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Los diccionarios definen a la alergia como un “conjunto de alteraciones de carácter respiratorio, nervioso o eruptivo que se producen en el sistema inmunológico por una extremada sensibilidad del organismo a ciertas sustancias a las que ha sido expuesto y que, en condiciones normales, no causan esas alteraciones.”

Es en otoño, al igual que en primavera, cuando se agudizan los síntomas de las personas alérgicas. ¿Por qué? Enumeramos algunas razones:

  • El cambio de temperatura y los ambientes cerrados favorecen la proliferación de ácaros del polvo.
  • A su vez, el aumento de la humedad ambiental facilita la aparición del moho.
  • El clima otoñal propicia el desarrollo de enfermedades virales que, en algunos casos, pueden empeorar los síntomas de las alergias.

Las alergias más comunes son:  Rinitis alérgica; Asma de tipo alérgico (el tipo de asma más frecuente, que se desencadena con alérgenos como polen, ácaros, pelos de animales u hongos); Alergias alimentarias; Alergias a mascotas y Dermatitis atópica, producida generalmente por el uso de lana.

Una de las recomendaciones más importantes para evitar o reducir los síntomas alérgicos es ventilar adecuadamente los ambientes y hacer un uso medido de la calefacción. También, para escapar de los ácaros, es conveniente retirar los peluches de la cama de los niños y tratar de mantener los ambientes libres de polvo.

De todas formas, siempre es fundamental consultar con un médico, quien realizará las pruebas necesarias para determinar el tipo de alergia e indicará el tratamiento adecuado.


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Hongos, quemaduras solares, deshidratación, otitis o alergias son las enfermedades más comunes del verano. El contacto frecuente con el agua, humedad y las altas temperaturas son algunos de los factores que favorecen su desarrollo.

Con solo tomar algunas precauciones se pueden prevenir estas enfermedades:

Deshidratación

Las personas mayores y los niños son los principales grupos de riesgo. La mejor forma de evitar o revertir la deshidratación es tomando mucha agua e incluyendo bebidas isotónicas (tipo Gatorade). En días muy calurosos no hay que esperar a tener sed para beber.

Intoxicación

Es fundamental asegurarse de que los alimentos a consumir estén en buen estado. El calor puede acelerar el proceso de descomposición y causar diarreas, vómitos o náuseas, con la consecuente pérdida de líquidos. ¿Cómo prevenir?  Mantener la cadena de frío, guardar los alimentos donde no haya moscas u otros focos de gérmenes y lavarse bien las manos antes de manipular los alimentos.

Quemaduras solares

Dos reglas fundamentales: Usar protector solar y renovar su aplicación cada 2 horas o después de salir del agua es clave para prevenir quemaduras. En lo posible, no exponerse al sol entre las 11 y las 16 hs.

Alergias y picaduras

Las picaduras de insectos pueden generar inflamaciones, infecciones o fiebre. En el caso de los  mosquitos es importante estar atentos si se presenta alguno de los síntomas asociados a Dengue, Zika o Chikungunya. Si la picadura es de alacrán, se debe aplicar hielo y consultar a un médico.  Cuando la que pica es una abeja o avispa hay que quitar el aguijón con algún elemento sin filo, como una tarjeta de crédito.

Prevención:

  • Usar repelente y aplicar nuevamente cada 4 o 6 horas y luego de salir del agua.
  • Si es posible, colocar mosquiteros en las ventanas o cubrir cunas y camas con tul.
  • Mantener la casa limpia, no acumular escombros, vaciar tachos que acumulen aguar y renovar diariamente el agua de las mascotas.
  • Sacudir la ropa antes de vestirse y las sábanas antes de acostarse.

Hongos

El uso de piletas, duchas y baños públicos permite la proliferación de hongos. La mejor forma de evitarlos es usar ojotas, incluso en la ducha, y secarse bien el cuerpo y entre los dedos luego de cada baño.

Otitis

Permanecer mucho tiempo en el agua favorece la otitis, que no es otra cosa que una infección en el oído. Puede producirse por acumulación de agua en el oído, que se complica si esa agua tiene bacterias.  Se previene limpiándose y secándose bien los oídos al salir del agua. También se pueden usar tapones.

 


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Con la llegada de la primavera, muchas personas están felices porque los días comienzan a ser más largos y soleados. Sin embargo, para quienes padecen alergia no todo es color de rosa: sufren picazón de nariz, garganta u ojos, estornudan sin parar o viven congestionados, entre otros síntomas. De eso se trata la Rinitis Alérgica Estacional, desencadenada habitualmente por las partículas de polen.

Se calcula que existen en el mundo más de 200 alérgenos y que cerca del 50% de niños en edad escolar son sensibles a uno o más alérgenos comunes. De hecho, se cree que la prevalencia de enfermedades alérgicas llegue a los 4000 millones de personas para el año 2050.

Las alergias afectan la calidad de vida del paciente. Además de los síntomas mencionados, pueden generar infecciones en los senos paranasales y perturbar el sueño, deteriorando muchas veces su productividad laboral o su capacidad de aprendizaje.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de alergia lo realiza un médico especialista, quien consulta síntomas y antecedentes. En la mayoría de los casos, el diagnóstico certero se obtiene a través de una prueba cutánea, pinchando generalmente el antebrazo y exponiendo la piel a pequeñas cantidades de potenciales alérgenos. Si se produce hinchazón o enrojecimiento, significa que la persona es alérgica.

No existe un único tratamiento para las alergias y su efectividad difiere de persona a persona. En algunos casos alcanza con administrar antihistámicos u otros medicamentos. También se ha comprobado que la inmunoterapia brinda un alivio prolongado.

Pero, según la American Academy of Allergy Asthma and Inmunology, la mejor manera de reducir los síntomas es evitar el contacto con los desencadenantes de la alergia; es decir: limitar las actividades al aire libre los días en los que hay niveles elevados de polen; ducharse al ingresar al hogar para desprender partículas de polen adheridas a la piel o cabello son algunas de las ideas sugeridas.

Fuente: American Academy of Allergy Asthma and Inmunology


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