CADA VEZ HAY MÁS CASOS DE INTOXICACIÓN ALCOHÓLICA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Argentina es el país de Latinoamérica con mayor consumo de alcohol por persona, con 9,1 litros de alcohol puro per cápita. En todo el continente, nuestro país solo es superado por Canadá (10 litros) y los Estados Unidos (9,3 litros).
El dato de por sí es impactante. Si a esto le sumamos la información que se desprende de un estudio recientemente publicado por el SEDRONAR, que resalta el incremento del consumo de alcohol en preadolescentes y adolescentes, se transforma en una situación más que preocupante.
En su “Estudio de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Población General”, el SEDRONAR advierte que de los 2.299.598 nuevos consumidores de alcohol que se detectaron sólo en el último año, 319.994 son preadolescentes y adolescentes.
El consumo de alcohol en chicos de 12 a 17 años creció de un 42 a un 60,5% en los últimos 7 años. Ya desde los 12 años existe un mayor consumo de cerveza; mientras que los adolescentes y jóvenes incursionan en bebidas fuertes o tragos con más graduación alcohólica. Si en 2010 había un 21,4% de la población de 12 a 17 que años consumía alcohol regularmente; en diciembre de 2017 ese número creció hasta llegar al 34,7%.
Las previas son uno de los motivos por los que la edad de iniciación es cada vez más temprana; se trata de una práctica habitual que consiste en tomar grandes cantidades de bebidas de alta graduación alcohólica en un lapso corto de tiempo. Se realizan en grupos, en casas de familias con nulo o escaso control parental y antes de salir a bailar o a una fiesta. Hoy, según considera este informe, estos excesos llegan a un nivel de epidemia.
El documento “Adicciones y vulnerabilidad social”, publicado por la Universidad Católica Argentina, advierte que las previas son sumamente riesgosas. De hecho, una encuesta que publicaron informa que el 78,9% de los participantes tuvo al menos un episodio de consumo excesivo en los últimos 30 días, y el 31,7% indicó consumió de manera excesiva al menos una vez a la semana.

Consecuencias del consumo de alcohol en menores de edad
Consumir alcohol en la adolescencia aumenta las probabilidades de continuar consumiendo alcohol en exceso en la vida adulta e incluso incursionar en otras adicciones. El consumo de alcohol en menores de 18 años puede influir de manera negativa en el desarrollo del cerebro, afectar la memoria y el aprendizaje, incidiendo de esta forma en el rendimiento escolar.
Al distribuirse por todo el organismo a través del torrente sanguíneo, el abuso del alcohol genera riesgos para la salud, tales como mayor predisposición a enfermedades respiratorias, disminución de la producción de la hormona del crecimiento; alteraciones del ritmo cardíaco; irritaciones en la pared intestinal, entre otros. Además, quienes consumen alcohol habitualmente tienen mayor probabilidad de desarrollar depresión o ansiedad.

Ante una situación crítica, cuando el menor no puede mantenerse en pie o se desvanece, es necesario llamar a un servicio de emergencia. “Es fundamental que quienes acompañen al menor eviten que siga tomando y aseguren la escena de todo tipo de riesgo. En el caso de que el paciente esté con vómitos, mantenerlo en decúbito lateral, es decir, recostado sobre uno de sus lados”, explica la Dra. Deborah Berenstein, Coordinadora Médica de Pediatría en Acudir.
En Argentina rige la Ley Nacional 24.788, que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas a menores de 18 años. Es responsabilidad de los adultos que se cumpla y se denuncie a las empresas y/o comerciantes que infringen esta ley.