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1 julio, 2022 Prevención
El uso de las vacunas ha supuesto un gran avance para la prevención de numerosas enfermedades causantes de múltiples epidemias y muertes a lo largo de los años.
 
En el caso de la tuberculosis, la vacuna desarrollada para prevenirla es la BCG (Bacilo Calmette-Guérin, por sus creadores). Fue aplicada por primera vez el 1° de julio de 1921 y sigue siendo actualmente la única forma de prevenir esta grave enfermedad.
 
Un hito en la salud pública mundial fue la erradicación de la viruela en 1980. Actualmente se trabaja para erradicar la poliomielitis.
 
En la Argentina, ya no se registran casos autóctonos de Sarampión desde el año 2000, de rubéola congénita desde 2009. El último caso de poliomielitis fue en 1984, difteria 2006, tétanos neonatal 2007 y se redujo en más del 96% los casos de trasplantes hepáticos por el virus de la hepatitis A.
 
Ante la ausencia de vacunación y el contacto con el microorganismo causante de la infección, existe el riesgo de padecer la enfermedad y, por supuesto, sus formas graves o fatales.
Además, es fundamental tomar conciencia del riesgo de contagiar a personas más vulnerables que no pueden recibir las vacunas por tener contraindicaciones para su aplicación.
 
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La tuberculosis es una enfermedad infecciosa y potencialmente seria que afecta principalmente los pulmones. La bacteria que causa la tuberculosis es el bacilo de Koch, y se contagia de persona a persona a través de pequeñas gotitas diseminadas en el aire al toser o estornudar.

Muchas cepas de tuberculosis son resistentes a los medicamentos más utilizados para tratar la enfermedad. Las personas con tuberculosis activa deben tomar muchos tipos de medicamentos por meses para deshacerse de la infección y prevenir la resistencia a los antibióticos.

Síntomas

Si bien el cuerpo puede hospedar la bacteria que causa la tuberculosis, el sistema inmunitario generalmente evita la enfermedad. Por este motivo, los médicos distinguen entre:

La tuberculosis latente. Hay infección de tuberculosis, pero la bacteria en el organismo está en estado inactivo y no presentas síntomas. La tuberculosis latente, también llamada tuberculosis inactiva o infección por tuberculosis, no es contagiosa. La tuberculosis latente se puede convertir en tuberculosis activa, por lo que el tratamiento es importante.

La tuberculosis activa. También llamada enfermedad de tuberculosis, esta afección genera la enfermedad, en la mayoría de los casos, puede contagiarse a otras personas. Puede manifestarse semanas o años después de la infección por la bacteria de la tuberculosis.

Los signos y síntomas de la tuberculosis activa incluyen:

  • Tos que dura tres semanas o más
  • Tos con sangre o moco
  • Dolor en el pecho o dolor al respirar o toser
  • Pérdida de peso involuntaria
  • Fatiga
  • Fiebre
  • Sudoraciones nocturnas
  • Escalofríos
  • Pérdida del apetito

La tuberculosis también puede afectar otras partes del cuerpo, incluidos los riñones, la columna vertebral o el cerebro. Cuando la tuberculosis se produce fuera de los pulmones, los signos y síntomas varían de acuerdo con los órganos afectados. Por ejemplo, la tuberculosis de la columna vertebral puede provocar dolor en la espalda y la tuberculosis en los riñones puede causar sangre en la orina.

¿Cómo se previene?

La vacuna BCG se aplica para proteger de las formas graves de tuberculosis en los niños, por ejemplo: Meningitis u Osteomielitis.

Otras medidas que podemos adoptar para prevenir el contagio de los gérmenes que causan la tuberculosis y otras infecciones son:

  • Lavarse las manos con frecuencia y de manera adecuada.
  • Estornudar o toser en un pañuelo de papel o sobre el pliegue del codo.
  • No compartir toallas y vajilla.

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