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La EPOC, o enfermedad pulmonar obstructiva crónica, se caracteriza por la obstrucción del flujo de aire en los pulmones. Las dos formas principales de EPOC son la bronquitis crónica y el enfisema.

La Bronquitis Crónica produce inflamación y estrechamiento de los bronquios (las vías respiratorias que llevan el aire a los pulmones). Esto conduce a la producción de mucosidad adicional y puede causar tos crónica.

En el enfisema, los sacos de aire en los pulmones (alvéolos) se dañan. Esto reduce la elasticidad de los pulmones y conduce a la destrucción de las paredes de los alvéolos, lo que resulta en una disminución de la superficie de intercambio de oxígeno y dióxido de carbono.

Los principales factores de riesgo para desarrollar EPOC incluyen el tabaquismo, la exposición a largo plazo a sustancias irritantes del aire, como el humo de segunda mano, la contaminación del aire y la genética.

Los síntomas comunes de la EPOC incluyen dificultad para respirar, tos crónica, producción excesiva de esputo, fatiga y falta de energía. Estos síntomas suelen empeorar con el tiempo. El tratamiento de la EPOC se centra en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Es importante que las personas con EPOC eviten la exposición a factores de riesgo como el humo del tabaco y la contaminación del aire, y trabajen en estrecha colaboración con su equipo de atención médica para gestionar la enfermedad.


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La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) causa la obstrucción del flujo de aire de los pulmones. Los síntomas incluyen dificultad para respirar, tos, producción de moco (esputo) y sibilancias. Puede ser causada por la exposición -a largo plazo-, a gases irritantes o partículas de materia, pero la causa más frecuente es el tabaquismo. Las personas con EPOC tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas, cáncer de pulmón y varias otras afecciones.
 
Aunque la EPOC es una enfermedad progresiva que empeora con el tiempo, es tratable. Con un manejo adecuado, la mayoría de las personas con EPOC pueden lograr un buen control de los síntomas y la calidad de vida, así como reducir el riesgo de otras afecciones asociadas.
Prevención.
🔵 La EPOC normalmente tiene una causa evidente y un camino claro de prevención, y existen maneras de frenar la progresión de la enfermedad. La mayoría de los casos están directamente relacionados con el consumo de cigarrillos, y la mejor manera de prevenirla es no fumar nunca, o dejar de fumar inmediatamente.
 
Dejar de fumar puede ser un proceso que presente cierta dificultad, especialmente si ya se ha intentado en otras ocasiones. Aun así, es prudente seguir intentándolo. Es esencial encontrar un programa para dejar el tabaco, que pueda ayudar a abandonar el hábito permanentemente. Es la mejor oportunidad para reducir el daño a los pulmones.
 
🔵 La exposición a gases y polvos químicos es otro factor de riesgo para la EPOC. En caso de exposición a este tipo de irritantes pulmonares, es recomendable el uso de equipos de protección respiratoria.
 
🔵 También es importante aplicarse la vacuna antigripal todos los años y la vacuna contra la neumonía neumocócica regularmente para reducir el riesgo o prevenir algunas infecciones.
 
🔵 Realizar ejercicio regularmente y mantener hábitos saludables contribuyen favorablemente a prevenir la EPOC, o frenar su progresión.

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El tercer miércoles de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Prevención de la EPOC, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica que causa más de 3 millones de muertes cada año. Esta enfermedad, prevenible y tratable, está entre las tres principales causas de fallecimiento en el mundo.

La EPOC es causada especialmente por la exposición al tabaco (ya sea fumador activo o pasivo), por la contaminación del aire y la exposición a humos y productos químicos, entre otros factores. También corren más riesgos de contraer la enfermedad las personas que nacieron prematuras y las que padecieron asma o infecciones respiratorias frecuentes en la infancia.

Esta enfermedad se caracteriza porque los bronquiolos sufren daños y se restringe el intercambio de gases; las vías respiratorias se estrechan, obstruyen o inflaman y los pulmones pueden destruirse parcialmente. Las consecuencias de la EPOC son: falta de aire, tos crónica (a menudo con esputo) y/o cansancio. Cuanto más grave es la enfermedad, más difícil es para el paciente realizar ciertas actividades cotidianas, debido a la disnea o falta de aire.

Aunque la EPOC no tiene cura, es una enfermedad tratable. Cuando se detecta precozmente, se puede frenar o retrasar el agravamiento de los síntomas. Para confirmar el diagnóstico, el médico debe realizar una espirometría, un estudio sencillo que prueba el funcionamiento de los pulmones. Es de vital importancia que una persona fumadora diagnosticada con EPOC trate de abandonar el cigarrillo, ya que este hábito empeora los síntomas y acelera la progresión de la enfermedad.

Para prevenir la EPOC es importante:

  • No fumar o dejar de hacerlo
  • Practicar actividad física regularmente
  • Vacunarse contra la gripe, neumonía y COVID-19

Fuente: OMS


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