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Las patologías cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en la Argentina, mientras que el ataque cerebro vascular (ACV) es la tercera causa de muerte y la primera de discapacidad en el país. En ambos casos, las secuelas pueden ser importantes e irreversibles si los síntomas no son tratados a tiempo.

A raíz del aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia mundial de COVID-19, muchas personas se resguardan en sus hogares y, a pesar de presentar algún tipo de patología, evitan llamar a una ambulancia o concurrir a una guardia por temor al contagio. Sin embargo, en ciertos casos, llamar al servicio de urgencias y emergencias puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte o brindar un tratamiento más efectivo a quien lo necesite.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación recomiendan a las personas con patologías cardíacas (que tengan by pass, insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial, etc.) que tomen correctamente su medicación, sin suspenderla, y que estén atentos a cualquier síntoma o sensación que consideren extraña. Por ejemplo:

  • Falta de aire al caminar
  • Dolor en el pecho, que se puede extender al brazo izquierdo
  • Hinchazón de piernas
  • Dolor de mandíbula o cuello

En estos casos, es importante llamar al servicio de urgencias o emergencias médicas lo más pronto posible y explicar la situación con la máxima claridad y detalle para que los profesionales de la salud le brinden la mejor asistencia. Reiteramos que consultar sin demoras ante la aparición de síntomas ofrecerá mejores chances de sobrevida y tratamiento. Por otra parte, es importante destacar que los servicios de emergencia han diseñado circuitos separados para la atención de pacientes con sospecha de COVID-19 y pacientes con otras enfermedades para prevenir contagios. Por eso se alienta a consultar sin miedo, ya que, ante los síntomas previamente enumerados, quedarse en casa puede poner en grave riesgo a la persona.

En la Argentina hay 9 millones personas que padecen hipertensión arterial. En el contexto actual de aislamiento, más que nunca, es importante que lleven una vida lo más ordenada posible. Esto implica seguir un plan de alimentación saludable que incluya frutas y verduras, realizar actividad física moderada (caminar dentro del hogar, si es posible), controlar la presión arterial, evitar la intoxicación de información y mantenerse en contacto con los afectos, aprovechando la tecnología.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación
Asesoró: Dr. Adolfo Savia, Coordinador Médico de Acudir Emergencias Médicas


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La producción creciente de alimentos elaborados cada vez más numerosos, la rápida urbanización y la evolución de los modos de vida están modificando los hábitos alimentarios. Los alimentos muy elaborados son cada vez más corrientes y asequibles. Las poblaciones del mundo entero consumen alimentos más ricos en energía que contienen muchas grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcar y sal. Esta última es la fuente principal de sodio, cuyo crecido consumo se asocia a la hipertensión y a un mayor riesgo de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares.

Al mismo tiempo, al modificar sus hábitos alimentarios, las personas consumen menos frutas, verduras y fibras (presentes en los cereales integrales), que son los elementos clave de una alimentación sana. Las frutas y verduras contienen potasio, que contribuye a hacer bajar la tensión arterial.

En la alimentación, la sal puede provenir de alimentos elaborados, ya sea porque son particularmente ricos en sal (como platos preparados, carnes procesadas como el tocino, el jamón y el salame, quesos, tentempiés salados, fideos instantáneos, etc.), ya porque suelen consumirse en grandes cantidades (como el pan y los productos de cereales elaborados). También se añade sal a los alimentos durante la cocción (en forma de caldo o cubitos de caldo) o bien en la mesa (salsa de soja, salsa de pescado, sal de mesa).

Ahora bien, algunos fabricantes reformulan sus recetas a fin de reducir el contenido de sal de sus productos, y los consumidores deberían leer las etiquetas para elegir los productos de bajo contenido en sodio.

Recomendaciones para reducir el consumo de sal

  • Adultos: La OMS recomienda consumir menos de 5 gramos (un poco menos que una cuchara de té) de sal por día (1).
  • Niños: La OMS recomienda reducir la ingesta de sodio para controlar la tensión arterial en niños de 2 a 15 años. La ingesta máxima de sodio recomendada en adultos debe ajustarse a la baja, basándose en las necesidades de energía de los niños en comparación con las de los adultos. Esta recomendación no comprende el periodo de lactancia natural exclusiva (de 0 a 6 meses), ni el de alimentación complementaria de la lactancia natural (de 6 a 24 meses).
  • Toda la sal que se consume debe ser yodada, es decir «enriquecida» con yodo, lo cual es esencial para un desarrollo sano del cerebro del feto y del niño pequeño, así como para optimizar las funciones mentales en general.

Algunas nociones sobre la sal, el sodio y el potasio

  • El sodio es un nutriente esencial necesario para mantener el volumen plasmático, el equilibrio acidobásico, la transmisión de los impulsos nerviosos y el funcionamiento normal de las células.
  • El exceso de sodio tiene consecuencias nefastas para la salud, en particular la hipertensión arterial.
  • Los principales factores que contribuyen al consumo de sal en la alimentación dependen del marco cultural y de los hábitos alimentarios de una población.
  • El sodio se encuentra en estado natural en diversos alimentos, como la leche, la carne y los crustáceos. Suele estar presente en grandes cantidades en los alimentos elaborados, como el pan, los productos cárnicos elaborados y los tentempiés, así como en ciertos condimentos (salsa de soja o de pescado, por ejemplo).
  • También contiene sodio el glutamato de sodio, un aditivo alimentario utilizado en muchas partes del mundo.
  • El potasio es un nutriente esencial para el mantenimiento del volumen total de líquido en el organismo, el equilibrio acidobásico y electrolítico, así como para el funcionamiento normal de las células.
  • Se encuentra habitualmente en diversos alimentos no elaborados, especialmente frutas y verduras.
  • El aumento de la ingesta de potasio hace disminuir la tensión arterial sistólica y diastólica en los adultos.

Cómo reducir la sal en la alimentación

Las políticas y estrategias públicas deben crear entornos que permitan a las poblaciones consumir cantidades suficientes de alimentos salubres y nutritivos que constituyan una dieta sana, pobre en sal. El mejoramiento de los hábitos alimentarios es una responsabilidad que incumbe tanto a la sociedad como al individuo. Exige un enfoque que abarque a toda la población, multisectorial y culturalmente pertinente.

Las estrategias principales para la reducción de la sal comprenden lo siguiente:

  • Las políticas públicas, incluidas las políticas fiscales y reglamentaciones que garanticen la producción por los fabricantes y los minoristas de alimentos más sanos, o que faciliten la accesibilidad económica y la disponibilidad de productos sanos;
  • La colaboración con el sector privado para mejorar la accesibilidad y disponibilidad de productos hiposódicos;
  • La sensibilización de los consumidores y la capacidad de acción y decisión de las poblaciones gracias al marketing social y a la movilización para hacer conocer la necesidad de reducir el consumo de sal;
  • La creación de un entorno propicio para la reducción de la sal por medio de intervenciones en el plano de la política local y la promoción de ámbitos favorecedores de «una alimentación sana», como las escuelas, los lugares de trabajo, las comunidades o las ciudades;
  • La vigilancia del consumo de sal de la población, de las fuentes de sal en la alimentación, y de los conocimientos, las actitudes y los comportamientos de los consumidores respecto de la sal a fin de orientar las decisiones políticas;

Los programas de reducción de la sal y los que favorecen el enriquecimiento en micronutrientes de la sal, los condimentos o los aderezos ricos en sal (cubitos de caldo, salsas de soja o de pescado) pueden complementarse mutuamente.

En el hogar, se puede reducir el consumo de sal:

  • No agregando sal durante la preparación de los alimentos;
  • No poniendo saleros en la mesa;
  • Limitando el consumo de tentempiés salados;
  • Escogiendo productos hiposódicos.

Otras medidas prácticas a nivel local para reducir el consumo de sal:

  • Integrar la reducción de la sal en los programas de formación de los manipuladores de alimentos;
  • Retirar los saleros y los recipientes para salsa de soja de las mesas de los restaurantes; colocar etiquetas en los productos o los estantes que indiquen claramente que ciertos productos tienen un alto contenido en sodio;
  • Facilitar un asesoramiento dietético específico a las personas que acuden los centros de salud;
  • Abogar por que las personas limiten el consumo de alimentos muy salados y por que reduzcan la cantidad de sal que utilizan para cocinar; y
  • Educar a los niños y crear un entorno propicio para que adopten tempranamente una dieta hiposódica.

Algunas medidas que puede adoptar la industria alimentaria:

  • Reducir progresivamente el contenido en sal de los productos, de modo que los consumidores se vayan adaptando al sabor y no busquen productos alternativos;
  • Difundir las ventajas de consumir alimentos menos ricos en sal por medio de actividades de sensibilización del consumidor en los puntos de venta;
  • Reducir la sal en los alimentos y las comidas que se sirven en los restaurantes y servicios de restauración; indicar el contenido de sal en las etiquetas de los alimentos y las comidas.

Fuente: Consenso Salud


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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir menos de 5 gramos de sal por día; es decir, el equivalente a poco menos que una cucharada de té. Consumir sal en cantidades superiores aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y ataque cerebrovascular, además de favorecer la hipertensión arterial.

Se estima que se podrían evitar 2 millones y medio de muertes al año si se redujera el consumo de sal al nivel recomendado. Por eso, reducir la ingesta de sal es una de las medidas más eficaces que se pueden tomar para mejorar nuestra salud.

Algunas medidas para reducir el consumo de sal en el hogar son:

  • Elegir productos bajos en sodio.
  • No agregar sal durante la preparación de los alimentos.
  • No poner saleros en la mesa.
  • Leer bien las etiquetas de los productos.
  • Pedir en el restaurant que retiren los saleros de la mesa.
  • Evitar el consumo de snacks y otros alimentos procesados con alto contenido de sodio.
  • Aumentar el consumo de frutas, verduras y fibras: Las frutas y verduras son fuente de potasio, que contribuye en el descenso de la tensión arterial.

Mitos sobre la reducción del consumo de sal

«La sal marina y la refinada son lo mismo». No importa cuál sea su origen o si una sal es más “natural” que otra; lo que hace mal es el sodio, por eso se deben elegir sales con bajo contenido de sodio.

«Los alimentos sin sal no tienen sabor». Puede suceder al principio, cuando comienzan a modificarse los hábitos, pero las papilas gustativas se habitúan al sabor de las comidas con poca o ninguna sal agregada.

«Solo las personas de edad se deben preocupar por la cantidad de sal que consumen». El hecho de consumir demasiada sal aumenta la tensión arterial a cualquier edad.

«La disminución de la sal podría ser nociva para mi salud». La sal está presente en gran cantidad de alimentos de la vida cotidiana, por lo que es casi imposible consumir poca sal.


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Una persona a la que se le diagnostica Hipertensión Arterial (HTA) está recibiendo una señal de alerta que indica que deberá modificar sus hábitos. ¿Por qué? Porque cuanto más alta es la tensión arterial, más fuerza deberá realizar el corazón para bombear sangre a los vasos que la distribuyen por todo el organismo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las complicaciones derivadas de la HTA causan más de un millón y medio de muertes al año sólo en América y cerca de nueve millones y medio de decesos en todo el mundo. La hipertensión es la causa del 45% de las muertes por cardiopatías y de más de la mitad de las muertes por ACV.

La hipertensión arterial no suele presentar síntomas en sus etapas iniciales y ahí radica la importancia de controlarla frecuentemente o según indicación médica. Ocasionalmente, la HTA puede producir dolor de cabeza, palpitaciones, dolor de pecho, epistaxis (sangrado nasal) o dificultad para respirar. Como en la gran mayoría de las patologías, la detección temprana de HTA y su posterior tratamiento y control son muy beneficiosos para el paciente.

Tan importante como llevar un control de la tensión arterial es adoptar hábitos saludables que ayuden al tratamiento y mejoren la calidad de vida y expectativas del hipertenso. El descenso de peso favorece el efecto de la medicación y mejora los factores de riesgo. Entre estos hábitos, los más destacados son:

  • Reducir el consumo de sal
  • Disminuir la ingesta de alcohol
  • Llevar una dieta rica frutas y verduras y con bajo consumo de lácteos y grasas
  • Realizar actividad física regularmente
  • Dejar de fumar.

Fuente: OMS


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12/Dic/2017

Frente a la proximidad de las fiestas y despedidas de fin de año, la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) advirtió que durante este período suelen evidenciarse episodios de aumento de la presión arterial. “Las Fiestas representan un tiempo de celebración, de encuentros y de comidas compartidas. Inspiran proyectos nuevos y abren oportunidades de cambio, pero algunas ocasiones, también pueden acarrear sentimientos de angustia o de tristeza por quien ya no está, o temor al encuentro con personas que quizás no queremos ver. Todas estas emociones –buenas y malas- pueden influir en la presión arterial, generando por ejemplo elevaciones transitorias (a veces de gran magnitud) en hipertensos que venían bien controlados”, señaló la Dra. Jessica Barochiner (MN 110606), vocal de la comisión directiva de SAHA.

Con respecto al menú de las Fiestas, la sugerencia es “incluir múltiples y coloridas ensaladas, que entre otras cosas aportan mucho potasio, que es beneficioso para la presión. También podemos experimentar probando diferentes condimentos (como limón, vinagre, aceto balsámico, aceite de oliva y pimienta) en reemplazo de la sal, ya que su consumo elevado resulta nocivo”, destacó la Dra. Judith Zilberman (MN 82159), presidenta de la SAHA. Esta especialista agregó que los frutos secos, típicos de estas fechas, son ricos en Omega 3 y 9, dos grasas favorables. Con respecto a las bebidas, Zilberman recordó que el consumo de alcohol en forma moderada no perjudica a la presión, pero en exceso puede aumentarla.

Los referentes de SAHA agregaron que las fechas de fin de año  son muy buenas para plantearse a corto plazo el objetivo de realizar ejercicio de manera habitual, teniendo en cuenta que, para cada persona, siempre hay una actividad física saludable, de acuerdo a su edad, necesidad actual, posibilidad de movimiento y experiencia previa.

Con respecto a la medicación, con todas las emociones que sobrevienen en estas fechas, sumadas al hecho de que solemos romper con nuestras rutinas, acostándonos fuera de hora o comiendo fuera de casa, no son raros los casos de olvidos en la toma de los remedios: “En las personas más obsesivas la duda podría llevarlas incluso a tomar dos veces la misma medicación, con los riesgos que esto puede acarrear. En este sentido, tanto para la medicación de la presión, como para otros remedios, es aconsejable armarse un pastillero casero con todos los remedios que tenemos que tomar en esos días, a fin de controlar la toma exacta”, sugirió  Barochiner.

En resumen, la recomendación es “sacar el foco del festejo centrado en la comida y pensar a esta última como un elemento más de la reunión, donde también puede haber baile, programas para salir a caminar y quemar calorías al día siguiente y conversaciones sobre nuevos y estimulantes proyectos para el año que comienza. Todo esto redundará en un disfrute más saludable”, concluyó Zilberman.

 

Fuente: Consenso Salud


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