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¿Qué es la Tuberculosis?

Es una enfermedad contagiosa que se transmite por el aire -al toser, escupir o estornudar- y afecta principalmente los pulmones. Un tercio de la población mundial está infectada con el bacilo, pero solo una de cada 10 personas desarrolla la forma activa. Se estima que una persona con la forma activa puede infectar entre 10 y 15 personas al año. Si el sistema inmunológico está sano se mantiene en estado latente: es decir que no presenta síntomas ni puede transmitirse, pero la enfermedad se desarrolla fácilmente en un sistema inmunológico debilitado, como es el caso de las personas con VIH.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas de la tuberculosis pulmonar son: tos persistente, fiebre, sudoración nocturna y pérdida de peso. La infección también puede afectar a otras partes del cuerpo, como los nódulos linfáticos, la espina dorsal o los huesos. En estos casos se trata de tuberculosis extrapulmonar, una enfermedad más frecuente en pacientes VIH-positivos y en niños.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento es la administración de una combinación de medicamentos y dura al menos seis meses. Se habla de tuberculosis resistente cuando presenta resistencias a uno o más medicamentos de primera línea.

¿Cuál es la situación actual?

A pesar de tratarse de una enfermedad prevenible y curable, la tuberculosis se encuentra entre las 10 principales causas de muerte en el mundo. Además, es la primera causa de muerte en personas con VIH. Se estima que un millón y medio de personas mueren al año por esta enfermedad.

La Organización Mundial de Salud (OMS), mediante la estrategia “Fin de la Tuberculosis”, ha propuesto la meta de reducir la mortalidad mundial por esta enfermedad en un 95% entre los años 2015 y 2035. El objetivo es eliminar la enfermedad para el 2050.

¿Qué pasa con la tuberculosis en la Argentina?

Si bien la tuberculosis sigue ocasionando muertes en la población argentina en todas las edades, la mayoría de ellas se registran por debajo de la esperanza de vida y se consideran muertes prematuras. Las estadísticas de nuestro país muestran una tasa de 26,23 personas enfermas por cada 100.000 habitantes. El 18% de los casos notificados fueron en menores de 20 años, lo que demuestra que la tuberculosis se lleva muchas vidas de niños y adolescentes. Por otra parte, el 30% de las muertes de personas de entre 25 y 39 años con tuberculosis estuvo asociado al VIH.

El riesgo de morir por tuberculosis se relaciona con:

  • Localización: La mortalidad es mayor en tuberculosis pulmonar, aunque la tuberculosis extrapulmonar alcanza cifras elevadas entre las personas fallecidas por trastornos inmunosupresores, en especial el Sida
  • Extensión de las lesiones y afectaciones extensas de un órgano
  • Infección por VIH
  • Demora en el diagnóstico
  • Edad avanzada
  • Desnutrición

Todos estos son factores que aumentan la mortalidad en los casos de tuberculosis.

 

Fuentes:

  • OMS
  • Ministerio de Salud de la Nación

 


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La tuberculosis es una enfermedad producida por el bacilo de Koch, que se contagia comúnmente por la vía respiratoria cuando una persona enferma tose o estornuda y otra persona inhala el bacilo. La tos y los estornudos, el contacto íntimo y prolongado, el hacinamiento y la falta de ventilación e higiene de la vivienda aumentan los riesgos de contagio.

Los síntomas habituales son: tos persistente (puede ser con sangre), dolor en el tórax, debilidad o cansancio, falta de apetito, pérdida de peso, fiebre, escalofrío, sudoración nocturna. Muchas de las personas infectadas no presentan síntomas, lo que facilita la propagación de la enfermedad. En la mayoría de los casos, después de un período de incubación de 4 a 12 semanas, la infección cursa en forma asintomática o con síntomas inespecíficos, como fiebre, malestar general y tos, que ceden sin tratamiento puntual. Posteriormente permanece en forma latente y el riesgo de que se reactive en algún momento de la vida es de un 10% a un 20%.

Si bien en los adultos es más frecuente y se asocia, generalmente, a reactivación de la infección con compromiso pulmonar, los niños tienen mayor riesgo de desarrollar infecciones graves y diseminadas. Ser menor de 5 años, estar malnutrido, convivir con un adulto con tuberculosis activa o con alto riesgo de contraerla,  estar infectado con VIH u otra enfermedad que debilite el sistema inmunológico, son factores que se asocian con mayor riesgo de desarrollar enfermedad.

Los niños que viajan a un país donde la tuberculosis es endémica y tengan contacto prolongado con personas que viven allí; los niños que viven en refugios o con alguien que haya estado en la cárcel, también corren mayores riesgos de enfermarse. Lo más común es que los niños se infecten por un adulto infectado. No es habitual que un chico con tuberculosis contagie, ya que suelen tener muy pocas bacterias en su mucosidad y su tos es relativamente ineficaz.

¿Qué pasa en Argentina?

En los últimos años aumentó el número de casos de tuberculosis en nuestro país y en el mundo. Solo en Argentina, dos años atrás se notificaron 11.560 casos nuevos y se incrementó la mortalidad, que fue 5% mayor que en el 2015. Actualmente, es la novena causa de muerte a nivel mundial y la primera por enfermedades infecciosas.

La BCG es la única vacuna disponible para el control de la Tuberculosis, por lo que vacunar a los recién nacidos es un derecho y una responsabilidad de toda la comunidad. La vacuna BCG es parte del Calendario Nacional de Vacunación y se aplica a los bebés recién nacidos antes de ser dados de alta, para protegerlos de las formas graves de tuberculosis, como meningitis.

A  pesar de muchos logros y avances, la tuberculosis continúa siendo un problema importante de la Salud pública en todo el mundo, especialmente en algunos lugares de a América Latina, debido a que es una infección asociada directamente a la situación socioeconómica, favorecida por las migraciones, con un incremento de poblaciones en situación marginal.

Es importante destacar que la tuberculosis tiene tratamiento; este  dependerá de la fase en que se diagnostique la enfermedad. ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico de la infección se hace con la prueba de la tuberculina, que consiste en inyectar una pequeña cantidad de tuberculina en la piel del antebrazo y medir el resultado a los 3 días.

Los niños que están en riesgo de contraer tuberculosis deben hacerse una prueba cutánea de tuberculina. Esta prueba se realiza en el consultorio del pediatra.

Asesoraron: Dras. Deborah Berenstein y Eliana Anteliz García

Fuentes:

  • Ministerio de Salud de la Nación
  • “Actualización en Inmunizaciones a distancia 2018”, Hospital de Niños Ricardo Guitérrez
  • Vacuna BCG, Dra. Miriam E. Bruno, Htal. Carlos G. Durand

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