paperas, y el segundo refuerzo de la Triple Bacteriana Acelular, que resguardan de la difteria, la coqueluche y el tétanos. El Gerente Médico de Acudir agrega que “junto con este calendario de vacunación, los chicos que ingresan al colegio deben hacerse un control oftalmológico y auditivo”.

Tanto tomar las precauciones necesarias para prevenir accidentes como estar atentos a los requerimientos de los niños en cada etapa de su crecimiento es responsabilidad de los adultos que velan por su salud.


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La Campaña Nacional de Seguimiento contra el Sarampión y la Rubéola alcanzó una cobertura del 89%, según un informe de la Secretaría de Gobierno de Salud ante la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn). Durante octubre y noviembre, 2.500.000 de niñas y niños, de entre 13 meses y 4 años, recibieron una dosis adicional de la vacuna triple viral que protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas.

“Felicitamos a todas las provincias y en especial al trabajo y esfuerzo que realizaron todos los vacunadores del país que hicieron posible estos resultados”, expresó la subsecretaria de Prevención y Control de Enfermedades Comunicables e Inmunoprevenibles, Miriam Burgos.
Esta campaña superó la cobertura del 81,7% de la campaña que se desarrolló en 2014. Todas las jurisdicciones alcanzaron o superaron el 80%.

Considero que la campaña fue exitosa al tener en cuenta que prácticamente llegamos al 90% en dos meses y realizamos la búsqueda de niños no vacunados durante 15 días más”, afirmó la presidenta de la Comisión para la Certificación de la Eliminación de la Circulación Endémica de Sarampión, Rubéola y Síndrome de Rubéola Congénita, Ángela Gentile. De todas formas, la infectóloga expresó que se tiene que buscar los chicos que no han sido alcanzados por la estrategia para estar tranquilos de que no quedan suceptibles.

El titular de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (DICEI), Cristian Biscayart indicó que “es una campaña en la cual podemos estar satisfechos; haber alcanzado casi el 90% es un buen logro porque habla de la reducción drástica de susceptibles de contraer la enfermedad. Aunque hay que buscar a los niños que faltan vacunar”, indicó.

La oferta viral en el mundo y en la región es importante. Argentina viene trabajando el tema con mucha conciencia y responsabilidad”, concluyó Biscayart quien también agradeció la fuerte vocación y trabajo de los vacunadores en todas las jurisdicciones como así también y la colaboración de las personas que apoyaron y difundieron la campaña.

Fuente: Consenso Salud


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La tuberculosis es una enfermedad producida por el bacilo de Koch, que se contagia comúnmente por la vía respiratoria cuando una persona enferma tose o estornuda y otra persona inhala el bacilo. La tos y los estornudos, el contacto íntimo y prolongado, el hacinamiento y la falta de ventilación e higiene de la vivienda aumentan los riesgos de contagio.

Los síntomas habituales son: tos persistente (puede ser con sangre), dolor en el tórax, debilidad o cansancio, falta de apetito, pérdida de peso, fiebre, escalofrío, sudoración nocturna. Muchas de las personas infectadas no presentan síntomas, lo que facilita la propagación de la enfermedad. En la mayoría de los casos, después de un período de incubación de 4 a 12 semanas, la infección cursa en forma asintomática o con síntomas inespecíficos, como fiebre, malestar general y tos, que ceden sin tratamiento puntual. Posteriormente permanece en forma latente y el riesgo de que se reactive en algún momento de la vida es de un 10% a un 20%.

Si bien en los adultos es más frecuente y se asocia, generalmente, a reactivación de la infección con compromiso pulmonar, los niños tienen mayor riesgo de desarrollar infecciones graves y diseminadas. Ser menor de 5 años, estar malnutrido, convivir con un adulto con tuberculosis activa o con alto riesgo de contraerla,  estar infectado con VIH u otra enfermedad que debilite el sistema inmunológico, son factores que se asocian con mayor riesgo de desarrollar enfermedad.

Los niños que viajan a un país donde la tuberculosis es endémica y tengan contacto prolongado con personas que viven allí; los niños que viven en refugios o con alguien que haya estado en la cárcel, también corren mayores riesgos de enfermarse. Lo más común es que los niños se infecten por un adulto infectado. No es habitual que un chico con tuberculosis contagie, ya que suelen tener muy pocas bacterias en su mucosidad y su tos es relativamente ineficaz.

¿Qué pasa en Argentina?

En los últimos años aumentó el número de casos de tuberculosis en nuestro país y en el mundo. Solo en Argentina, dos años atrás se notificaron 11.560 casos nuevos y se incrementó la mortalidad, que fue 5% mayor que en el 2015. Actualmente, es la novena causa de muerte a nivel mundial y la primera por enfermedades infecciosas.

La BCG es la única vacuna disponible para el control de la Tuberculosis, por lo que vacunar a los recién nacidos es un derecho y una responsabilidad de toda la comunidad. La vacuna BCG es parte del Calendario Nacional de Vacunación y se aplica a los bebés recién nacidos antes de ser dados de alta, para protegerlos de las formas graves de tuberculosis, como meningitis.

A  pesar de muchos logros y avances, la tuberculosis continúa siendo un problema importante de la Salud pública en todo el mundo, especialmente en algunos lugares de a América Latina, debido a que es una infección asociada directamente a la situación socioeconómica, favorecida por las migraciones, con un incremento de poblaciones en situación marginal.

Es importante destacar que la tuberculosis tiene tratamiento; este  dependerá de la fase en que se diagnostique la enfermedad. ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico de la infección se hace con la prueba de la tuberculina, que consiste en inyectar una pequeña cantidad de tuberculina en la piel del antebrazo y medir el resultado a los 3 días.

Los niños que están en riesgo de contraer tuberculosis deben hacerse una prueba cutánea de tuberculina. Esta prueba se realiza en el consultorio del pediatra.

Asesoraron: Dras. Deborah Berenstein y Eliana Anteliz García

Fuentes:

  • Ministerio de Salud de la Nación
  • “Actualización en Inmunizaciones a distancia 2018”, Hospital de Niños Ricardo Guitérrez
  • Vacuna BCG, Dra. Miriam E. Bruno, Htal. Carlos G. Durand

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Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que promueve la lactancia materna o natural y su importancia para mejorar la salud de los bebés.

De acuerdo con un informe publicado por UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS), los recién nacidos que toman leche materna en su primera hora de vida tienen muchas más posibilidades de sobrevivir y registran menos problemas de salud a lo largo de su vida.

La OMS recomienda la lactancia como alimentación exclusiva durante los 6 primeros meses de vida, dado que es el mejor modo de proporcionar al recién nacido los nutrientes que necesita. Después de los 6 meses, la recomendación es continuar con la lactancia materna hasta los 2 años, complementada con los alimentos indicados por el pediatra.

¿Cuáles son los beneficios que aporta la leche materna? La leche materna contiene más de 370 componentes específicos que inmunizan a los niños de diversas enfermedades y aporta todos los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables en los niveles psicológico, hormonal, nutricional e inmunológico. Todo esto protege al niño de  enfermedades como catarro, bronquiolitis, neumonía, otitis, infecciones de orina, entre otras. Además, reduce la predisposición a enfermedades respiratorias, previene alergias y favorece el correcto desarrollo de la mandíbula, los dientes y el habla.

En definitiva, la lactancia materna es una de las formas más eficaces de asegurar la salud y la supervivencia de los niños.  A todos estos beneficios, se suma que es un hábito que facilita el vínculo entre el bebé y su mamá, lo que le brinda seguridad, lo reconforta y favorece su autoestima.

Según la OMS, si prácticamente todos los niños fueran amamantados, cada año se salvarían unas 820 000 vidas infantiles.

5 verdades sobre la lactancia materna

  1. En los primeros 6 meses de vida, la lactancia materna o natural es fundamental para lograr un crecimiento, desarrollo y salud óptimos.
  2. Protege a los niños contra las enfermedades frecuentes de la infancia, como la diarrea o lo neumonía.
  3. También es beneficiosa para las madres: reduce los riesgos de cáncer de mama y de ovario, de diabetes tipo 2 y de depresión post parto.
  4. Aporta beneficios a largo plazo para los niños: los adolescentes y adultos que fueron amamantados son menos propensos a enfermarse de diabetes tipo 2 y a padecer sobrepeso u obesidad.
  5. Las leches artificiales no contienen los anticuerpos presentes en la leche materna

Fuente: OMS


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