fbpx

Por qué la fiebre amarilla es fácil de prevenir y qué se debe hacer

26 enero, 2021 by Karina Pontoriero
chico-joven-rocia-repelente-insectos-contra-picaduras-mosquitos-su-brazo_42667-323.jpg

Hace 150 años, el 27 de enero de 1871, se conocieron los primeros casos de fiebre amarilla en Buenos Aires. Esta epidemia causó la muerte de 13.614 personas (de acuerdo con datos registrados por la Asociación Médica Bonaerense) y diezmó la población de una ciudad pujante que, en aquel entonces, tenía apenas 187 mil habitantes.  En la actualidad, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) calcula que se producen 200 mil casos anuales de fiebre amarilla y unas 30 mil personas mueren por esta enfermedad evitable.

¿Qué es la fiebre amarilla?

Es una enfermedad producida por un virus, que se transmite por la picadura de un mosquito infectado. No todos los mosquitos contagian la fiebre amarilla, solo lo hacen aquellos que previamente han picado a un individuo enfermo.

Existen dos ciclos de transmisión de la fiebre amarilla: el selvático y el urbano.

  • El ciclo selvático incluye a los mosquitos y a los monos, que se enferman y mueren rápidamente pero no transmiten la enfermedad. Ver monos muertos o enfermos indica que podría estar circulando el virus; por eso se debe informar inmediatamente a un Centro de Salud.
  • El ciclo urbano involucra al mosquito Aedes aegypti que vive en las casas – es el mismo que causa dengue-, y a los seres humanos.

El contagio de la enfermedad solo se produce por la picadura de mosquitos infectados y no de persona a persona. Los adultos mayores y los niños son quienes tienen mayor riesgo de presentar una enfermedad grave.

¿Cuáles son las zonas de riesgo para la fiebre amarilla?

Las zonas de riesgo de la Argentina son aquellas provincias que limitan con Brasil, Bolivia y Paraguay, especialmente Misiones y Formosa. Las provincias de Chaco, Corrientes, Jujuy y Salta son consideradas de riesgo medio.

El mayor riesgo de adquirir la infección es al realizar actividades en zonas selváticas y no haber recibido la vacuna.

¿Cuándo sospechar fiebre amarilla?

Si no está vacunado contra la fiebre amarilla, viajó o vive en una zona de riesgo y tiene síntomas como fiebre alta, dolores musculares, dolor de cabeza; su piel está amarilla, tiene escalofríos o náuseas, debe consultar al Centro de Salud. Es difícil confirmar la fiebre amarilla por un examen clínico debido a que sus síntomas son bastante inespecíficos y similares a los de una gripe común.  Se considera Caso Confirmado a todo paciente sospechoso que tenga un diagnóstico confirmatorio de fiebre amarilla por laboratorio.

¿Cuál es el tratamiento de la fiebre amarilla?

No existe tratamiento antiviral específico para la fiebre amarilla y sólo se realizan medidas de sostén. Si se puede manejar de manera ambulatoria, se indica reposo y paracetamol cuando el paciente tiene dolor o fiebre (otros antiinflamatorios como diclofenac, ibuprofeno, naproxeno y aspirina están contraindicados). Además, se brindan pautas de alarma para consulta inmediata, se solicita protección contra la picadura de mosquitos para evitar la transmisión del virus y se requiere una evaluación diaria por parte del equipo de salud.

¿Qué puedo hacer para prevenir la fiebre amarilla?

Lo más importante, para las personas que viven o viajan a zonas de riesgo, es aplicarse la vacuna con al menos 10 días de anticipación al comienzo del viaje. Es una vacuna segura y efectiva, que pueden recibir todas las personas a partir del año de vida. En el caso de los adultos mayores de 60 años se debe evaluar su aplicación de acuerdo con la exposición al virus y el riesgo clínico del paciente.

Una sola dosis de la vacuna contra la fiebre amarilla otorga inmunidad y protección de por vida, sin necesidad de dosis de refuerzo.

Además, al igual que para prevenir el dengue, es recomendable usar repelente y renovar su aplicación según indicación del producto, especialmente luego de haber estado en contacto con el agua o tras sudar en exceso.

Por último, es fundamental impedir la reproducción de los mosquitos y para eso es necesario vaciar o dar vuelta los tachos y/o baldes y renovar periódicamente el agua de las mascotas y floreros.

 

 

Acudir Emergencias Médicas 2018. Todos los derechos reservados.