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El cáncer de cuello uterino se produce en las células del cuello uterino, que es la parte inferior del útero conectada a la vagina. Comienza cuando las células sanas del cuello uterino desarrollan cambios (mutaciones) en su ADN. En ese ADN se encuentran las instrucciones que le dicen a una célula qué hacer. En este caso, las mutaciones les dicen a las células que crezcan y se multipliquen fuera de control; entonces se acumulan formando una masa o tumor que –en estadios muy avanzados- pueden diseminarse a otras partes del cuerpo, lo que se conoce como metástasis.

En etapas tempranas, el cáncer de cuello uterino, generalmente, no produce signos ni síntomas. Por eso se recomienda realizar controles ginecológicos a partir de los 21 años o desde los 3 años posteriores al inicio de las relaciones sexuales: Una prueba de Papanicolaou puede detectar células anormales en el cuello uterino, incluidas células cancerosas y células que muestran cambios que aumentan el riesgo de cáncer cervical. Será el médico o médica quien evaluará si se han dado situaciones de riesgo especiales que requieran otro tipo de estudios complementarios.

Para prevenir el riesgo de contraer cáncer de cuello uterino es importante:

  • Que todas las niñas y niños de 11 años reciban la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH). Esta vacuna forma parte del Calendario Nacional del Vacunación y reduce el riesgo de infección por VPH, una de las principales causas de cáncer de cuello.
  • Usar preservativo en todas las relaciones sexuales.
  • No fumar o dejar de hacerlo.

Cuando el cáncer de cuello uterino está en estadios un poco más avanzados, puede presentar alguno de los siguientes síntomas:

  • Sangrado vaginal después de las relaciones sexuales, entre períodos o después de la menopausia.
  • Flujo vaginal acuoso y con sangre, que puede ser abundante y tener un olor fétido.
  • Dolor pélvico o dolor durante las relaciones sexuales.

Según la estadificación de la lesión cancerígena puede realizarse tratamiento quirúrgico, requerir algún otro tratamiento como quimioterapia o radioterapia.


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El cáncer de cérvix o cuello de útero es el segundo tipo de cáncer más frecuente en mujeres y es causado por algunos tipos de VPH (Virus de Papiloma Humano), un virus muy común de transmisión sexual. Cuando el VHP no es tratado y las lesiones persisten en el cuello uterino pueden transformarse en cáncer. Este tipo de cáncer es frecuente en mujeres jóvenes: según datos publicados por la Fundación para la Investigación, Docencia y Prevención del Cáncer (FUCA), se diagnostican 15 a 20 casos cada 100.000 mujeres de entre 20 y 35 años.

La buena noticia es que existen formas de prevenir esta enfermedad:

  • La vacuna contra el VPH. Son dos dosis obligatorias (tienen que pasar al menos 6 meses entre ambas dosis) y es para todas las mujeres y varones de 11 años. Sin la segunda dosis no hay protección. Esta vacuna forma parte del Calendario Nacional de Vacunación Obligatoria.
  • El Papanicolau o PAP. Es recomendable que todas las mujeres mayores de 18 años o que hayan iniciado su vida sexual realicen un control ginecológico cada año, que incluya Pap y Colposcopía.
  • El uso de preservativo protege contra el contagio del VPH y otras enfermedades de transmisión sexual.

Factores de riesgo y síntomas

El cáncer de cuello uterino no suele presentar síntomas en sus etapas tempranas, por eso se insiste en la importancia de realizar el control ginecológico anual.  Tener o haber tenido una infección por VPH, fumar, tomar anticonceptivos orales por períodos muy prolongados, haber tenido múltiples parejas sexuales o tener VIH son factores que aumentan los riesgos de enfermarse.

Si se presenta dolor o sangrado con las relaciones sexuales, flujo vaginal maloliente o sangrado fuera de las menstruaciones se sugiere visitar al ginecólogo.

FUENTE:
– Fundación para la Investigación, Docencia y Prevención del Cáncer (FUCA)
– Ministerio de Salud de la Nación


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Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Cáncer de cuello uterino dejaría de ser un problema de salud pública mundial a fines de este siglo si se cumplen las medidas preventivas, como la vacunación en niñas y niños de 11 años. La OMS destaca también que son fundamentales las medidas diagnósticas y terapéuticas; es decir, los chequeos periódicos para una detección temprana en etapas previas al cáncer y la indicación y cumplimiento del tratamiento adecuado.

El Cáncer de cuello uterino es causado por algunos tipos de HPV/VPH (Virus de Papiloma Humano), un virus muy común tanto en hombres como en mujeres, que se transmite generalmente a través de las relaciones sexuales. La mayoría de las veces el virus desaparece solo, pero si la infección persiste puede producir lesiones en el cuello que podrían convertirse en cáncer con el paso del tiempo. Los controles ginecológicos periódicos evitarían que esas lesiones precancerosas deriven en un cáncer.

 

 

La buena noticia es que el Cáncer de cuello uterino se puede prevenir. ¿Cómo?

  • Con la aplicación de dos dosis de la vacuna contra el HPV en nenas de 11 años.
  • Realizándose un Papanicolau, al menos cada 3 años, a partir de los 21 años.

La vacuna contra el HPV forma parte del Calendario Nacional de Vacunación. Es gratuita y obligatoria para mujeres y varones de 11 años y está disponible en hospitales y vacunatorios públicos de todo el país.

¿Qué causa el Cáncer de cuello uterino?

Las posibles causas son varias, pero la principal es la infección por HPV, que se transmite de persona a persona por contacto sexual. Algunos tipos de HPV producen verrugas en o alrededor de los órganos genitales femeninos y masculinos o en la zona del ano. Este tipo de HPV es de bajo riesgo y raramente se transforma en cáncer, pero hay HPV de alto riesgo que, eventualmente, pueden causar ciertos cánceres, como el cáncer de cuello uterino.

Fumar es otro de los factores que expone a las personas a muchas sustancias químicas cancerígenas que afectan más que a los pulmones. Las mujeres que fuman tienen el doble de posibilidades de padecer cáncer de cuello uterino que quienes no fuman. El cigarrillo debilita el sistema inmunológico y le resulta más difícil combatir infecciones con VPH. En relación a este punto, las mujeres con HIV o que toman medicamentos inmunosupresores corren mayores riesgos de infecciones por HPV.

Para fortalecer el sistema inmune es importante llevar una alimentación variada, con alto consumos de frutas y verduras, y tener un peso saludable. Y siempre realizar los chequeos anuales con el ginecólogo, claro.

 

Fuente: OMS


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