Consejos prácticos para estudiar sin contracturarse

5 julio, 2018 by Karina Pontoriero
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El dolor muscular, también conocido como mialgia, obedece a múltiples causas, pero se asocia principalmente a factores como estrés, malas posturas – en especial al estar sentado-, o sobreesfuerzos físicos al hacer ejercicio. Las contracturas generan dolor, que puede ser incapacitante o limitar la movilidad articular, provocar dolores de cabeza y espalda, y afectar las actividades diarias, el rendimiento e incluso nuestra respiración, entre muchas otras consecuencias.

Es importante recurrir al médico para descartar causas serias y determinar el origen del dolor o de las contracturas para así combatirlos y, más importante aún, corregir aquello que los provoca, con ayuda de la Kinesiología, que es el estudio científico del movimiento humano para tratar y prevenir enfermedades. Esta disciplina utiliza medios físicos – como las manipulaciones manuales o ejercicios correctivos – y diversos aparatos, como el láser, las ondas de choque o la electroanalgesia, para actuar en el alivio del dolor y la corrección de sus causas.

Un elemento a tener en cuenta es la prevención. En este aspecto, una situación causal frecuente es la postura que se adopta, especialmente durante las largas horas que suelen pasarse sentado, ya sea durante el estudio o en el trabajo. En general, si la posición no es la correcta porque suele estarse inclinado hacia adelante y encorvado o si el mobiliario es inadecuado o no está bien graduado, se producen contracturas musculares.

Algunos consejos prácticos para una postura correcta durante el estudio o trabajo incluyen:

  • Usar una silla (graduable y especialmente diseñada) y un escritorio apropiados. Si se trabaja con un monitor de computadora, ajustarlo para que quede a la altura de los ojos, con el teclado próximo; las manos descansando sobre el escritorio y codos cercanos al cuerpo (con flexión de 90 grados).
  • La silla debe tener una altura que permita que los pies toquen el suelo con las plantas totalmente apoyadas o en su defecto usar una plataforma. Para ajustarla, pararse al lado y comprobar que el asiento quede aproximadamente a la altura de la rodilla. Si hay apoyabrazos, deben estar a una altura que permita mantener los hombros relajados.
  • El ángulo que forman tronco y muslos debe ser de 90 grados o mayor (hasta 110 grados) y no se deben cruzar las piernas, para distribuir el peso de forma pareja. La parte de atrás de las rodillas deben estar a unos 5 centímetros del borde del asiento y los tobillos deben quedar por delante de las rodillas.
  • La columna debe quedar contra el respaldo teniendo especial cuidado que la curva lumbar esté bien apoyada. Esto permite la alineación de la cabeza, que debe estar erguida y no inclinada hacia adelante. En ese sentido, la posición de la columna vertebral es fundamental y no debe perder alineación en ningún momento, ya que si ocurre aparecen contracturas con dolores de espalda y fatiga.
  • Y, por último, es imprescindible una pausa activa cada dos o tres horas, que incluya levantarse, realizar ejercicios de respiración y de movilidad de brazos, piernas, cuello y cabeza, acompañando siempre de estiramientos suaves. Debe durar entre 10 y 15 minutos.

Fuente: Revista Colegio

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