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29 julio, 2019

La actividad física regular y moderada es beneficiosa para la salud, pues mejora la salud de los huesos, el estado muscular y el cardiorrespiratorio; reduce los riesgos de hipertensión, ACV, diabetes, enfermedades cardíacas y algunos tipos de cáncer; también reduce el riesgo de sufrir fracturas vertebrales o de cadera y es muy necesaria para controlar el peso.

A pesar de todos los beneficios que genera, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que la inactividad física es uno de los factores de riesgo de mortalidad más importantes en el mundo, lo que afecta la salud de todo el planeta. Las personas que no hacen suficiente ejercicio físico presentan un riesgo de mortalidad entre un 20% y un 30% superior al de aquellas que son lo suficientemente activas.

Modificar pequeños hábitos para estar en movimiento es el primer paso para llevar una vida más saludable. Algunas sugerencias para sumar movimiento al día a día son:

  • Utilizar las escaleras en lugar del ascensor.
  • Elegir la bicicleta antes que el transporte público o el auto para trayectos cortos.
  • Bajar algunas paradas o estaciones antes del ómnibus, subte o tren y caminar el último tramo.
  • Encontrar alguna actividad que genere disfrute y practicarla al menos dos veces por semana: bailar, caminar, andar en bici, correr. Lo importante es moverse más.

 ¿Cuánta actividad física se recomienda?

En niños y adolescentes de 5 a 17 años, la OMS recomienda practicar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa, incluyendo ejercicios que fortalezcan los músculos y huesos.

Los adultos de 18 a 64 años deberían realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o al menos 75 minutos semanales de actividad física intensa, o una combinación equivalente entre actividad moderada e intensa. También conviene realizar las actividades de fortalecimiento muscular 2 o más días a la semana y de tal manera que se ejerciten grandes conjuntos musculares.

En el caso de los adultos mayores de 64 años se sugiere realizar ejercicios de fortalecimiento muscular y actividad física para mejorar el equilibrio y evitar caídas. Lo ideal es practicar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, o al menos 75 minutos semanales de actividad física intensa, o una combinación equivalente entre actividad moderada e intensa.

La intensidad con que se practican distintas formas de actividad física varía según las personas. Para que beneficie a la salud cardiorrespiratoria, toda actividad debe realizarse en periodos de al menos 10 minutos de duración.

Fuente: OMS

Karina Pontoriero

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26 julio, 2019

Por definición, la hepatitis es la inflamación del hígado producida, en su mayoría, por un virus que altera su normal funcionamiento. Según el tipo de virus que produjo la infección se habla de Hepatitis A, B o C. Consumir alcohol en exceso y algunos medicamentos también pueden causar hepatitis. Para prevenir las Hepatitis A y B hay una vacuna que está incluida en el Calendario Nacional de Vacunación; en el caso de Hepatitis C no hay vacuna, pero sí se pueden tomar precauciones para evitar o reducir las posibilidades de contraer la enfermedad.

Hepatitis A

En la Hepatitis A, el virus se transmite al consumir alimentos o agua contaminada. Esta infección es más común en lugares donde se carece de agua potable. La Hepatitis A no se vuelve crónica y tampoco causa daños permanentes en el hígado. El calendario nacional de vacunación contempla la aplicación de la vacuna al año de vida; los adultos que nunca se hayan aplicado la vacuna deben recibir 2 o 3 dosis en un plazo de 6 a 12 meses.

Otros métodos de prevención son:

  • Lavarse las manos con frecuencia, especialmente luego de ir al baño y antes de cocinar o comer.
  • Consumir agua potable o, en su defecto, hervirla o potabilizarla con 2 gotas de lavandina por cada litro.

La mayoría de las personas infectadas con Hepatitis A no presenta síntomas, aunque los más comunes son: fiebre, náuseas, vómitos, pérdida de apetito, cansancio. Si bien no hay tratamiento para esta enfermedad, se indica hacer reposo mientras persistan los síntomas antes descriptos y evitar el consumo de alcohol y de cualquier sustancia que sea tóxica para el hígado, incluyendo el paracetamol.

Hepatitis B

A diferencia de la Hepatitis A, la Hepatitis B puede causar una infección crónica, con complicaciones graves como cirrosis, cáncer de hígado o falla hepática. En este tipo de Hepatitis, el virus se transmite por vía sexual, sanguínea (al recibir transfusiones o compartir jeringas) y de madre a hijo en el momento del parto o mediante la leche materna. Los que corren más riesgos de contraer la enfermedad de manera crónica son los niños más pequeños y las personas con trastornos del sistema inmune.

La enfermedad no siempre presenta síntomas, pero los más comunes son pérdida de apetito, cansancio, dolor en los músculos y articulaciones, dolor de estómago, diarrea o vómitos. Con menos frecuencia, las personas pueden llegar a tener piel u ojos amarillos (ictericia).

Para prevenir la Hepatitis B es necesario cumplir con el calendario nacional de vacunación y aplicar una dosis a los recién nacidos dentro de las primeras 12 horas de vida y a los 2, 4 y 6 meses de vida (vacuna quíntuple). A su vez, todas las personas, de cualquier edad, que nunca se hayan vacunado o que no hayan completado el esquema, deben aplicarse 3 dosis de la vacuna.

Adoptar hábitos saludables es otra forma de prevenir, por eso se recomienda no compartir objetos personales, como cepillos de dientes, alicates o agujas, y usar preservativos al mantener relaciones sexuales. El personal de la salud debe estar entrenado y cumplir con las normas de bioseguridad.

Hepatitis C

La Hepatitis C, al igual que la Hepatitis B, se transmite por vía sanguínea y con menor frecuencia por vía sexual o materna.  Al no haber una vacuna preventiva para esta enfermedad, la mejor medida para evitar el contagio es no compartir jeringas ni elementos cortantes personales. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda  a las personas ya infectadas que se vacunen contra las Hepatitis A y B para prevenir la coinfección por esos virus y proteger el hígado.

La mayoría de las personas que tienen la infección por Hepatitis C no experimenta ningún síntoma durante años. Sin embargo, se trata de una enfermedad crónica, por lo que necesita control médico y tratamiento con antivíricos, que pueden curar más del 95% de los casos de infección por este virus y reducir el riesgo de contraer cáncer de hígado y cirrosis.

Se estima que 71 millones de personas viven en el mundo con Hepatitis C. Más de 2 millones de personas se infectan cada año y unas 400.000 mueren por enfermedades asociadas a la Hepatitis C, como cirrosis o cáncer hepático.

Fuentes:

  • Ministerio de Salud y Desarrollo Social
  • Organización Mundial de la Salud

Karina Pontoriero

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30 mayo, 2019

El 30% de la población argentina de entre 18 y 65 años fuma. Esto impacta en más de 40.000 muertes anuales en el país.

El tabaquismo es una adicción a la nicotina que, en la mayoría de los casos, se produce a través del consumo de cigarrillos y, con menor frecuencia, a través del consumo de habanos, cigarros o pipas.

Fumar daña todo el organismo y la peor parte se la llevan los pulmones y las arterias, pero –además-, fumar puede ocasionar alteración del olfato y el gusto; trastornos de la fertilidad; enfermedades respiratorias crónicas; Cáncer de pulmón, boca, laringe, páncreas, riñón o vejiga; dolores de cabeza, sensación de embotamiento y cansancio por intoxicación crónica con monóxido de carbono; infartos; ACV; trastorno de las encías, mayor número de caries y pérdida de dientes; partos prematuros, trastornos de la placenta y recién nacidos con bajo peso.

Todos los daños que produce el cigarrillo son prevenibles y desde que se deja de fumar los riesgos disminuyen notoriamente. Cuanto antes se abandone el cigarrillo, mayores beneficios se obtienen.  Enumeramos solo algunos:

 

  1. Se normalizan la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
  2. Mejora la circulación sanguínea en manos y pies.
  3. Mejora el colesterol.
  4. Se revitalizan las arterias y disminuye el riesgo de enfermedad coronaria.
  5. Mejoran la capacidad respiratoria y la resistencia a la actividad física.
  6. Mejora el aspecto de la piel.
  7. Cumplidos de 5 a 10 años tras haber dejado de fumar, el riesgo de sufrir un ACV es comparable al de una persona no fumadora.
  8. Luego de 15 años sin fumar, el riesgo de tener una enfermedad coronaria es comparable al de una persona que nunca fumó.

Todo esto sin contar que ahorrará dinero y que se sentirá fuerte por haber vencido a una adicción.

Fuente: Secretaría de Gobierno de Salud

 

Karina Pontoriero

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13 mayo, 2019

Una persona a la que se le diagnostica Hipertensión Arterial (HTA) está recibiendo una señal de alerta que indica que deberá modificar sus hábitos. ¿Por qué? Porque cuanto más alta es la tensión arterial, más fuerza deberá realizar el corazón para bombear sangre a los vasos que la distribuyen por todo el organismo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las complicaciones derivadas de la HTA causan más de un millón y medio de muertes al año sólo en América y cerca de nueve millones y medio de decesos en todo el mundo. La hipertensión es la causa del 45% de las muertes por cardiopatías y de más de la mitad de las muertes por ACV.

La hipertensión arterial no suele presentar síntomas en sus etapas iniciales y ahí radica la importancia de controlarla frecuentemente o según indicación médica. Ocasionalmente, la HTA puede producir dolor de cabeza, palpitaciones, dolor de pecho, epistaxis (sangrado nasal) o dificultad para respirar. Como en la gran mayoría de las patologías, la detección temprana de HTA y su posterior tratamiento y control son muy beneficiosos para el paciente.

Tan importante como llevar un control de la tensión arterial es adoptar hábitos saludables que ayuden al tratamiento y mejoren la calidad de vida y expectativas del hipertenso. El descenso de peso favorece el efecto de la medicación y mejora los factores de riesgo. Entre estos hábitos, los más destacados son:

  • Reducir el consumo de sal
  • Disminuir la ingesta de alcohol
  • Llevar una dieta rica frutas y verduras y con bajo consumo de lácteos y grasas
  • Realizar actividad física regularmente
  • Dejar de fumar.

Fuente: OMS

Karina Pontoriero

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8 mayo, 2019

 Según el último consenso de la Secretaría de Gobierno de Salud,  casi el 6% de la población del país, es decir 900.000 personas, se ven afectadas por esta patología. Para controlarla, es clave tener un buen diagnóstico.

El asma es una enfermedad que afecta a personas de todas las edades, aunque tiene mayor incidencia en los niños. Si bien sus síntomas y frecuencia varían, suele aparecer en diferentes momentos de la vida, por lo que comúnmente los pacientes con asma registran una calidad de vida reducida. Por ese motivo, es considerada una de las principales causas de ausentismo laboral y escolar.

Las características más recurrentes son: tos, falta de aire, opresión torácica, disnea con el ejercicio y a veces, despertares nocturnos a causa de la dificultad para respirar. Por lo general, todos los pacientes registran períodos que van desde el control de los síntomas hasta aumentos que llegan a provocar lo que comúnmente se llama crisis asmática.Estos episodios son más severos y en muchos casos requieren de atención médica de urgencia. Fundamentalmente, se caracterizan por presentar mayor dificultad para respirar, sensación de tener silbidos en el pecho y limitación en los movimientos habituales como correr y caminar y, cuando es aún más grave, estas complicaciones aparecen incluso en reposo.

La sospecha y el buen diagnóstico nos permiten plantear una mejor estrategia de tratamiento. Además de estar atentos a los síntomas que se padece, es importante tener en cuenta los antecedentes familiares de asma y la exposición a  alérgenos, que también puede ser una causa que desencadene esta enfermedad. En estos casos, se debe realizar una consulta con un Neumonólogo que, en función de los síntomas y los antecedentes, evaluará realizar una Espirometría y otros estudios acordes a la necesidad.

Los pilares en el manejo del asma están dados por el correcto diagnóstico, tratamiento adecuado y educación del paciente. Esto se logra fundamentalmente con una buena relación médico-paciente. Un paciente bien entrenado conocerá cómo proceder frente a esta situación.

En los últimos años se han desarrollado varias normativas y guías que ordenan el manejo de esta enfermedad,  ya sea en el diagnóstico, tratamiento y educación. A pesar de esto, tanto en países desarrollados como en Latinoamérica el manejo no suele ser el adecuado y muchas veces tampoco se logra el control de los síntomas o de la enfermedad. Por eso, en el marco del día Mundial Del Asma -que se conmemoró el 7 de mayo- distintas sociedades e instituciones públicas y privadas, realizaron diversas actividades con el objetivo de promover el conocimiento de esta patología tan prevalente, así como permitir la interacción entre los pacientes asmáticos y además generar un marco científico a fin de divulgar y dar a conocer las diferente guías de diagnóstico y tratamiento.

Fuente: Consenso Salud

Karina Pontoriero

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25 marzo, 2019

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Cáncer de cuello uterino dejaría de ser un problema de salud pública mundial a fines de este siglo si se cumplen las medidas preventivas, como la vacunación en niñas y niños de 11 años. La OMS destaca también que son fundamentales las medidas diagnósticas y terapéuticas; es decir, los chequeos periódicos para una detección temprana en etapas previas al cáncer y la indicación y cumplimiento del tratamiento adecuado.

El Cáncer de cuello uterino es causado por algunos tipos de HPV/VPH (Virus de Papiloma Humano), un virus muy común tanto en hombres como en mujeres, que se transmite generalmente a través de las relaciones sexuales. La mayoría de las veces el virus desaparece solo, pero si la infección persiste puede producir lesiones en el cuello que podrían convertirse en cáncer con el paso del tiempo. Los controles ginecológicos periódicos evitarían que esas lesiones precancerosas deriven en un cáncer.

 

 

La buena noticia es que el Cáncer de cuello uterino se puede prevenir. ¿Cómo?

  • Con la aplicación de dos dosis de la vacuna contra el HPV en nenas de 11 años.
  • Realizándose un Papanicolau, al menos cada 3 años, a partir de los 21 años.

La vacuna contra el HPV forma parte del Calendario Nacional de Vacunación. Es gratuita y obligatoria para mujeres y varones de 11 años y está disponible en hospitales y vacunatorios públicos de todo el país.

¿Qué causa el Cáncer de cuello uterino?

Las posibles causas son varias, pero la principal es la infección por HPV, que se transmite de persona a persona por contacto sexual. Algunos tipos de HPV producen verrugas en o alrededor de los órganos genitales femeninos y masculinos o en la zona del ano. Este tipo de HPV es de bajo riesgo y raramente se transforma en cáncer, pero hay HPV de alto riesgo que, eventualmente, pueden causar ciertos cánceres, como el cáncer de cuello uterino.

Fumar es otro de los factores que expone a las personas a muchas sustancias químicas cancerígenas que afectan más que a los pulmones. Las mujeres que fuman tienen el doble de posibilidades de padecer cáncer de cuello uterino que quienes no fuman. El cigarrillo debilita el sistema inmunológico y le resulta más difícil combatir infecciones con VPH. En relación a este punto, las mujeres con HIV o que toman medicamentos inmunosupresores corren mayores riesgos de infecciones por HPV.

Para fortalecer el sistema inmune es importante llevar una alimentación variada, con alto consumos de frutas y verduras, y tener un peso saludable. Y siempre realizar los chequeos anuales con el ginecólogo, claro.

 

Fuente: OMS

Karina Pontoriero

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6 febrero, 2019

Lo que comemos y bebemos puede afectar la capacidad de nuestro cuerpo para combatir infecciones, así como la probabilidad de que desarrollemos problemas de salud en el futuro, como obesidad, enfermedades cardíacas, diabetes y diferentes tipos de cáncer.

Los ingredientes exactos de una dieta saludable dependerán de diferentes factores, como nuestra edad y la actividad que desarrollamos, entre otros. Sin embargo, hay recomendaciones alimenticias comunes a todos que nos permitirán llevar una vida más saludable.

Estos son los cinco consejos publicados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS):

  • Lleve una dieta variada: Incluya alimentos básicos como trigo, maíz, arroz y papas; legumbres como lentejas y frijoles; fruta y verduras frescas y alimentos de origen animal (carnes magras, pescado, huevos y leche).
  • Elija alimentos integrales como maíz, mijo, avena, trigo y arroz integral sin procesar cuando pueda; son ricos en fibra valiosa y pueden ayudarlo a sentirse satisfecho por más tiempo.
  • Pruebe cocinar al vapor o hervir en lugar de freír alimentos.
  • Reduzca el consumo de grasas. Puede reemplazar la manteca por aceites más saludables como la soja, la canola, el maíz o el girasol.
  • Reduzca o limite tanto el consumo de sal como el de azúcar.

Además, la OPS recomienda revisar las etiquetas de los alimentos y evitar el consumo de alimentos procesados, rápidos y fritos que contienen grasas trans producidas industrialmente.

Fuente: OPS

Karina Pontoriero

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28 enero, 2019

Hongos, quemaduras solares, deshidratación, otitis o alergias son las enfermedades más comunes del verano. El contacto frecuente con el agua, humedad y las altas temperaturas son algunos de los factores que favorecen su desarrollo.

Con solo tomar algunas precauciones se pueden prevenir estas enfermedades:

Deshidratación

Las personas mayores y los niños son los principales grupos de riesgo. La mejor forma de evitar o revertir la deshidratación es tomando mucha agua e incluyendo bebidas isotónicas (tipo Gatorade). En días muy calurosos no hay que esperar a tener sed para beber.

Intoxicación

Es fundamental asegurarse de que los alimentos a consumir estén en buen estado. El calor puede acelerar el proceso de descomposición y causar diarreas, vómitos o náuseas, con la consecuente pérdida de líquidos. ¿Cómo prevenir?  Mantener la cadena de frío, guardar los alimentos donde no haya moscas u otros focos de gérmenes y lavarse bien las manos antes de manipular los alimentos.

Quemaduras solares

Dos reglas fundamentales: Usar protector solar y renovar su aplicación cada 2 horas o después de salir del agua es clave para prevenir quemaduras. En lo posible, no exponerse al sol entre las 11 y las 16 hs.

Alergias y picaduras

Las picaduras de insectos pueden generar inflamaciones, infecciones o fiebre. En el caso de los  mosquitos es importante estar atentos si se presenta alguno de los síntomas asociados a Dengue, Zika o Chikungunya. Si la picadura es de alacrán, se debe aplicar hielo y consultar a un médico.  Cuando la que pica es una abeja o avispa hay que quitar el aguijón con algún elemento sin filo, como una tarjeta de crédito.

Prevención:

  • Usar repelente y aplicar nuevamente cada 4 o 6 horas y luego de salir del agua.
  • Si es posible, colocar mosquiteros en las ventanas o cubrir cunas y camas con tul.
  • Mantener la casa limpia, no acumular escombros, vaciar tachos que acumulen aguar y renovar diariamente el agua de las mascotas.
  • Sacudir la ropa antes de vestirse y las sábanas antes de acostarse.

Hongos

El uso de piletas, duchas y baños públicos permite la proliferación de hongos. La mejor forma de evitarlos es usar ojotas, incluso en la ducha, y secarse bien el cuerpo y entre los dedos luego de cada baño.

Otitis

Permanecer mucho tiempo en el agua favorece la otitis, que no es otra cosa que una infección en el oído. Puede producirse por acumulación de agua en el oído, que se complica si esa agua tiene bacterias.  Se previene limpiándose y secándose bien los oídos al salir del agua. También se pueden usar tapones.

 

Karina Pontoriero

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25 enero, 2019

La Campaña Nacional de Seguimiento contra el Sarampión y la Rubéola alcanzó una cobertura del 89%, según un informe de la Secretaría de Gobierno de Salud ante la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn). Durante octubre y noviembre, 2.500.000 de niñas y niños, de entre 13 meses y 4 años, recibieron una dosis adicional de la vacuna triple viral que protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas.

“Felicitamos a todas las provincias y en especial al trabajo y esfuerzo que realizaron todos los vacunadores del país que hicieron posible estos resultados”, expresó la subsecretaria de Prevención y Control de Enfermedades Comunicables e Inmunoprevenibles, Miriam Burgos.
Esta campaña superó la cobertura del 81,7% de la campaña que se desarrolló en 2014. Todas las jurisdicciones alcanzaron o superaron el 80%.

Considero que la campaña fue exitosa al tener en cuenta que prácticamente llegamos al 90% en dos meses y realizamos la búsqueda de niños no vacunados durante 15 días más”, afirmó la presidenta de la Comisión para la Certificación de la Eliminación de la Circulación Endémica de Sarampión, Rubéola y Síndrome de Rubéola Congénita, Ángela Gentile. De todas formas, la infectóloga expresó que se tiene que buscar los chicos que no han sido alcanzados por la estrategia para estar tranquilos de que no quedan suceptibles.

El titular de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (DICEI), Cristian Biscayart indicó que “es una campaña en la cual podemos estar satisfechos; haber alcanzado casi el 90% es un buen logro porque habla de la reducción drástica de susceptibles de contraer la enfermedad. Aunque hay que buscar a los niños que faltan vacunar”, indicó.

La oferta viral en el mundo y en la región es importante. Argentina viene trabajando el tema con mucha conciencia y responsabilidad”, concluyó Biscayart quien también agradeció la fuerte vocación y trabajo de los vacunadores en todas las jurisdicciones como así también y la colaboración de las personas que apoyaron y difundieron la campaña.

Fuente: Consenso Salud

Karina Pontoriero

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17 enero, 2019

El hantavirus es una enfermedad viral aguda grave causada por el virus Hanta. Los ratones silvestres (principalmente los colilargos) lo transmiten a las personas, eliminando el virus a través de la saliva, las heces y la orina.

¿Cómo se contrae el virus?

Frecuentemente se contagia al respirar en lugares abiertos o cerrados (galpones, huertas, pastizales) donde las heces o la orina de los roedores infectados desprendieron el virus contaminando el ambiente.

También se contagia por contacto directo con roedores vivos o muertos infectados, o las heces o la orina de estos roedores.

Otra vía de transmisión es la vía aérea, al estar en contacto estrecho con una persona infectada durante los primeros días de síntomas.

¿Cuáles son los síntomas?

– Fiebre mayor a 38º

– Dolores musculares

– Dolor de cabeza

– Malestar general

– Síntomas gastrointestinales (diarreas, vómitos, dolor abdominal)

Después de algunos días puede haber dificultad respiratoria que puede agravarse produciendo lo que se conoce como “síndrome cardiopulmonar por hantavirus”. Llegada a esta instancia, si la persona no es internada a tiempo puede fallecer.

¿Cómo es el tratamiento?

No existe tratamiento específico. Aquellos pacientes con síndrome cardiopulmonar por hantavirus deben ser asistidos en establecimientos hospitalarios, de preferencia con unidades de terapia intensiva que cuenten con asistencia respiratoria mecánica.

¿Cómo se puede prevenir?

  • Evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones.
  • Evitar que los roedores entren o hagan nidos en las viviendas.
  • Tapar orificios en puertas, paredes y cañerías.
  • Realizar la limpieza (pisos, paredes, puertas, mesas, cajones y alacenas) con una parte de lavandina cada nueve de agua (dejar 30 minutos y luego enjuagar). Humedecer el piso antes de barrer para no levantar polvo.
  • Mantener el césped corto.
  • Ventilar por lo menos 30 minutos antes de entrar a lugares que hayan estado cerrados (viviendas, galpones).
  • Cubrirse la boca y la nariz con un barbijo N95 antes de ingresar a un lugar que haya estado cerrado (un galpón, por ejemplo).
  • Al acampar hacerlo lejos de maleza y basurales, no dormir directamente sobre el suelo y consumir agua potable.
  • Si se encuentra un roedor vivo: usar veneno para roedores o tramperas para capturarlo (no intentar tocarlo o golpearlo).
  • Si se encuentra un roedor muerto: rociarlo con lavandina junto con todo lo que haya podido estar en contacto y esperar un mínimo de 30 minutos. Luego recogerlo usando guantes y enterrarlo a más de 30 cm de profundidad o quemarlo.

¿Si ya tuve Hantavirus me puedo volver a contagiar?

No.

Una persona que haya tenido Hantavirus y ya fue dada de alta ¿puede contagiar a otras personas?

No. El período de contagio entre personas ocurre en los primeros días del inicio del cuadro febril.

¿Los animales domésticos pueden contagiarse hantavirus?

El reservorio de hantavirus es el ratón colilargo. No se ha encontrado animales domésticos infectados por hantavirus.

IMPORTANTE: En caso de tener alguno de los síntomas mencionados se debe hacer una visita urgente al médico. Así, el especialista podrá evaluar la gravedad del cuadro e indicar el tratamiento necesario.

 

Fuentes:

Ministerio de Salud del Gobierno de Chubut

Secretaría de Salud de Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación

Karina Pontoriero

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