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Es sabido que la lactancia materna desde el nacimiento ayuda al desarrollo del bebé, refuerza sus defensas y, como consecuencia, evita enfermedades comunes como bronquiolitis o diarreas. Además, fortalece el vínculo madre e hijo y protege a la madre de muchas enfermedades como cáncer de mama, hipertensión, anemia, osteoporosis e incluso de la depresión postparto.

En plena pandemia es normal que surjan dudas respecto de la seguridad de la lactancia materna; sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud de la Nación (MSN) informan que hasta la fecha no se ha detectado la transmisión de casos activos de COVID-19 a través de la leche materna ni de la lactancia y tampoco se ha detectado el virus activo en la leche materna de ninguna mujer con confirmación de la enfermedad, por lo que nada indica que deba interrumpirse el amamantamiento cuando la mujer sospecha o confirma que es COVID-19 positivo. Si bien los investigadores continúan realizando estudios, los especialistas consideran que los beneficios de la lactancia materna superan los posibles riesgos de transmisión y enfermedad asociados al COVID-19, teniendo en cuenta que en la gran mayoría de los pocos casos positivos en niños -siempre por fuentes distintas a la lactancia materna-, la enfermedad ha sido asintomática o ha cursado con síntomas leves.

De todas formas, es recomendable tomar medidas de higiene adecuadas para prevenir un posible contagio de COVID-19, en caso de que la madre tenga sospechas o sea COVID-19 positivo. Estas medidas son:

  • Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o con alcohol al 70%, especialmente antes de tocar al bebé.
  • Utilizar tapabocas o barbijo limpio mientras está amamantando al bebé. Es importante que el tapabocas cubra desde la nariz hasta el mentón para que cumpla su función. Una vez que termine de dar la teta debe desechar el barbijo o lavarlo con agua y jabón si se trata de un tapabocas reutilizable.
  • Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo al estornudar o toser, desechar el pañuelo y lavarse nuevamente las manos.
  • Si no tiene tapaboca, igualmente puede amamantar extremando las demás medidas de prevención como lavado frecuente de manos antes de tocar al bebé, taparse con un pañuelo al toser o estornudar y mantener la higiene de las superficies.

En resumen, la lactancia materna brinda a los bebés incontables beneficios para su salud y desarrollo que perdurarán toda su vida, por lo que no hay ningún motivo evidente para suspenderla durante la pandemia.

Fuente: Organización Mundial de la Salud


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Amamantar a un bebé recién nacido es protegerlo para toda la vida. Los bebés alimentados con leche materna se enferman menos y crecen más sanos. Según la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la leche materna aporta factores antiinfecciosos, inmunitarios y otros componentes que favorecen el desarrollo madurativo del niño. Además, la lactancia natural facilita el vínculo corporal y emocional entre la madre y bebé.

La madre también es beneficiada por la lactancia. Las mujeres que amamantan corren menos riesgo de hemorragia en el post- parto y su consecuente anemia. Además, hay menor incidencia de cáncer de mama en las mujeres que han amamantado a lo largo de su vida y menor riesgo de osteoporosis en la post- menopausia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica mantener la Lactancia Materna Exclusiva por 6 meses. Si durante esta etapa la madre debe estudiar o trabajar puede dejar su propia leche extraída, que se conserva de 6 a 8 hs a temperatura ambiente, hasta 3 días en la heladera y hasta 3 meses en el freezer sin contaminarse ni perder nutrientes.

Después de los 6 meses de vida, cuando el bebé ya se sienta y se mueve más, se recomienda complementar la lactancia con los alimentos indicados por el pediatra.

La OMS sugiere continuar con la lactancia materna hasta los 2 años, pero no hay una edad fija ni preestablecida para finalizar. El destete  es un proceso  y lo ideal es que se dé gradualmente y de mutuo acuerdo. No es aconsejable que el destete coincida con otras situaciones de pérdida, como mudanzas, enfermedades o fallecimientos ni con el regreso de la madre a la vida laboral.

¿Cómo prepararse para amamantar? 
Durante el embarazo es importante consultar al profesional de salud sobre los cambios que ocurren en los pechos; sobre cómo colocar al bebé en el pecho desde su nacimiento y sobre todas las dudas que surjan.
También es necesario charlar con la familia acerca de la decisión de amamantar; buscar ayuda en profesionales de la salud que brinden asesoramiento sobre la práctica de la lactancia y evitar el uso de ropa muy ajustada para no comprimir los pechos.
Una vez que el bebé nace, la madre deberá recostarlo sobre su pecho desde la primera hora de vida, permitiéndole que explore hasta prenderse a la teta.

Fuentes:
Sociedad Argentina de Pediatría
Organización Mundial de la Salud


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Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que promueve la lactancia materna o natural y su importancia para mejorar la salud de los bebés.

De acuerdo con un informe publicado por UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS), los recién nacidos que toman leche materna en su primera hora de vida tienen muchas más posibilidades de sobrevivir y registran menos problemas de salud a lo largo de su vida.

La OMS recomienda la lactancia como alimentación exclusiva durante los 6 primeros meses de vida, dado que es el mejor modo de proporcionar al recién nacido los nutrientes que necesita. Después de los 6 meses, la recomendación es continuar con la lactancia materna hasta los 2 años, complementada con los alimentos indicados por el pediatra.

¿Cuáles son los beneficios que aporta la leche materna? La leche materna contiene más de 370 componentes específicos que inmunizan a los niños de diversas enfermedades y aporta todos los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables en los niveles psicológico, hormonal, nutricional e inmunológico. Todo esto protege al niño de  enfermedades como catarro, bronquiolitis, neumonía, otitis, infecciones de orina, entre otras. Además, reduce la predisposición a enfermedades respiratorias, previene alergias y favorece el correcto desarrollo de la mandíbula, los dientes y el habla.

En definitiva, la lactancia materna es una de las formas más eficaces de asegurar la salud y la supervivencia de los niños.  A todos estos beneficios, se suma que es un hábito que facilita el vínculo entre el bebé y su mamá, lo que le brinda seguridad, lo reconforta y favorece su autoestima.

Según la OMS, si prácticamente todos los niños fueran amamantados, cada año se salvarían unas 820 000 vidas infantiles.

5 verdades sobre la lactancia materna

  1. En los primeros 6 meses de vida, la lactancia materna o natural es fundamental para lograr un crecimiento, desarrollo y salud óptimos.
  2. Protege a los niños contra las enfermedades frecuentes de la infancia, como la diarrea o lo neumonía.
  3. También es beneficiosa para las madres: reduce los riesgos de cáncer de mama y de ovario, de diabetes tipo 2 y de depresión post parto.
  4. Aporta beneficios a largo plazo para los niños: los adolescentes y adultos que fueron amamantados son menos propensos a enfermarse de diabetes tipo 2 y a padecer sobrepeso u obesidad.
  5. Las leches artificiales no contienen los anticuerpos presentes en la leche materna

Fuente: OMS


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