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11 enero, 2019

Los días calurosos puedes ser peligrosos para nuestro organismo. La deshidratación -definida como ausencia o pérdida de sales minerales y agua en el cuerpo- puede afectar nuestro rendimiento físico y mental y es consecuencia de la exposición a altas temperaturas, la actividad física intensa en esos días y el poco consumo de líquido.
Los primeros síntomas a los que hay que estar atento son:

  1. Sed
  2. Sequedad en la boca
  3. Sudoración excesiva
  4. Cansancio o debilidad
  5. Mareos o dolor de cabeza
  6. Fiebre
  7. Desmayos

Otros síntomas son: taquicardia, presión alta, piel seca o arrugada, ojos hundidos y orina oscura o inexistente. En estos casos, siempre es conveniente consultar con un médico para prevenir mayores complicaciones.

Consejos para evitar la deshidratación

  • Beber al menos 2 litros de agua a lo largo de todo el día
  • No esperar a tener sed para beber
  • Incrementar el consumo de líquido cuando se realiza actividad física
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras

Karina Pontoriero

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8 enero, 2019

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) recomendaron proteger a los niños de las picaduras de los mosquitos, ya que pueden ser transmisores de diversas enfermedades potencialmente graves como dengue, chikungunya, zika o fiebre amarilla otras menos frecuentes en nuestro medio como paludismo, filariasis, encefalitis de San Luis, encefalitis equina y encefalitis del Valle del Nilo, entre otras. El verano es una época propicia para la proliferación de estos insectos debido a que hay más reservorios de agua para poner los huevos, el desarrollo de las larvas es más rápido con las altas temperaturas y nuestra piel está más expuesta.

Entre otras medidas para evitar picaduras y reducir la propagación de los mosquitos se recomiendan una serie de medidas ‘individuales’, como utilizar ropas adecuadas frescas, de colores claros, de mangas largas y pantalones largos (siempre que los niños se encuentren en el exterior), colocar tul sobre las cunas y cochecitos, mantener el pasto corto, usar mosquiteros en buen estado en las ventanas y puertas, eliminar o colocar boca abajo los recipientes que puedan tener agua estancada (ya sea dentro o fuera de la vivienda), cambiar el agua de los floreros y de los bebederos de las mascotas a diario, mantener libres de hojas los desagües de los techos, dejar tapados los tanques de agua, y utilizar repelentes, preferentemente los que contienen DEET (N,N-Diethyl-m-toluamida); los que deberán aplicarse con la frecuencia especificada en la etiqueta del producto y recién a partir de los 2 ó 6 meses de edad del niño, también estipulado en las advertencias según el nivel de concentración del principio activo de cada repelente.

Particularmente en aquellos repelentes en aerosol los especialistas de la SAP recomiendan no rociarlo en forma directa sobre la piel del niño ya que podría llegar a inhalarlo, sino aplicarlo sobre la mano del adulto y luego distribuirlo sobre las zonas expuestas, exceptuando las áreas debajo de la ropa, alrededor de los ojos, la boca y las manos, para evitar que se lo ingieran; no se debe aplicar tampoco en forma conjunta con el protector solar sino 30’ después, ya que combinados aumentan el nivel de toxicidad.

Estas recomendaciones forman parte del denominado ‘ordenamiento del medio’, que según declaró la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1979[1] a través del Comité de Expertos en Biología de Vectores y Lucha Antivectorial es la actividad más importante en la lucha contra estos insectos. Implica la planificación, organización y vigilancia de las actividades para la modificación de los factores ambientales con el objetivo de disminuir al mínimo la propagación de los mosquitos.

“Si todos llevamos adelante estas recomendaciones para evitar la propagación de los mosquitos, sin duda estaremos más protegidos contra este tipo de enfermedades. Además las picaduras pueden generar lesiones locales, infecciones secundarias y alergia”, advierten.

Con respecto a los signos y síntomas y que podrían indicar la presencia de alguna de las enfermedades transmitidas por mosquitos, el Dr. Héctor Abatemédico pediatra, Secretario Consultor del Comité de Infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría, subrayó que las tres enfermedades causadas por virus transmitidos por artrópodos (técnicamente denominadas ‘arbovirosis’) más importantes en nuestro medio son: dengue, chikungunya y zika. Se presentan en forma epidémica, la mayoría de las infecciones son asintomáticas y cuando desarrollan síntomas producen un cuadro clínico muy similar, principalmente durante la fase aguda, lo que dificulta el diagnóstico clínico. Se pueden presentar con fiebre, compromiso del estado general, afectación neurológica o hemorragias”.

A modo de ejemplo, un caso sospechoso de dengue es aquel en el que se presenta fiebre de menos de 7 días de duración, sin afección de las vías aéreas ni otra causa identificable, acompañada de dos o más de los siguientes síntomas: dolor de cabeza o detrás de los ojos, dolor muscular o articular, erupción cutánea o sangrados. Un factor a tener en cuenta también es el haber permanecido en zonas con evidencia de trasmisión de dengue en los últimos 15 días. Como este cuadro puede ser grave, existen señales de alarma que se presentan cuando disminuye la fiebre, como dolor abdominal intenso y continuo, vómitos persistentes, acumulación de líquidos en abdomen, pleura y corazón, sangrado de mucosas, letargo o irritabilidad, hipotensión postural, aumento patológico del tamaño del hígado (hepatomegalia) y en el laboratorio se observa aumento progresivo del hematocrito y/o descenso de las plaquetas. Existe una vacuna para dengue que se ha aprobado en algunos países endémicos de dengue, para su uso en personas de 9 a 45 años.

En el caso de chikungunya el paciente presenta fiebre mayor de 38,5ºC, dolores articulares graves discapacitantes o artritis no explicada por otra condición médica y reside o ha visitado áreas endémicas dentro de las dos semanas previas al inicio de los síntomas.

Se sospecha zika cuando la persona presenta erupciones en la piel y dos o más de los siguientes signos y síntomas: fiebre, generalmente menor a 38,5 °C, dolor muscular o articular, conjuntivitis sin pus y edema en la zona cercana a las articulaciones. Estas enfermedades se confirman con pruebas de laboratorio específicas.

Como no existe tratamiento antiviral específico para estas enfermedades, la SAP recomienda a los pediatras que realicen tratamiento de los síntomas: reposo mientras dure la fiebre y compromiso articular, ingesta adecuada de líquidos para reponer las pérdidas y medicamentos como el paracetamol para aliviar la fiebre y el dolor (la aspirina está contraindicada). En caso de que no mejore o que haya otras manifestaciones como alteraciones en la piel, el especialista puede indicar otros fármacos.

“Para evitar la infección de otras personas, se debe cuidar que el enfermo, durante los primeros 7 días, no sea picado por los mosquitos, por lo que se recomienda que se apliquen las medidas de prevención correspondientes como repelentes para mosquitos, vestimenta que cubra brazos y piernas, utilizar mosquiteros para dormir, impregnados o no con insecticida y permanecer en un lugar protegido con mallas anti-mosquitos”, indicó el Dr. Abate.

Se recomienda especial cuidado con el zika en las embarazadas por el potencial riesgo de presentarse, en el recién nacido, anomalías en el desarrollo neurológico. En zonas donde circula el zika se debe insistir sobre la importancia de los controles médicos de la embarazada y la necesidad de evitar el contacto con el vector. Por otro lado, se realizará el seguimiento de todo recién nacido con anomalías congénitas, a través de equipos multidisciplinarios. También es importante el seguimiento de los recién nacidos sin anomalías a fin de detectar la aparición tardía de cualquier trastorno neurológico.

Fuente: Consenso Salud

Karina Pontoriero

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13 noviembre, 2018

La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente (diabetes tipo 1) o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce (diabetes tipo 2). La insulina es una hormona que regula el azúcar en la sangre.

Se calcula que, en la Argentina, la diabetes -que es una de las principales causas de  ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, ataque cerebrovascular y amputación de miembros- afecta a más de 3 millones de personas. El 90% padece de diabetes tipo 2, que es prevenible si se adopta un estilo de vida saludable.

Incorporar los siguientes hábitos, mejora la calidad de vida y reduce los riesgos de enfermarse de diabetes tipo 2:

  • Realizar al menos 30 minutos de actividad física diariamente
  • Consumir 3 frutas por día
  • Aumentar el consumo de verduras
  • Evitar o reducir el consumos de sal, fiambres, embutidos y enlatados
  • Mantener un peso saludable
  • Evitar el cigarrillo

¿Cuales son las consecuencias más comunes de la diabetes?

  • Con el tiempo, la diabetes puede dañar el corazón, los vasos sanguíneos, ojos, riñones y nervios.
  • Los adultos con diabetes tienen un riesgo 2 a 3 veces mayor de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.
  • La neuropatía de los pies combinada con la reducción del flujo sanguíneo incrementan el riesgo de úlceras de los pies, infección y, en última instancia, amputación.
  • La retinopatía diabética es una causa importante de ceguera y es la consecuencia del daño de los pequeños vasos sanguíneos de la retina que se va acumulando a lo largo del tiempo. El 2,6% de los casos mundiales de ceguera es consecuencia de la diabetes.
  • La diabetes se encuentra entre las principales causas de insuficiencia renal.

Evitar o retrasar la aparición de la enfermedad es posible.

Fuente: Organización Mundial de la Salud

Karina Pontoriero

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26 octubre, 2018

Un ACV no se trata de un accidente sino de un ataque. Un accidente es un suceso no planeado. Como ataque hay mucho que se puede hacer para prevenirlo: controlar los factores de riesgo reduce hasta un 80% las chances de sufrirlo. Este lunes 29, en el marco del Día Mundial de la Lucha contra el ACV, la Fundación para el Estudio de las Neurociencias y la Radiología Intervencionista (FENERI) realizará la campaña SoCooRé, destinada a concientizar especialmente a estudiantes de escuela secundaria. Acudir acompañará el evento, que tendrá lugar en el Jardín Japonés, de 10 a 16 hs, con entrada libre y gratuita.

Estudios científicos avalan que la meditación proporciona consecuencias biológicas sobre el cerebro que ayudan a la reducción de la presión sanguínea, resistencia a la insulina y síndrome metabólico, entre otros beneficios. Por lo tanto, el Jardín Japonés, espacio diseñado especialmente para la introspección y la relación, se presenta como el contexto más apropiado para educar sobre todo lo que las personas tienen a su alcance para hacer y evitar un ACV. En el mundo es la primera causa neurológica de discapacidad y la segunda causa de muerte luego de los ataques cardíacos. En Argentina ocurren, aproximadamente, 180 casos de ataques cerebrales cada 100.000 habitantes; 72.000 casos nuevos todos los años y 8 casos cada hora.

En la Jornada de Concientización habrá puestos saludables donde se les enseñará a los jóvenes a tomar la presión arterial, conocer la importancia del cuidado de las arterias y el valor de una buena alimentación. Se realizará una caminata y se resaltará el valor positivo que tiene la actividad física, los beneficios de la meditación y la buena respiración. También, se enfatizará en el uso de los dispositivos tecnológicos como aliados ante la emergencia de un ACV.

Entre los factores de riesgo que aumentan las chances de ataque cerebral, la ‎hipertensión arterial se encuentra en primer lugar. En Argentina, uno de cada tres adultos sufre hipertensión y menos de la mitad de ellos lo sabe; de estos solo la mitad está controlada, es decir, tiene la presión dentro de los rangos normales. En la gran mayoría de los casos, la ‎hipertensión es asintomática por lo que la única manera de detectarla a tiempo es controlando la presión arterial regularmente.  Además, los profesionales apuntan que hay pequeños cambios en los estilos de vida que los pacientes pueden realizar como reducir la ingesta de sodio (presente en la sal de mesa y en alimentos procesados como fiambres, conservas y panificados industriales), hacer actividad física en forma regular, mantener un peso saludable y no fumar, para cuidar el corazón y el cerebro y disminuir las chances de ACV.

En caso de que ocurra un ataque cerebrovascular es fundamental actuar rápido. SoCoorRé (Sonreír, Coordinar, Repetir) es una regla mnemotécnica que permite actuar rápidamente frente a un ACV. Reconocer los signos del ataque cerebral permite salvar vidas y, por lo tanto, convertirse en un superhéroe.

Karina Pontoriero

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12 octubre, 2018

El cáncer de mama es la primera causa de muerte por tumores en mujeres. Cada año, 5.600 mujeres fallecen por esta enfermedad.

Argentina tiene la segunda tasa de mortalidad más alta por cáncer de mama en toda América. El primer lugar lo ocupa Uruguay y las tasas más bajas se dan en Bolivia y Perú. De acuerdo con los datos publicados por el Instituto Nacional del Cáncer, se diagnosticarán en el año 19.000 nuevos casos de cáncer de mama, que representan el 16,8% del total de incidencia de cáncer en Argentina.

El cáncer de mama es difícil de prevenir, aunque algunas medidas saludables podrían disminuir los factores de riesgo y las probabilidades de aparición de la enfermedad. Realizar actividad física regularmente, mantener un peso normal, llevar una dieta equilibrada y no fumar, son hábitos que pueden cambiar el espectro de las enfermedades oncológicas. Además de todo eso es primordial hacerse los chequeos clínicos y ginecológicos todos los años.

Se recomienda realizarse una mamografía a partir de los 40 años, aunque la indicación de este estudio y su periodicidad  varía según el criterio médico y de acuerdo con antecedentes personales o familiares.  La mamografía permite diagnosticar la enfermedad desde sus etapas tempranas, lo que es fundamental, dado que los tumores de menos de 1 centímetro tienen hasta el 90% de probabilidades de curación.

Fuente: Instituto Nacional del Cáncer

Karina Pontoriero

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24 septiembre, 2018

Las mordeduras de animales son, lamentablemente, muy comunes. Pueden morder porque se sienten amenazados, porque están protegiendo su cría o territorio o porque están enfermos. La gran mayoría de las mordeduras son producidas por perros y en menor medida por gatos y roedores.

Aproximadamente un 10% de las heridas por mordeduras con atención médica requieren suturas y controles posteriores y un mínimo porcentaje necesita internación. En todos los casos, siempre es indispensable controlar que la herida no se infecte, algo habitual debido a los microorganismos propios de la flora de la piel de la víctima y la cavidad oral animal. No es raro que las infecciones sean polimicrobianas.

La mayoría de las mordeduras de animales se dan en niños de entre 5 y 9 años de edad y sobre todo durante los meses de verano. En alrededor de la mitad de casos, la agresión es  principalmente en las manos y brazos, aunque en los niños más pequeños, debido a su menor altura, es en la cabeza, cuello y cara. Muchas mordeduras son ocasionadas por animales conocidos por el niño (su mascota, la de algún vecino o familiar) más que por animales salvajes o desconocidos.

La mordedura de un perro es raramente letal si no afecta a grandes vasos, tórax o penetra en órganos vitales.También las mordeduras de gatos por su carácter punzante pueden alcanzar alguna articulación. Es importante buscar signos de infección más profundamente del lugar de inoculación en las heridas punzantes de los gatos. En niños con inmunodepresión, las mordeduras aparentemente insignificantes pueden causar una grave infección.

¿Qué hacer ante una mordedura?

Lavar la zona herida con agua y jabón. Comprimir con un paño limpio para cortar la hemorragia. Aplicar Pervinox o similar para reducir riesgo de infecciones y cubrir con una gasa o apósito.

Si pasados los 15 minutos, el sangrado no se detiene, es necesario llamar a un médico. Lo mismo si hay sospecha de una herida profunda o si la mordedura fue en la cara, el cuello o la cabeza.

Si desconoce el origen del animal o si cree que hay riesgo de transmisión de rabia, se recomienda lavar con abundante agua jabonosa y llamar a un médico que determine si es necesario iniciar profilaxis.

Precauciones para evitar mordeduras

  • Los niños pequeños no deben quedarse solos con una mascota, aunque sea de la familia.
  • Enséñeles a los niños a no acercarse a animales extraños porque nunca se sabe cómo podrían reaccionar
  • Si ve animales peleando, no intente separarlos
  • No moleste a los animales solos mientras comen.
  • Si tiene un perro, llévelo siempre con correa, aunque sea dócil.

Fuentes:

  • Recomendaciones para el manejo de mordeduras ocasionadas por animales. Leonor Jofré, Cecilia Perret, Katia Abarca, Verónica Solari, Roberto Olivares y Javier López, en representación del Comité de Infecciones Emergentes, Sociedad Chilena de Infectología.
  • Infecciones por mordeduras. F. Álvez González. Servicio de Pediatría. Hospital Clínico Universitario. Santiago de Compostela.

Karina Pontoriero

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21 septiembre, 2018

Con la llegada de la primavera, muchas personas están felices porque los días comienzan a ser más largos y soleados. Sin embargo, para quienes padecen alergia no todo es color de rosa: sufren picazón de nariz, garganta u ojos, estornudan sin parar o viven congestionados, entre otros síntomas. De eso se trata la Rinitis Alérgica Estacional, desencadenada habitualmente por las partículas de polen.

Se calcula que existen en el mundo más de 200 alérgenos y que cerca del 50% de niños en edad escolar son sensibles a uno o más alérgenos comunes. De hecho, se cree que la prevalencia de enfermedades alérgicas llegue a los 4000 millones de personas para el año 2050.

Las alergias afectan la calidad de vida del paciente. Además de los síntomas mencionados, pueden generar infecciones en los senos paranasales y perturbar el sueño, deteriorando muchas veces su productividad laboral o su capacidad de aprendizaje.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de alergia lo realiza un médico especialista, quien consulta síntomas y antecedentes. En la mayoría de los casos, el diagnóstico certero se obtiene a través de una prueba cutánea, pinchando generalmente el antebrazo y exponiendo la piel a pequeñas cantidades de potenciales alérgenos. Si se produce hinchazón o enrojecimiento, significa que la persona es alérgica.

No existe un único tratamiento para las alergias y su efectividad difiere de persona a persona. En algunos casos alcanza con administrar antihistámicos u otros medicamentos. También se ha comprobado que la inmunoterapia brinda un alivio prolongado.

Pero, según la American Academy of Allergy Asthma and Inmunology, la mejor manera de reducir los síntomas es evitar el contacto con los desencadenantes de la alergia; es decir: limitar las actividades al aire libre los días en los que hay niveles elevados de polen; ducharse al ingresar al hogar para desprender partículas de polen adheridas a la piel o cabello son algunas de las ideas sugeridas.

Fuente: American Academy of Allergy Asthma and Inmunology

Karina Pontoriero

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28 agosto, 2018

El Mal de Chagas es una enfermedad de origen rural y potencialmente mortal, que se encuentra en al menos 21 zonas endémicas de América Latina. Es causada por un parásito, el Tripanosoma cruzi y se contrae, principalmente, a través de la picadura de una vinchuca o por consumo de alimentos contaminados con heces u orina de este insecto. La infección también puede producirse por transfusiones de sangre, donación de órganos o de forma congénita. De acuerdo con un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la transmisión de una madre a su hijo es hoy la principal fuente de contagio.

Se calcula que en el mundo hay unas 6 a 7 millones de personas padecen esta enfermedad que, detectada en sus etapas iniciales, es curable en casi el 100% de los casos. A medida que la enfermedad avanza, la efectividad de los tratamientos va disminuyendo. Es por eso que desde el Ministerio de Salud de la Nación hacen hincapié en la importancia del diagnóstico precoz en embarazadas y el tratamiento de los recién nacidos.

La enfermedad de Chagas tiene dos fases claramente diferenciadas: La fase aguda se extiende durante unos dos meses después de contraída la infección. En esta etapa circulan una gran cantidad de parásitos por la sangre, pero los síntomas son leves e inespecíficos. Un signo inicial característico para detectar la enfermedad podría ser una lesión en la piel o la hinchazón amoratada de un párpado. Otros síntomas son fiebre, dolor de cabeza, agrandamiento de ganglios linfáticos, palidez, dolores musculares, dificultad para respirar, hinchazón y dolor abdominal o torácico.

La siguiente fase es la fase crónica, que se da cuando los parásitos permanecen ocultos principalmente en el músculo cardiaco y digestivo. Hasta un 30% de los pacientes sufren trastornos cardíacos y hasta un 10% presentan alteraciones digestivas, neurológicas o mixtas. Con el paso de los años, la infección puede causar muerte súbita por arritmias cardiacas o insuficiencia cardíaca progresiva.

No hay vacuna para el Mal de Chagas, por eso es fundamental la prevención y detección temprana de la enfermedad para tener acceso a un tratamiento más eficaz. Es que debido al  gran número de animales silvestres que sirven de reservorio a este parásito en las Américas, no puede erradicarse.

Medidas de prevención:

  • Mantener la casa limpia, ordenada y desinfectada.
  • Colocar mosquiteros
  • Tapar o rellenar grietas o agujeros en las paredes y techos
  • Mantener buenas prácticas higiénicas en la preparación, el transporte, el almacenamiento y el consumo de los alimentos.

Fuente: OMS

Karina Pontoriero

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21 agosto, 2018

El 23 de agosto de 1991 se diagnosticó por última vez la Poliomielitis en América. El virus fue eliminado por completo del continente en 1994. De Argentina había sido eliminado 10 años antes, en 1984, todo gracias a la vacuna Sabin.

La poliomielitis es una enfermedad muy infecciosa causada por el poliovirus, que afecta principalmente a niños menores de 5 años. Invade el sistema nervioso y puede provocar parálisis, e incluso la muerte, en cuestión de horas. La enfermedad se transmite por agua o alimentos contaminados con materia fecal de una persona infectada. Los primeros síntomas son fiebre, cansancio, dolor de cabeza, vómitos, rigidez en la nuca o dolor en las extremidades. Una de cada 200 personas con poliomielitis sufre una parálisis irreversible, generalmente en las piernas; un porcentaje menor fallece porque el virus paraliza sus músculos respiratorios.

La epidemia mundial de esta enfermedad se declaró en 1953. De acuerdo con cifras oficiales, solo en el año 1956 se registraron y notificaron 6.490 casos, con una tasa de mortalidad del 33,7% en todo el país. A partir de 1964, años después de que se desarrollara la vacuna Sabin oral, la incidencia de la enfermedad comenzó a decrecer. Aunque, debido a la falta de continuidad en los programas de vacunación, los brotes se prolongaron por varios años.

Finalmente, gracias a campañas masivas de vacunación y a una estricta vigilancia, se logró que desde el año 1984 no se registraran más casos en la Argentina.

La poliomielitis no tiene cura y solo se puede prevenir mediante inmunización con las vacunas antipoliomielítica inyectable (IPV) y oral (OPV), que –administradas correctamente- protegen a los niños de por vida.

De acuerdo con el  Calendario Nacional de Vacunación la vacuna debe aplicarse:

  • a los 2 meses: primera dosis con la vacuna Salk inyectable.
  • a los 4 meses: segunda dosis con la vacuna Salk inyectable.
  • a los 6 meses: tercera dosis con la vacuna Sabin oral.
  • a los 15-18 meses: primer refuerzo con la vacuna Sabin oral.
  • a los 5-6 años (edad de ingreso a la escuela primaria): segundo refuerzo con la vacuna Sabin oral.

Si bien hace más de 30 años que no hay casos registrados de poliomielitis en el país, se trata de una enfermedad que aún no ha sido erradicada. En países como Afganistán, India, Nigeria y Pakistán todavía se registran casos que podrían propagarla. Vacunar es prevenir.

Fuentes:

  • OMS
  • Ministerio de Salud de la Nación

Karina Pontoriero

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1 agosto, 2018

La tuberculosis es una enfermedad producida por el bacilo de Koch, que se contagia comúnmente por la vía respiratoria cuando una persona enferma tose o estornuda y otra persona inhala el bacilo. La tos y los estornudos, el contacto íntimo y prolongado, el hacinamiento y la falta de ventilación e higiene de la vivienda aumentan los riesgos de contagio.

Los síntomas habituales son: tos persistente (puede ser con sangre), dolor en el tórax, debilidad o cansancio, falta de apetito, pérdida de peso, fiebre, escalofrío, sudoración nocturna. Muchas de las personas infectadas no presentan síntomas, lo que facilita la propagación de la enfermedad. En la mayoría de los casos, después de un período de incubación de 4 a 12 semanas, la infección cursa en forma asintomática o con síntomas inespecíficos, como fiebre, malestar general y tos, que ceden sin tratamiento puntual. Posteriormente permanece en forma latente y el riesgo de que se reactive en algún momento de la vida es de un 10% a un 20%.

Si bien en los adultos es más frecuente y se asocia, generalmente, a reactivación de la infección con compromiso pulmonar, los niños tienen mayor riesgo de desarrollar infecciones graves y diseminadas. Ser menor de 5 años, estar malnutrido, convivir con un adulto con tuberculosis activa o con alto riesgo de contraerla,  estar infectado con VIH u otra enfermedad que debilite el sistema inmunológico, son factores que se asocian con mayor riesgo de desarrollar enfermedad.

Los niños que viajan a un país donde la tuberculosis es endémica y tengan contacto prolongado con personas que viven allí; los niños que viven en refugios o con alguien que haya estado en la cárcel, también corren mayores riesgos de enfermarse. Lo más común es que los niños se infecten por un adulto infectado. No es habitual que un chico con tuberculosis contagie, ya que suelen tener muy pocas bacterias en su mucosidad y su tos es relativamente ineficaz.

¿Qué pasa en Argentina?

En los últimos años aumentó el número de casos de tuberculosis en nuestro país y en el mundo. Solo en Argentina, dos años atrás se notificaron 11.560 casos nuevos y se incrementó la mortalidad, que fue 5% mayor que en el 2015. Actualmente, es la novena causa de muerte a nivel mundial y la primera por enfermedades infecciosas.

La BCG es la única vacuna disponible para el control de la Tuberculosis, por lo que vacunar a los recién nacidos es un derecho y una responsabilidad de toda la comunidad. La vacuna BCG es parte del Calendario Nacional de Vacunación y se aplica a los bebés recién nacidos antes de ser dados de alta, para protegerlos de las formas graves de tuberculosis, como meningitis.

A  pesar de muchos logros y avances, la tuberculosis continúa siendo un problema importante de la Salud pública en todo el mundo, especialmente en algunos lugares de a América Latina, debido a que es una infección asociada directamente a la situación socioeconómica, favorecida por las migraciones, con un incremento de poblaciones en situación marginal.

Es importante destacar que la tuberculosis tiene tratamiento; este  dependerá de la fase en que se diagnostique la enfermedad. ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico de la infección se hace con la prueba de la tuberculina, que consiste en inyectar una pequeña cantidad de tuberculina en la piel del antebrazo y medir el resultado a los 3 días.

Los niños que están en riesgo de contraer tuberculosis deben hacerse una prueba cutánea de tuberculina. Esta prueba se realiza en el consultorio del pediatra.

Asesoraron: Dras. Deborah Berenstein y Eliana Anteliz García

Fuentes:

  • Ministerio de Salud de la Nación
  • “Actualización en Inmunizaciones a distancia 2018”, Hospital de Niños Ricardo Guitérrez
  • Vacuna BCG, Dra. Miriam E. Bruno, Htal. Carlos G. Durand

Karina Pontoriero

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