Blog

CLASSIC LIST

suicidio.jpg

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 800.000 personas mueren cada año por suicidio y muchas más personas intentan suicidarse. Una tentativa de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante. El suicidio es hoy la segunda causa de fallecimiento en jóvenes de 15 a 29 años (la primera causa son los accidentes de tránsito) y se da principalmente en los países de ingresos bajos y medianos, aunque se trata de un fenómeno global que afecta todos los estratos sociales.

El suicidio es una tragedia que afecta a toda la familia, incluso a la comunidad, y sus consecuencias perduran en el tiempo.

Si bien el vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales (en particular los trastornos relacionados con la depresión y el consumo de alcohol) está bien documentado; en los países de altos ingresos, muchos suicidios se producen impulsivamente en momentos de crisis, como los problemas financieros, rupturas de relaciones o dolores y enfermedades crónicos.

Además, las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento están estrechamente ligadas a conductas suicidas. Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos vulnerables objeto de discriminación, por ejemplo, los refugiados y migrantes; las comunidades indígenas; las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales, intersexuales y los reclusos.

Los suicidios son prevenibles. La OMS, junto con la Federación Mundial de Salud Mental, la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y United for Global Mental Health, presentó el mes pasado la campaña “40 segundos para actuar”, con diferentes acciones para prevenir el suicidio y tomar conciencia de que se trata de un problema de salud pública. Esta campaña, que finaliza el 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, sugiere algunas formas de actuar para ayudar a una persona que está atravesando un mal momento o visibilizar la problemática del suicidio:

  • Si está pasando por momentos difíciles, dedique 40 segundos a charlar con alguien en quien confíe y dígale cómo se siente.
  • Si un ser querido de un amigo o conocido suyo se suicidó, tómese 40 segundos para charlar con ese amigo y preguntarle cómo se siente.
  • Si es empresario o gerente, dedique 40 segundos a enviar un mensaje positivo de apoyo a sus empleados e informarles de los recursos disponibles en el lugar de trabajo o en el municipio en caso de estar pasando por dificultades emocionales.
  • Si administra un perfil en redes sociales, televisión o radio, incluya espacios de 40 segundos para difundir testimonios o mensajes acerca de la salud mental.

La OMS asegura que existen algunas medidas que se pueden adoptar entre la población, los grupos de población y las personas para prevenir el suicidio y los intentos de cometerlo. Esas medidas incluyen:

  • Restringir el acceso a los medios de suicidio (por ejemplo, plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos).
  • Que los medios de comunicación informen responsablemente.
  • Realizar intervenciones escolares.
  • Llevar adelante políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol.
  • Lograr la identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo.
  • Capacitar al personal sanitario no especializado, en la evaluación y gestión de conductas suicidas.
  • Realizar seguimiento y prestar apoyo comunitaria a personas que intentaron suicidarse.

El suicidio es un problema complejo y, por tal motivo, las actividades de prevención requieren la coordinación y colaboración de múltiples sectores de la sociedad, incluidos los de salud, educación, trabajo, agricultura, comercio, justicia, derecho, defensa, política y medios de comunicación.

Fuente: OMS


depresion-en-mujeres_11055-727.jpg

Los cambios que sufren los adolescentes pueden ser causas de estrés o angustia y desencadenar enfermedades mentales. Cambios en el cuerpo, el ingreso a la universidad o al mundo laboral, la sensación de sentirse incomprendidos, las crisis personales o familiares y las situaciones de vulnerabilidad, entre otras, vuelven a los jóvenes más propensos a las enfermedades mentales.

De acuerdo con un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud, la mitad de las enfermedades mentales comienzan antes de los 14 años, pero la mayoría de los casos ni se detectan ni se tratan. La depresión ocupa el tercer lugar en enfermedades del grupo adolescente y el suicidio, una de sus posibles consecuencias, es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a  29 años. El uso nocivo del alcohol y de drogas ilícitas, así como los trastornos alimentarios son otros de los problemas que suelen atravesar los adolescentes en cualquier lugar del mundo.

Para evitar el empeoramiento de estos cuadros es muy importante reconocer y tratar la patología desde edades tempranas para ayudar a crear resiliencia mental y hacer frente a los retos que plantea el mundo actual. Cada vez son más numerosas las pruebas de que la promoción y la protección de la salud del adolescente es beneficiosa no solo para la salud a corto y a largo plazo, sino también para la economía y la sociedad, pues adultos jóvenes sanos podrán contribuir mejor a la fuerza laboral, a sus familias y comunidades, y a la sociedad en su conjunto.

Un desarrollo sano durante la infancia y la adolescencia, mejorar las habilidades sociales, la capacidad para resolver problemas y la autoconfianza pueden ayudar a prevenir algunos problemas de salud mental, como los trastornos de la conducta, la ansiedad, la depresión y los trastornos alimentarios, además de otros comportamientos de riesgo relacionados, por ejemplo, con las conductas sexuales, el abuso de sustancias o los comportamientos violentos.

Conocer y entender los signos y síntomas precoces que alertan de una enfermedad mental es prevenir. Los padres y los docentes pueden contribuir a crear en los niños y adolescentes aptitudes que les ayuden a hacer frente a los retos que se encontrarán cada día en casa, en el colegio o en la calle.

Fuentes:

  • Federación Mundial de la Salud Mental (WFMH)
  • Organización Mundial de la Salud (OMS)

OB827G0chica-1200x801.jpg
12/Jun/2018

Más de 300 millones de personas en el mundo  sufren o han sufrido depresión. La cifra proporcionada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es alarmante. ¿Más datos? La depresión es la principal causa de discapacidad en el mundo y, en el peor de los casos, puede provocar el suicidio, que actualmente es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años. El costado alentador ante estas cifras preocupantes es que este trastorno mental frecuente se puede prevenir y tratar.

Pero, ¿qué es la depresión? La OMS la define como “una enfermedad que se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas, durante al menos dos semanas”. Además, las personas con depresión suelen presentar otros síntomas, como pérdida de energía, cambios en el apetito, necesidad de dormir más o menos de lo normal, ansiedad, disminución de la concentración, indecisión, inquietud, sentimiento de inutilidad, culpabilidad o desesperanza y pensamientos de autolesión o suicidio. Afecta a personas de todas las edades y estratos sociales, pero suele ser más frecuente en mujeres que en hombres. En muchísimos casos, la imposibilidad de relacionarse y/o llevar adelante tareas cotidianas tiene graves consecuencias en los vínculos sociales, lo que perjudica familias, amistades y trabajo.

La depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. Las personas que han vivido situaciones extremas o que estén atravesando un duelo, por ejemplo, tienen más probabilidades de sufrir depresión. También existe relación entre la depresión y la salud física: las enfermedades cardiovasculares pueden producir depresión y viceversa.

Uno de los grandes problemas que enfrentan las personas con depresión es la estigmatización de los trastornos mentales. Si bien existen tratamientos eficaces, se calcula que más de la mitad de los enfermos no los recibe, ya sea por falta de recursos o por diagnósticos erróneos. “Una mejor comprensión de qué es la depresión y de cómo puede prevenirse y tratarse contribuirá a reducir la estigmatización asociada a la enfermedad y conllevará un aumento del número de personas que piden ayuda”, declara la OMS en un informe sobre este tema. El tratamiento suele consistir en terapia de conversación, medicación antidepresiva o una combinación de ambos métodos.

Consejos de la OMS

¿Qué puede hacer si cree que está deprimido?

  • Hable de sus sentimientos con alguien de su confianza. La mayoría de las personas se sienten mejor tras hablar con alguien que se preocupa por ellas.
  • Solicite ayuda profesional. Hablar con un profesional o con su médico de cabecera es un buen punto de partida.
  • Recuerde que puede sentirse mejor si recibe la ayuda adecuada.
  • Siga realizando las actividades que le gustaban cuando se encontraba bien.
  • No se aísle. Mantenga el contacto con familiares y amigos.
  • Haga ejercicio regularmente, aunque se trate de un pequeño paseo.
  • Mantenga hábitos regulares de alimentación y sueño.
  • Acepte que puede tener depresión y ajuste sus expectativas. Tal vez no pueda llevar a cabo todo lo que solía hacer.
  • Evite o limite la ingesta de alcohol y absténgase de consumir drogas, ya que estos productos pueden empeorar la depresión.
  • Si tiene pensamientos suicidas, pida ayuda a alguien inmediatamente.

¿Qué hacer si cree que alguien cercano está atravesando una depresión?

  • Encuentre un momento adecuado y un lugar tranquilo para hablar con la persona por la que está preocupado. Dígale que está allí para escucharla.
  • Anímela a pedir ayuda a un profesional, como un médico, un profesional de salud mental, un asesor o un trabajador social. Ofrézcase a acompañarla a las citas médicas.
  • Si cree que la persona corre un peligro inmediato, no la deje sola. Pida ayuda profesional, a un teléfono de asistencia para personas en crisis o hable con los familiares.
  • Si la persona por la que está preocupado vive con usted, asegúrese de que no tenga acceso a medios para autolesionarse (como pesticidas, armas de fuego o medicación) en el hogar.
  • Mantenga el contacto con dicha persona para comprobar que está bien.

Recuerde: si conoce a alguna persona que podría estar pensando en suicidarse, hable con ella al respecto. Escúchela con actitud abierta y ofrézcale su apoyo.

Fuente: Organización Mundial de la Salud


Acudir Emergencias Médicas 2018. Todos los derechos reservados.